Las escápulas, comúnmente llamadas omoplatos, son dos huesos delgados y triangulares ubicados en la parte superior de la espalda y constituyen un componente integral de la articulación del hombro. Se podría afirmar que es un hueso suspendido sobre la caja torácica, cuya posición se mantiene principalmente gracias a los músculos que se adhieren a él, en particular el músculo serrato anterior junto con las fibras superiores e inferiores del músculo trapecio.
La escápula alada es una afección muscular caracterizada por la protrusión de la escápula desde su borde interno, similar a las alas, lo que da origen al término «escápula alada». Este trastorno puede provocar molestias en el hombro y la zona media de la columna vertebral como resultado de la restricción del movimiento en la articulación del hombro. En este artículo vamos a contarte cuáles son las consecuencias de la escapular alada y su posible tratamiento.
Músculos implicados

Los músculos asociados con la escápula alada son parte integral de su manifestación. La causa principal de las escápulas aladas es el músculo serrato anterior, que se encuentra en el aspecto lateral del pecho. Una de sus funciones principales es mantener la unión de las escápulas, u omoplatos, al pecho cuando el brazo está elevado.
Entre los músculos más grandes ubicados en la espalda, el trapecio consta de tres secciones distintas. Las porciones media e inferior desempeñan un papel en la afección conocida como escápula alada. Estas secciones se encargan de la depresión de las escápulas; por lo tanto, una deficiencia en el trapecio se evidencia a través de una postura incorrecta.
Los músculos romboides mayor y menor se originan desde la primera hasta la cuarta vértebra torácica, extendiéndose hasta el borde medial de las escápulas. Junto con la sección media del trapecio, estos músculos funcionan como retractores de la escápula.
Factores principales que contribuyen a la aparición de la escápula alada
Estas son las causas principales de la aparición de la escápula alada:
- Malos hábitos en las posturas
- Contracción muscular
- La debilidad o parálisis de los músculos serrato anterior o trapecio puede producir inestabilidad del hombro, en particular a nivel de la articulación glenohumeral
- Degeneración de la articulación del hombro
- Escoliosis
- Accidentes de tránsito
- Neurológicas: afectación de los nervios que inervan dichos músculos (por contusión o traumatismo directo en el hombro o lesión a nivel cervical).
Indicadores o síntomas de escápula alada

Estos son los síntomas principales que se pueden tener cuando se padece de escápula alada:
- Prominencia de la escápula en su cara posterior
- Alineación asimétrica de las escápulas
- Elevación limitada e incómoda del hombro
- Dificultades para levantar peso
- Molestias en la región escapular al reclinarse sobre una superficie firme
Estrategias para la prevención de la escápula alada
Dado que la mala postura contribuye significativamente al desarrollo de esta deficiencia muscular, es fundamental mantener una postura adecuada para evitar esta lesión. Otras sugerencias para prevenir la aparición de escápula alada incluyen:
- Incorpora prácticas ergonómicas en el entorno laboral.
- Evita utilizar mochilas, carteras o bolsos pesados.
- Ten cuidado de mantener una alineación precisa del omóplato durante el día, especialmente cuando estés sentado.
- Incorpora gimnasia postural a tu régimen de ejercicios y asegúrate de adoptar un enfoque equilibrado del entrenamiento que aborde tanto los músculos del pecho como los músculos interescapulares.
Tratamiento de la escápula alada

El tratamiento de la escápula alada es predominantemente conservador, y generalmente se guía por la fisioterapia en la mayoría de los casos. En este enfoque, el fisioterapeuta se concentra en las debilidades existentes y busca alcanzar los siguientes objetivos:
- Aliviar la tensión cervical-dorsal mediante el empleo de técnicas de descarga manual y movilización articular.
- Mejorar el control de la articulación escapulotorácica y, al mismo tiempo, fortalecer la parte superior de la espalda mediante ejercicios específicos.
Ejercicio 1
Tumbados boca arriba con las rodillas flexionadas y los pies apoyados para aliviar la presión en las caderas, cogeremos una pesa con una mano y extenderemos el brazo hacia arriba en dirección al techo. Se realizarán movimientos para elevar el omóplato del suelo, extendiendo el brazo como si se intentara alcanzar el techo. Esta posición se mantendrá durante 5 segundos antes de devolver el omóplato al suelo manteniendo el codo en posición extendida. Realizaremos 3 series de 10 repeticiones.
Ejercicio 2
Colocados con la espalda apoyada contra una pared y totalmente apoyados en ella, procuraremos que los hombros permanezcan en contacto con la pared durante todo el ejercicio. Realizaremos una flexión de hombros elevando los brazos, con los pulgares haciendo contacto con la pared por encima de la cabeza y los codos totalmente extendidos. Esto se realizará durante 3 series de 10 repeticiones.
Ejercicio 3
Manteniendo la misma posición descrita anteriormente, realizaremos un ejercicio de separación de hombros procurando que los hombros permanezcan en contacto con la pared, continuando hasta conseguir un ángulo de 90º. Se realizarán 3 series de 10 repeticiones.
Ejercicios de equilibrio escapular
Fase inicial: Comenzaremos colocándonos con la mano apoyada contra la pared, realizando movimientos de retracción y protracción de hombros. Para aumentar el desafío del ejercicio, podemos apoyar la mano sobre un objeto inestable, como una pelota.
Segunda fase: Para avanzar en este ejercicio, nos colocaremos a cuatro patas, situando las manos bajo los hombros y las rodillas alineadas con las caderas. Realizaremos nuevamente movimientos de retracción y protracción de hombros. Durante la protracción de hombros, es fundamental mantener la espalda recta, evitando arquearla.
Para aumentar la dificultad, podemos apoyar el peso en una sola mano (el brazo designado para el trabajo específico), lo que se hace aún más exigente si elevamos las rodillas alejándolas de las manos, transfiriendo así un peso adicional a los brazos.
Tercera fase: esta etapa presenta una mayor dificultad ya que asumimos una posición de plancha, colocando las manos directamente debajo de los hombros mientras apoyamos las puntas de los pies. La espalda y el cuello deben permanecer rectos, creando una línea continua desde los hombros a través de las caderas, las rodillas y los tobillos. Realizaremos movimientos tanto de retracción como de protracción.
Para aumentar la dificultad, podemos desplazar el peso hacia un brazo u otro, o colocar las manos sobre una superficie inestable, como un balón. Estos ejercicios sirven para fortalecer la musculatura comentada anteriormente para la corrección de la escápula alada. Sin embargo, es fundamental que sean prescritos por un profesional cualificado que pueda adaptar cada ejercicio a cada paciente y a su lesión específica.
Espero que con esta información puedan conocer más sobre la escápula alada, sus causas y tratamiento.