Vivimos obsesionados con el recuento de calorías. Aunque si no estás contando calorías, lo más posible es que te estés volviendo vegano o siguiendo una dieta paleo. Nos movemos por modas, buscando resultados rápidos y alcanzando extremos. Está muy bien someterse a planes de adelgazamiento (por ejemplo) para conseguir un objetivo, pero si después no llevamos unos hábitos de vida saludable, será muy difícil mantenernos.

Es cierto que los hábitos de vida más sostenibles, sensatos y funcionales no siempre son atractivos, pero funcionan. A continuación te expongo 10 hábitos que transformarán tu vida en un poco más saludable. ¡Ojalá me dijeras que ya los haces todos!
Por cierto, no he añadido «hacer ejercicio físico» porque me parece muy evidente. Quiero que pongas tu consideración en algunos aspectos que pueden pasarse por alto. No obstante, ¡realiza ejercicio con frecuencia!

Anímate a hacer running

Hay quienes dirán que correr es aburrido, poco natural, demasiado extenuante para el cuerpo y malo para tu salud. Permíteme que te recuerde que los seres humanos han corrido largas distancias durante siglos. Al principio de nuestra existencia, perseguíamos gacelas hasta llevarlas al agotamiento total. De hecho, no existe una manera de ejercicio más accesible.

Es cierto que correr no es la mejor forma para quemar grasa o entrenar el sistema cardiovascular. Hacer running solamente no construye suficiente músculo, pero si lo introducimos en una rutina de entrenamiento, podremos obtener sus mejores beneficios.

Practica mindfulness

Sí, medita y haz yoga. Sé que la mayoría de las personas están hartas de escuchar los beneficios que aporta el mindfulness, pero es que es real que es el antídoto esencial para el ritmo de la vida que llevamos en la actualidad. Lógicamente, no es un milagro, pero dedicar unos minutos diariamente puede hacer mucho más que solo aliviar el estrés. Te devolverá el control de tu paciencia, bienestar emocional y un mejor enfoque.

Camina

Caminar es algo que casi todos podemos hacer y que muy poco realizan en su día a día. Para los más inexpertos, es el primer paso (😉) para mejorar la salud física; en el caso de los que entrenan habitualmente, les servirá como método de recuperación. Puedes usar tus caminatas como una forma de meditación o como un indulto necesario para eliminar tu vida sedentaria.

Además, todos necesitamos la luz solar, por lo que es un buen momento para pensar o hacer alguna actividad que te conecte con tus familiares y amigos. Si quieres llevarlo a un siguiente nivel, vete a andar por la montaña y conviértelo en un entrenamiento.

Bebe agua

Somos muy pesados, sí, pero es que nuestro organismo no funciona de manera adecuada cuando estamos deshidratados. Beber más agua (y solo agua) ayuda a todo, tanto a eliminar los dolores de cabeza como el  estreñimiento. Además, tendemos a consumir muchas más calorías innecesarias cuando no bebemos suficiente agua. Parece mentira, pero solemos confundir el hambre con la sed.

Bebe agua, no caigas en la tentación de añadir calorías líquidas en tu organismo, que solo te harán engordar. Lógicamente, todos tomamos de vez en cuando alguna bebida alcohólica, pero no debe ser un hábito.

Haz entrenamientos de resistencia

El entrenamiento de resistencia es muy importante. Aumenta tu metabolismo y la densidad ósea, mejora la postura, te hace tener un rango completo de movimiento y puedes ser un deportista completo.

Puedes llevar el entrenamiento de fuerza a un extremo en el que te aleje de los hábitos saludables, pero para la mayoría de las personas saben cuáles son los límites y no los sobrepasan. Mi consejo es que introduzcas en tus rutinas de entrenamiento patrones como sentadillas, jalones, empujes, remos, etc.

Desplázate en bicicleta o a pie

Adivina qué. No existe un tráfico estresante cuando vas andando o montas en bicicleta por el carril bici. Además, obtienes beneficios como prestar atención a tu entorno, realizas ejercicio diario, no haces gastos de transporte… ¿Existe realmente alguna desventaja de esta manera de transporte?

De esta manera nos comprometemos a vivir en valores saludables que van más allá de un entrenamiento de una hora. Posiblemente, sea uno de los hábitos más importantes que deberías empezar a adoptar.

Desempeña una profesión activa y gratificante

Soy consciente de lo difícil que supone tener una profesión activa, que te haga estar moviéndote todo el día. Lo habitual es tener trabajos sedentarios, en los que estamos sentados o de pie durante muchas horas seguidas. Ir al gimnasio durante una hora es un gran primer paso, pero no puede «tapar» una vida llena de sedentarismo.

Si el trabajo es una gran parte de nuestra vida, deberíamos elegir uno que nos motive y nos mantenga activos.

Elimina los azúcares añadidos

En la dieta occidental, es normal que el azúcar esté en todas partes y se añada a todo. Los alimentos (ultra)procesados ​​están repletos de azúcar añadida y es un infierno para tu cintura y mente. Es por eso que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ahora recomienda consumir tan solo un 5% o menos de tus calorías diarias como azúcares añadidos.

Eliminarlos completamente hace que las personas coman alimentos mucho más naturales y frescos. Esto tiende a crear nuevos y saludables hábitos de nutrición. Es un cambio muy simple y sencillo de realizar, si te planificas bien.

Ten un horario de descanso nocturno

El descanso adecuado regula nuestras hormonas, rejuvenece el cuerpo, mejora la memoria y refuerza nuestro sistema inmunológico. No hacerlo nos hace sentir lentos, de mal humor y con un mayor riesgo de depresión, derrame cerebral, enfermedad cardíaca y diabetes.

Además, si has dormido bien, es mucho más probable que tomes buenas decisiones de nutrición y te mantengas activo durante el día. Los expertos recomiendan dormir entre 7 y 10 horas diarias. Para conseguirlo satisfactoriamente puedes:

  • Ir a la cama a una hora antes cada noche.
  • Crear una rutina de relajación habitualmente, unos 30-60 minutos antes de acostarse.
  • Dejar el teléfono y la televisión fuera del dormitorio. Si necesitas una alarma, ten un despertador clásico.
  • Si no puedes quedarte dormido después de unos 30 minutos en la cama, levántate y haz algo que te haga sentir cansado.

Rodéate de personas y ambientes que se preocupen por la salud

Sin duda, este último es el más difícil de lograr, pero el que más se nota. Somos seres sociales que tienden a asumir las prácticas del grupo que nos rodea. Si te rodeas de personas que tienen un estilo de vida sedentario, consumen comida rápida y no hacen deporte, lo normal es que seas como ellos.
Aun así, no todo tu entorno tiene que ser ese. En cuanto te introduces en el ejercicio físico, empiezas a conocer a personas que tienen el mismo objetivo o mentalidad que tú. Busca aquellos que quieren disfrutar de una vida saludable y comparte tu tiempo con ellos.