Aunque no fumes, el humo del tabaco te afecta igual

Aunque no fumes, el humo del tabaco te afecta igual

Sofía Pacheco

Hay muchos que creen que por no fumar no hay riesgo, pero sí que los hay y son prácticamente los mismos que quienes fuman habitualmente. El fumador pasivo es una figura que ha ido cobrando cierta relevancia desde hace ya bastantes años, ya que tras muchos estudios se demostró que respirar el humo también afecta de forma negativa a la salud, e incluso al embrión en sus primeras fases.

No solo a los humanos, en la etapa adulta y en el embarazo, el humo de segunda mano afecta muy negativamente a los niños (de cualquier edad y sexo) y a las mascotas, desde nuestro perro hasta el periquito que tenemos en la terraza.

Compuestos tóxicos del humo del tabaco

El conocido humo blanquecino de los cigarrillos tiene alrededor de 4.000 compuestos químicos con graves consecuencias para la salud. Hay algunos de ellos que no nos suenan de nada, pero que solo su nombre ya nos asusta y hay otros que hemos escuchado miles de veces como el alquitrán.

Entre los compuestos que más enfermedades causan están la nicotina, el monóxido de carbono, alquitranes, nitrosaminas y sustancias oxidantes. Asimismo, hay otras sustancias como los metales mutagénicos que algunos de ellos son berilio y el níquel, compuestos radioactivos como el polonio.

Otras sustancias que encontramos en el tabaco y en el humo son selenio, arsénico, amoníaco, uranio, benceno, monóxido de carbono, nitrosaminas, hidrocarburos, Ácido cianhídrico, cloruro de vinilo, butano, metanol, disolventes, cadmio, plomo, etc.

Como vemos, ninguna de estas sustancias es beneficiosas para la salud, ni para el fumador, ni para el fumador pasivo y cada año muren casi mil personas relacionadas con el humo de segunda mano.

Enfermedades causadas por el humo de segunda mano

Según la Organización Mundial de la Salud, el tabaquismo pasivo está estrechamente relacionado con enfermedades cardiovasculares y respiratorias, entre las que destacan la cardiopatía coronaria y el cáncer de pulmón.

Pareciendo esto poco, hay quienes siguen fumando cerca de ancianos, embarazadas, niños y adultos en general causando una serie de riesgos en la salud que se cuentan por miles en todo el mundo desde cáncer, infertilidad, hemorragias durante el embarazo, retraso del crecimiento intrauterino, bajo peso de los recién nacidos, enfermedades respiratorias, irritación de ojos, nariz y garganta, asma, tos persistente, mucosidad, estornudos, dolor de cabeza, afecciones respiratorias, problemas de corazón, cambios mentales y emocionales, etc.

Entre los cánceres más comunes relacionados con el tabaco y el humo del tabaco de segunda mano está el cáncer de laringe, faringe, mama, tumor cerebral, vejiga, colon, estómago, pulmón, riñón, hígado, entre otros.

Un grupo de amigos que se han convertido en fumadores pasivos

El tabaquismo pasivo en adultos

Si somos adultos sanos y nos movemos en ambientes de humo, aunque sea una exposición muy esporádica, estamos (y están) poniendo en riesgo nuestra salud. Para empezar, el humo de segunda mano, se divide en dos partes, el humo principal que es el que exhala el fumador, y el humo indirecto que es el que se fuga del propio cigarro encendido.

El humo que aspira un fumador pasivo tiene hasta 3 veces más nicotina y alquitrán que el que aspira el fumador y hasta 5 veces más de monóxido de carbono que el fumador principal. Sea de un tipo u otro, el humo es un grave problema y puede causar daños graves e incluso la muerte, aunque no hayamos fumado en la vida, pero la realidad es que sí, aunque de forma pasiva.

El humo del tabaco tiene más de 4.000 sustancias químicas siendo 70 muy graves para la salud y provocando enfermedades. Al ser fumadores pasivos, estamos inhalando esas sustancias y el resultado puede ser algunos de los cánceres que comentamos en el párrafo anterior.

En caso de ser adultos propensos a sufrir enfermedades como el cáncer, o que ya padecemos alguna enfermedad coronaria, respiratoria y similares, el riesgo de agravar la situación aumenta, llegando incluso a la muerte en algunos casos.

Es por esto por lo que hay que evitar inhalar humo de tabaco sea cual sea nuestra situación. Si estamos en espacios cerrados, intentar no compartir ese oxígeno, si alguien está cerca de nosotros fumando, pedirle amablemente que no eche el humo hacia nuestra zona, y similares.

Una familia con dos niños pequeños

Cómo el humo del tabaco afecta a los niños

Desde que están en el útero hasta que nacen, los riesgos de ser fumadores pasivos existen y las consecuencias son graves. Tanto es así que, si los progenitores fuman, el humo sigue actuando una vez fecundado el óvulo. Si una mujer embarazada fuma, al feto se le considera fumador pasivo.

El tabaco en las mujeres reduce la fertilidad, provoca hemorragias durante el embarazo y complicaciones en el parto, desprendimiento de placenta, así como abortos prematuros y espontáneos. Cuando el niño nace, y es de padres fumadores, tiene bastantes probabilidades de padecer asma, infecciones respiratorias, otitis, catarros, tos persistente, sistema inmune debilitado, bajo peso al nacer, síndrome de muerte súbita del actante, etc.

Ser fumador pasivo durante la infancia se ha relacionado con la aparición de cáncer en los 5 primeros años de vida. Tanto es así que los tumores de pulmón en adultos no fumadores pueden estar relacionados con la exposición al tabaco en la infancia y adolescencia.

Asimismo, esos niños que están en contacto con el humo del tabaco se enferman más a menudo, son propensos a bronquitis y neumonías, tendrán tos persistente, sibilancias y algunas dificultades para respirar con normalidad y tienden a padecer infecciones de oídos con bastante asiduidad.

Las mascotas coinvertidas en fumadores pasivos

Una silueta de perro hecha con humo de tabaco

Si convivimos con perros o gatos en casa y fumamos, o algún miembro de la familia fuma, nuestros amigos de cuatro patas se van a ver afectados. A priori puede parecer una tontería, y llegar incluso a pensar que ellos no lo sufren o no les afecta como a los humanos, pero estamos muy equivocados.

El perro o gato convertido en fumador pasivo tiene mayor riesgo de padecer cáncer. Los perros, por ejemplo, tiene un hocico alargado y un sentido del olfato increíblemente desarrollado, esto hace que la percepción del humo del tabaco sea hasta 100 veces superior a la de un humano.

Esto se traduce en mayor probabilidad de desarrollar cáncer nasal y/o de pulmón, y se debe a que las sustancias del tabaco se almacenan en la mucosa nasal. El humo provoca irritación de ojos, nasal, picores, tos, etc.

Si tenemos un gato en casa, la situación es muy similar. Los gatos expuestos al humo del tabaco tienen 5 veces más probabilidades de desarrollar linfomas y cáncer en la boca. Esto se debe a que las sustancias cancerígenas que contiene el humo del tabaco se mantienen en el aire y cuando el gato pasa se impregnan en su pelaje. Cuando el gato se lava, absorbe esas sustancias y se acumulan en sus células escamosas pudiendo llegar a desarrollar cáncer.

Cuando un animal se expone al humo del tabaco lo normal es que estornude, se aleje, e incluso puede llegar a rechazarnos, ya que el olor a tabaco es de los olores que más odian. Pero estos problemas no solo afectan a gatos y perros, también a las aves que cuentan con un sistema respiratorio sensible, los reptiles que pueden sufrir hasta temblores, pequeñas mascotas como conejos pueden sufrir ataques cardíacos, etc.