En muchas ocasiones no somos conscientes de los errores que cometemos y que sabotean nuestra dieta. Si estamos en proceso de adelgazar o de conseguir unos objetivos físicos, debemos estar pendientes hasta de los detalles menos “importantes”. La noche suele ser el gran pecado para la mayoría; es el momento que tenemos para descansar y desestresarnos de todo un largo día. ¿Cuál es el problema? Te contamos algunos malos hábitos nocturnos que perjudican tu salud. ¡Pon remedio cuanto antes!

Cenar en exceso y muy tarde

Comer en exceso es un error, dando igual que sea a medio dia o en la cena. Lógicamente, hacer una cena copiosa antes de ir a dormir, trastocará nuestro sueño y tendremos digestiones pesadas. Siempre se recomienda hacer un desayuno fuerte para tener energía suficiente e ir disminuyendo la intensidad de la comida hasta acabar con una ligera cena.

La hora de la cena también es importante. Los expertos recomiendan no tomar alimentos más tarde de las 20:00-22:00. Además, sería ideal que cenásemos al menos una hora y media antes de ir a dormir para que a nuestro organismo le de tiempo a hacer la digestión. Cuando dormimos, nuestro cuerdo disminuye su ritmo y tiende a acumular más grasas; es fundamental acostarnos con la digestión hecha para evitar este tipo de errores.

Comer distraído

Las tecnologías se adueñan de nuestra concentración. Intenta comer sin ver la televisión o el móvil. Cenar distraído solo nos hará consumir más alimentos de los que necesitamos y estaremos comiendo sin pensar. Saborear los alimentos es todo un placer y es importante que comas despacio para favorecer la buena digestión.

No cenar

Aunque parezca que nos hacemos un favor eliminando una comida, no cenar no nos hará adelgazar. Al eliminar una comida, nuestro organismo entra en una fase de alerta y comienza a consumir menos energía, quema menos calorías y ralentiza el metabolismo. Intenta cenar ligero y controlar las cantidades, pero no optes por el ayuno ni pases hambre forzosamente.

Los antojos de después de cenar

Pocas cosas sabotean más la dieta que esos antojos que tomamos viendo la tele antes de ir a dormir. Ya hemos comentado antes que comer distraído te hará consumir más cantidad de la que necesitas. Con el picoteo de después de cenar estarás añadiendo calorías extras. ¿Has cenado temprano y tienes hambre? Piensa saludable y come algo ligero (queso fresco, yogurt…).

Cocinar los alimentos de forma inadecuada

Llegas del trabajo y no tienes ganas de cocinar. ¿Eres de los que usa la freidora? Ahí tienes tu enemigo. Opta por cocinas al horno, a la plancha o al vapor. Los alimentos tendrán mejor sabor y eliminarás las grasas malas que aportan las frituras o los platos con salsas.
A una ensalada no es necesario añadirle salsas para que tenga sabor, crea un aliño y usa especias para tener una cena más saludable.

Cuidado con las bebidas

Tomar alcohol o refrescos no aporta ningún beneficio a tu salud, mucho menos si lo haces antes de ir a dormir. Los azúcares o las calorías vacías que ingieras te hará aumentar de peso sin ser consciente de dónde radica el problema. Es importante que evites también la cafeína. Toma agua cenando y alguna infusión para relajar tu cuerpo antes de ir a la cama.