El dolor en el pecho es aterrador porque puede significar un ataque cardíaco u otro problema físico. Afortunadamente, no siempre significa que tengas una condición de salud grave. Puede que estés bajo demasiado estrés emocional y tu estado mental se manifieste físicamente. Muchas veces, el dolor se aliviará cuando trates la causa emocional que lo provoca.

¿Por qué aparece y cuáles son sus síntomas?

El dolor en el pecho tiene causas físicas como angina y otros problemas o enfermedades cardíacas, pero existen varias causas emocionales. El dolor de pecho en una persona sana puede ser provocado por el estrés. Aunque puede ser el resultado de otros problemas emocionales relacionados con el estrés, como la ansiedad y la depresión. Los hombres tenían más probabilidades de tener dolor en el pecho directamente relacionado con la vida o el estrés laboral, mientras que la ansiedad y la depresión eran causas más comunes para las mujeres.

Tanto el estrés como la ansiedad tienen otros efectos físicos más allá del dolor en el pecho. Pueden causar dificultad para respirar, mareos, tensión muscular, latidos cardíacos rápidos y problemas estomacales. Por eso muchas personas también tienen el «vientre suelto» cuando están bajo situaciones de mucha presión. Algunos de estos síntomas también están relacionados con problemas cardíacos, por lo que un médico puede necesitar evaluar tu caso. El estrés crónico puede conducir a un ataque cardíaco u otros problemas graves, como presión arterial alta o derrames cerebrales.

No obstante, también existen otras causas físicas además del estrés o problemas cardíacos que pueden estar detrás del dolor en el pecho. Entre ellas se incluyen la acidez estomacal, reflujo gástrico, hernias, problemas de vesícula biliar o páncreas, lesiones musculares o de costillas, embolias pulmonares, etc. Puede ser difícil distinguir el dolor torácico provocado emocionalmente de estas afecciones, por lo que debes considerar tus factores de riesgo y otros síntomas físicos que experimentas y que podrían significar una enfermedad o lesión. Cuéntale a tu médico si existe alguna posibilidad de una causa física. De lo contrario, tu estado podría empeorar si le atribuyes el dolor al estrés o a la ansiedad durante muchas semanas o meses.

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¿Se puede evitar? ¿Existe tratamiento?

El dolor de pecho debe detenerse cuando se trata de tu estrés emocional. Los expertos recomiendan reducir los horarios de tu hogar y trabajo a un nivel manejable, priorizando tu tiempo y reservando un espacio para relajarte. Las actividades para reducir el estrés pueden incluir meditación, yoga u otro ejercicio, hablar con amigos y compañeros de trabajo y programar tiempo social. Además, se aconseja ser consciente de los pensamientos negativos y cambiarlos conscientemente.

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No obstante, es posible que no puedas manejar el estrés emocional por tu cuenta. Te dañará físicamente si continúa a largo plazo, llegando incluso a afectar a tu sistema inmunológico, interferir con el sueño, causar dolor generalizado y problemas de la piel como el eccema. Hasta podría llevarte a la depresión. Hable con un psicólogo o médico si tus esfuerzos de autoayuda no funcionan. Es posible que necesites asesoramiento mental o medicamentos contra la ansiedad para controlar el estrés.