La fuerza de voluntad es algo admirado por las personas que consiguen sus objetivos, ¿pero se puede entrenar? No solamente necesitamos sacar fuerzas mentales para ahorrar dinero o levantarnos temprano, sino que también es muy importante para el deporte y la alimentación. El estilo de vida saludable requiere fuerza de voluntad para aquellos que necesitan abandonar unos malos hábitos.

Te vamos a contar cómo puedes entrenar o mejorar este factor mental para cumplir tus objetivos este año, tanto a largo como a corto plazo.

Apuesta por la meditación

La meditación no es aburrida, como muchos creen. Bastarán diez minutos al día para relajarte y eliminar el estrés acumulado. Aprende a dejar tu mente en blanco, porque aunque no lo creas es bastante difícil de conseguir. Enseña a tu cerebro a hacerlo para concentrarse más rápido y ser menos impulsivo. Si lo combinas con el control de la respiración, te sentirás más enérgico y estarás deseando repetir tu ratito de meditación.

Crea rutinas

Es importante que tengas un hilo conductor hacia tus objetivos. Si tu meta es sacarte unas oposiciones o entrenar todos los días, de nada servirá levantarte a horas tardías y no establecerte un horario. Crear rutinas ayuda a tu cerebro para organizarse y ser constante. Acostúmbrate a los cambios y sal de tu zona de confort. Es muy cómodo querer cambiar tu alimentación, pero seguir cenando cereales de chocolate, por ejemplo. ¡Todo está en tu mente!

Mantén una postura correcta

Esto puede estar relacionado con la meditación. De hecho, puedes unir ambas cosas asistiendo a yoga o pilates. Tener la espalda recta, los hombros relajados y el cuello alto es una posición que pocos establecen. La mayoría nos curvamos hacia delante o hacia atrás, nos sentamos mal y andamos por la calle con la cabeza agachada mirando nuestro smartphone. Tener una correcta postura te ayudará a ser más positivo y mejorar tu estima.

Vence a la pereza

“Es que hace mucho frío…”, “hoy está siendo un mal día…”, “estoy muy cansado para…”. Basta de excusas, tu cerebro te juega malas pasadas y te convence para ser más flojo. El día que menos te apetezca hacer algo, saca fuerzas para hacerlo. ¿No te apetece ir a una cena de amigos? Ve, aunque sea para confirmar que en casa hubieras estado mejor.
¿Ir al gimnasio a primera hora es un rollo? Deberías pensar que tienes todas las máquinas para ti. ¡Todo son ventajas si lo miras con el lado positivo!

No tires la toalla

Pongámonos en la situación de que quieres perder peso y a la segunda semana te has saltado la dieta. ¿Debes abandonarla? ¡No! Evita castigarte y abandonar tu propósito. Medita y aprende de tus errores para mejorar. Si quieres dejar de fumar y vuelves a caer en el vicio, sigue intentándolo todos los días hasta que lo consigas.

No te pongas fechas a largo plazo para conseguir metas. Por ejemplo, es mejor decir “mañana, miércoles, me apunto al gimnasio” que decir “voy a esperar al 1  de febrero para apuntarme al gimnasio“.