Nuestro estilo de vida, por muy saludable que intentemos que sea, está repleto de hábitos que pueden influir negativamente en la salud. La mayoría de personas toman alimentos procesados, se pasan el día en el interior de una oficina, controlan la temperatura que les rodea, se sienten presionados con los mensajes y no desvían la vista de una pantalla. Estos hábitos se podrían catalogar como normales.

Los humanos tenemos la necesidad de pertenecer a un grupo, como si fuéramos una manada o rebaño. Esto hace que adoptemos comportamientos “normales”, independientemente de que sea lo que deseemos o queramos elegir. Por suerte, tienes la libertad y la capacidad de comportarte como quieras, mediante la educación y la reflexión.

A continuación te desvelamos 6 hábitos poco saludables, que realizas de forma inconsciente y que puede estar influyendo en tu salud.

Conducir es tu único modo de transporte

¿Existe una mejor forma de transporte que tu propio cuerpo? Durante siglos, los humanos se han desplazado andando o corriendo, pero la sociedad actual nos lleva a ahorrar tiempo entre el trabajo y la casa. Generalmente se opta por conducir, aunque luego tengas que pasarte varios minutos buscando aparcamiento.

Hay un error muy común en las personas que se rigen bajo un estilo de vida saludable, y es que quieren ahorrar tiempo para ir al gimnasio mientras descuidan la actividad normal de su vida diaria. ¿Qué hay de malo en caminar 15 minutos hasta el colegio de tus hijos o ir en bicicleta al trabajo?

Los costes de la sanidad por problemas de sobrepeso podrían reducirse tomando consciencia de ciertos hábitos saludables. También es interesante que lo proyectes sobre tus hijos y que les hagas entender que no es un problema ir andando a cualquier parte.
Crear personas autosuficientes y inculcarles valores es tu objetivo principal.

No tengas una televisión en el dormitorio

El dormitorio debe ser un lugar sagrado y dedicado exclusivamente a descansar. Todo lo que te rodea tiene un poder sobre ti, por lo que tienes que prestar especial atención a lo que tienes en tu habitación. La televisión está presente en la mayoría de dormitorios, y muchos tienen la costumbre de dejarla encendida hasta que caer dormido.
Asimismo, la televisión nos aparta de otras actividades más relajantes como leer, escribir, estudiar o jugar. Nos aisla en cierta manera, llegando a que no sepamos resolver ciertos conflictos familiares y favoreciendo a un mal descanso.

Los expertos recomiendan dormir entre 7 y 10 horas por la noche. En caso contrario, posiblemente tengamos cambios en nuestro humor, no estemos concentrados y tendamos a subir de peso. Lo ideal es no tener una televisión en el mismo espacio que dedicas a dormir y descansar, por muy tentador que sea ver Netflix desde la cama.

Tener comida tentadora a tu alrededor

Si no lo tienes, no lo comes. Ese es mi pensamiento. Si eres una persona «débil» de mente o que le cuesta tener fuerza de voluntad, evita tener alimentos que te inciten a comer mal. Cuando tienes hijos, es normal que acabes picando algo de su comida; por lo que, aunque tú lleves una dieta estricta y saludable, esas pequeñas trampas te harán desviarte de tu objetivo.
Es cierto que si tus hijos llevan tu mismo tipo de alimentación, no habrá problema. ¿Pero cuántas familias hacen nuggets de pollo o pizza precocinada para los pequeños, mientras los adultos comen una ensalada? Nos han acostumbrado a que los niños comen pescado en forma de barritas fritas, pero la realidad es que sus paladares deben desarrollarse con alimentos naturales e integrales.

Libérate de tu adicción al móvil

No podemos negar una realidad: somos incapaces de estar despreocupados de nuestro teléfono móvil. Vivimos pendientes de las notificaciones que llegan, y no logramos evadirnos por más de 10 minutos. La tecnología nos hace ir a mucho peor, ya que ahora incluso tenemos las notificaciones en nuestro reloj o pulsera de actividad.

Para intentar mejorar este hábito poco saludable, y que nos aleja de la vida familiar (y real), te aconsejamos lo siguiente:

  • Planifica las urgencias con una llamada. Para evitar la adicción a las notificaciones, configura tu teléfono para que solamente puedas recibir llamadas durante un determinado tiempo.
  • Realiza un plan de horarios para tus redes sociales. Así te aseguras no pasar más horas de la cuenta enganchado al teléfono.
  • Mientras estás trabajando, pon tu teléfono en modo avión. Te aseguro que serás mucho más eficiente.
  • Cuando vuelvas del trabajo o vayas a comer, pon tu móvil a cargar lejos de ti y, sobre todo, del dormitorio.
  • Hazte con un despertador. Muchos tenemos la excusa de dejar el teléfono encendido toda la noche para que suene la alarma. Con un despertador clásico no tendrás ese problema.
  • Silencia las notificaciones antes de acostarte, excepto las de las personas que sientas necesarias.