Sabemos que la manera en que haces la compra, determina la forma en que te alimentas. Es un hecho. Cuando vas a comprar y tus objetivos son claros, no te dejas llevar por tentaciones y, como consecuencia, no “pecas” con tanta facilidad. Si, al contrario, llenas el carro de productos inadecuados, te los acabarás comiendo. Pero éste no es el único secreto. Existe otro lugar capaz de modificar la manera en que te alimentas: tu nevera.

A todos nos gusta ver una nevera llena, plagada de color, alimentos saludables y ordenados. Pues bien, la disposición de los alimentos puede verse reflejada de forma inmediata en tu rutina alimentaria. Por este motivo, te recomendamos que reorganices tu nevera desde hoy mismo.

Consejos para una buena organización

Platos completos

Cuando hacemos comida de más y nos sobra, está muy bien guardar para posteriores ingestas. Hay que aprovechar siempre la comida que hacemos de más. Y aquí viene el primer aspecto clave. En lugar de guardar varios recipientes, cada uno con una cantidad de cierto alimento, combina las sobras para que, cada recipiente, constituya un plato completo en sí mismo. Si tienes un gran recipiente de arroz, otro de carne en salsa, otro de hervido, otro de pasta, … es probable que acabes comiendo más de lo necesario. En cambio, si organizas tus sobras y alimentos cocinados con antelación, formando platos completos, ingerirás la ración que te corresponde.

 

Ubicación estratégica

Aunque hagas una compra consciente y te dispongas a comer de forma sana, es probable que se te cuele en el carro algún producto poco saludable. Vamos a ser comprensivos y no te vamos a regañar, pero, una cosa que podrías hacer, es esconder en alguno de los cajones de tu nevera los alimentos menos recomendables. Seguramente, cuando la abras en busca de un tentempié, no encontrarte de primeras esa clase de comida, hará que, tal vez, ni la tengas en cuenta. Opta siempre por la mejor opción para tu organismo. Si te cuidas por dentro, se refleja por fuera.

Frecuencia en tus compras

Prueba a comprar de una forma más frecuente, en lugar de hacer grandes compras de un tirón. Basta con que organices un plan de comidas para los días posteriores y compres lo estrictamente necesario varias veces. Te aseguramos que es un truco que no falla. Tendemos a ingerir más de lo que nuestro cuerpo necesita y esto puede traducirse en desajustes físicos y a nivel interno.

Vístela con mucho gusto

Viste tu nevera de manera que te sientas orgulloso al abrirla. Deja de esconder las verduras y frutas en los cajones y ponlas a la vista. Te sentirás súper satisfecho cuando, al abrir la puerta, llegue a tu vista un amplio colorido de alimentos saludables. Seguro que, este último consejo, hace que te sientas aún más motivado con tu dieta y el camino hacia tus objetivos.

¡A por todas!