Por suerte, desde hace pocos años existe mucha más consciencia sobre los alimentos y su procedencia. La corriente real food ha arrasado los hogares de miles de españoles y cada vez se cuestionan más si lo que van a comprar son productos ultraprocesados o reales. La mayoría sabemos que la manera más saludable de alimentarnos en con comida fresca, natural y real. Un reciente estudio tuvo como objetivo describir el consumo de alimentos ultraprocesados ​​en Australia y su vínculo con la ingesta de nutrientes relacionados a enfermedades no transmisibles.

Los niveles no recomendados de algunos nutrientes aumentaron con los ultraprocesados

En la investigación participaron más de 12.000 personas mayores de 2 años. Los alimentos se clasificaron según el sistema NOVA, una clasificación basada en la naturaleza, el alcance y el propósito del procesamiento industrial de alimentos. Se calculó la contribución de cada grupo de alimentos y los subgrupos a la ingesta total de energía. Se comparó el contenido medio de nutrientes de los productos ultraprocesados y no procesados de la dieta. En todas las medidas del aporte energético de los alimentos ultraprocesados, se examinaron las diferencias en la ingesta de nutrientes relacionados con las enfermedades no transmisibles, así como en la prevalencia de ingestas fuera de los niveles recomendados para la prevención de las mismas.

Los alimentos ultraprocesados ​​tuvieron la mayor contribución dietética (42% de la ingesta de energía), seguidos por los alimentos no procesados ​​o mínimamente procesados ​​(35’4%), los alimentos procesados ​​(15’8%) y los ingredientes culinarios procesados ​​(6’8%). Se encontró una tendencia lineal positiva entre el consumo de alimentos ultraprocesados ​​y los niveles de ingesta de azúcares libres, grasas saturadas y trans, sodio y densidad de energía de la dieta; mientras que se observó una relación inversa para la fibra dietética y el potasio.

La prevalencia de los niveles no recomendados de todos los nutrientes aumentó linealmente en la ingesta de alimentos ultraprocesados, en particular del 22% al 82% para azúcares libres, del 6% al 11% para las grasas trans y del 2% al 25% para la densidad energética de la dieta.

Cuanto más consumas procesados, menos real food querrás

El gran aporte de energía de los alimentos ultraprocesados ​​tuvo un impacto negativo en la ingesta de alimentos reales ​​y en todos los nutrientes relacionados con las enfermedades no transmisibles en Australia. Disminuir el consumo de productos ultraprocesados ​​mejoraría sustancialmente la calidad de la dieta en el país y ayudaría a la población a lograr recomendaciones sobre nutrientes relacionados con las enfermedades.