Dedicar tiempo a tu entrenamiento para conseguir objetivos es lo que todos hacemos, ¿pero y justo después de entrenar? ¿Sigues algunas pautas especiales? Estoy segura de que un alto porcentaje no cuida sus post-entrenamientos, algo muy contraproducente si queremos pasar de ser buenos deportistas a ser extraordinarios. Existen una serie de consejos esenciales que forman el entrenamiento invisible o aquellos hábitos que completan nuestro entrenamiento físico.

¿En qué consiste el entrenamiento invisible?

Podemos definir el entrenamiento invisible como los hábitos que tiene el deportista entre un entrenamiento y otro. Lo denominamos como “invisible” porque no forman parte del ejercicio físico en sí, es todo lo que nuestro entrenador no puede ver. Más adelante hablaremos de los puntos que lo forman para que aprendas a entrenar eficientemente.

Realizar un buen entrenamiento invisible puede hacernos ser mejores deportistas, pese a que ya tengamos un alto nivel. Es fundamental en el rendimiento deportivo, así que quizá no estés logrando tus marcas debido a que no te tomas en serio lo que sucede después de entrenar.
Evidentemente, el nivel de intensidad del entrenamiento invisible dependerá de si somos deportistas profesionales o si hacemos deporte para sentirnos sanos y en forma.

¿Por qué es importante?

No nos cansaremos de decirlo: tu cuerpo necesita recuperar fuerzas descansando. Es vital que tus músculos encuentren el equilibrio y entren en un proceso de recuperación (2-3 días).
Cuando hacemos deporte, nuestro cuerpo se estimula y lo sometemos a un estado de estrés. Al finalizar, empezamos a producir pequeños cambios para mejorar nuestro rendimiento en los próximos entrenamientos. Digamos que “forzamos” a nuestro cuerpo para que no se relaje y esté preparado para adaptarse a una situación de estrés un poco más intensa. Es posible que en este proceso aparezcan las famosas agujetas.

Factores que forman el entrenamiento invisible

  • Estiramiento. Estamos ante una de las asignaturas pendientes de la mayoría. Parece que a pocos les gusta emplear tiempo en estirar. Lo cierto es que es importante para aliviar las sobrecargas musculares. Además, estaremos ganando flexibilidad, favorece la movilidad articular y ayuda a que la sangre llegue a todos los tejidos de nuestro cuerpo.
  • Alimentación. La dieta que llevemos influye íntimamente en la capacidad de recuperación después del entrenamiento, en la posible fatiga muscular y en la aparición de lesiones. Deberíamos evitar los alimentos que no nos aporten muchos nutrientes como los fritos, los refrescos o la bollería. Y pasar a ingerir más frutas y verduras.
  • Descanso. Dormir es de vital importancia. Algunos lo toman como obligación y otros como placer, si eres deportista hazlo con el objetivo de ayudar a tus músculos. Si buscas progresar es importante que descanses al menos 8 horas. Cuando dormimos, nuestro cuerpo produce hormonas como las del crecimiento, las cuales ayudan a que los músculos se recuperen después del entrenamiento.
  • Motivación. Nuestra fuerza mental es una pieza importante para mantener un entrenamiento a largo plazo. Entrenar con ganas y vitalidad definirá el rendimiento deportivo de forma positiva. Es necesario que te conozcas a ti mismo para ponerte al límite, pero sin perder el disfrute. Hay momentos en los que se requiere un coach para aportar esta parte motivacional de un entrenamiento.
  • Rehabilitación deportiva. No solo tenemos que acudir al fisioterapeuta cuando tenemos una lesión, es de precavidos asistir para evitar futuras molestias. Nos ayudará también a disminuir la tensión muscular y a preparar a nuestros músculos para el próximo entrenamiento.