El auge del interés por la vida sana y la alimentación saludable ha creado varias corrientes erróneas sobre hábitos alimenticios. El desconocimiento o la difusión errónea puede llevar al equívoco en personas que buscan información para cambiar su estilo de vida. Te contamos cuáles son algunos de estos errores más comunes.

Tomar fruta en forma de zumo

Tomar fruta es fundamental en nuestra dieta diaria. Se estima que al menos tomemos de tres a cinco piezas al día, pero muchos sustituyen su consumo por los zumos. ¿Es igual de saludable? Eliminando los industriales, un zumo casero es saludable pero nunca puede ser sustituto de la fruta. Al hacer el zumo, se pierde el consumo en fibra y aumenta el de azúcares. Debemos tomar las piezas de frutas enteras y dejar como opción más “perezosa” el jugo. Es cierto que es más rápido de tomar, pero también nos aportará menos sensación de saciedad y menos aporte nutricional.

Eliminar el gluten de la dieta

Llevar una alimentación sin gluten, pese a no sufrir celiaquía, es cada vez más común. El error es eliminarlo si no presentamos ninguna intolerancia o si nuestro médico no nos lo recomienda. Si caemos en la cuenta de que al tomar algún alimento con gluten nos sentimos mal, acude al médico digestivo para que sea él quien te aconseje.

Una dieta gluten free es mucho más cara, casi 1.400 euros más al año por persona. Evidentemente, los productos para celíacos suponen un incremento del precio por su cuidado especial. Esto no quiere decir que los alimentos con gluten sean perjudiciales para la salud. De hecho, son los que más fibra, vitamina B o hierro aportan.

Es un error pensar que una alimentación sin gluten nos hará adelgazar, puesto que estaremos privando a nuestro cuerpo de componentes vitales. Además, podría derivar en una alimentación menos saludable al aumentar el aumento de proteínas grasas y disminuir los hidratos.

No existen evidencias de que una dieta sin gluten sea más beneficiosa en aquellas personas que no sufren ninguna intolerancia. Sí deberíamos tener en cuenta que hay productos procesados que añaden gluten para dar más consistencia, lo que provoca un aumento nada saludable. Consumir gluten, sí, pero sin exceso.

Tomar productos procesados “sanos”

En algunas ocasiones nos da pereza cocinar o no tenemos tiempo para ello y recurrimos a productos procesados. Una crema de verduras, una lasaña vegetal, una pizza con espinacas o una ensalada césar no es más saludable por parecer “fitness”. Es cierto que es preferible frente a unos nuggets fritos o a un bocadillo de Nutella, pero estos productos también contienen alto contenido en sal, azúcar, conservantes y colorantes. Lo recomendable es cocinar siempre nosotros para conocer qué estamos comiendo.

No te engañes pensando que comiendo “sano” estás ingiriendo gran valor nutricional.