Las vacaciones cada vez están más cerca y a muchos les agobia perder la forma física que llevan trabajando varios meses. Para que esto no ocurra, te vamos a dar una serie de pautas que deberías seguir para disfrutar de tu viaje sin tirar por la borda tu esfuerzo.

Planifica tu viaje

Pensarás “¡qué tontería! ¿cómo iba a viajar sin planificar?”. No nos referimos a que escojas un hotel u otro, ni a que incluyas en tu maleta determinadas prendas; si quieres mantener tu forma física, tendrás que organizar aquellos momentos en los que podrás hacer actividad física y cómo vas a seguir con tu alimentación.

Sería perfecto que localizases los parques o gimnasios cercanos a tu lugar de estancia, así como bares y supermercados que se adapten a tu estilo de dieta. Si vas a la locura, sin planificar nada, te aseguramos que será un auténtico caos intentar establecerte allí.

Presta atención a tu espalda

Pasarte horas sentado en el transporte (avión, autobús, tren, coche…) te hará adoptar posturas incómodas, estresando a tus músculos y favoreciendo a la rigidez. Si tienes posibilidad, levántate cada cierto tiempo para estirar tu cuerpo. Incluso, cuando llegues a tu destino, dedica un poco de tiempo a darte un pequeño masaje local para relajar la tensión muscular.

No descuides tu hidratación

Cuando estamos de viaje, lo normal es ser más activos que en nuestro día a día. Pasamos muchas horas fuera de casa, recorriendo la ciudad y visitando monumentos o museos. Si encima añadimos el plus de que realizamos un viaje en verano o en un lugar con clima cálido, la hidratación debe ser una de nuestras principales preocupaciones.

Si vas a facturar maletas, empaca un par de botellas para que al llegar a tu destino no tengas que buscar un supermercado urgentemente. De igual manera, para evitar problemas gastrointestinales por beber agua local, lo mejor es seguir comprando agua embotellada y llevar contigo una siempre a mano.

Lleva siempre snacks en tu mochila o bolso

Pero snacks saludables, claro. Como decíamos antes, andarás y te moverás más de lo habitual, por lo que tendrás que reponer fuerzas y energías a través de los alimentos. Entre comida y comida principal, lo recomendable es tomar snacks saludables que te puedes llevar de casa para no perder tiempo en buscarlos.

No valen ni las patatas fritas, ni los mix de frutos secos salados, ni golosinas… Ninguno de estos alimentos ultraprocesados te aportarán nutrientes que ayuden a recuperar energía. Si quieres seguir manteniendo tu forma física, apuesta por tomar fruta, frutos secos naturales o tostados, un batido de proteínas, barritas nutritivas (a poder ser caseras)…

Incluir una buena dosis de proteínas, te ayudará enormemente a mantener tu forma.

No te agobies con la comida ni con los entrenamientos

Vas de viaje, recuerda. Lo más importante es disfrutar y volver a casa cargado de buenas experiencias. Sería una tontería ir a Italia y no tomarte una pizza o ir a Francia y no probar los crepes… Todo en su justa medida no te hará ningún mal. Recuerda que comer saludable no implica que debas estar obsesionado con la comida, ni que no puedas disfrutar de caprichos puntuales.

Sé inteligente. Si vas a comer una pizza, por ejemplo, opta por la versión que te aporte más nutrientes. Lo que es un completo error es abusar del buffet libre y atiborrarte de alimentos que no sueles incluir en tu día a día.

En cuanto a los entrenamientos, alojarte en un hotel con gimnasio te aliviará muchos quebraderos de cabeza. Pero si no tienes esta oportunidad, existen otras opciones como salir a correr o realizar algún entrenamiento funcional con tu propio peso.
Igualmente, te resultará bastante fácil lograr los 10.000 pasos diarios si usas tus piernas y el transporte público para llegar a tus destinos.