El hecho de que conviene llevar una vida activa y alejar el sedentarismo de nuestras vidas es una realidad indiscutible. Hay muchos hechos que hablan por sí solos a favor de la necesidad de estar en movimiento. Si te cuesta ponerte en marcha, descubre algunas diferencias entre una persona sedentaria y una activa y juzga tú mismo.

Practicar ejercicio físico de forma frecuente, alimentarse correctamente y llevar a cabo un estilo de vida activo y saludable, es imprescindible para gozar de una buena calidad de vida. La salud es nuestro tesoro más preciado y debemos cuidarla antes de que sea demasiado tarde. Y es que hay muchas personas que no reaccionan hasta que no tienen más remedio. ¿De verdad crees que es necesario llegar al extremo de padecer alguna dolencia o enfermedad para activarse? La respuesta es no y te vamos a  explicar el por qué.

Diferencias entre una persona sedentaria y una activa

Energía

Una persona activa es una persona vital, enérgica, capaz de cumplir con las exigencias del día. Pese a lo que las personas sedentarias suelen creer, la fatiga del deporte no se traduce en vagar cansado el resto del tiempo. El cuerpo se recupera y recarga de energía para afrontar las tareas del día con una mayor energía, ganas y fuerza.

Resistencia

El sedentarismo hace que la persona se sienta decaída, cansada, y que se fatigue cuando da dos pasos. Una persona sedentaria, que no está en buena forma física, no es capaz de cumplir con las demandas que su cuerpo le hace para responder a ciertas tareas. Una persona activa trabaja su resistencia de manera que es más válida durante su rutina. No se cansa tanto y está más preparada a nivel funcional.

Musculatura

Una musculatura trabajada, propia de deportistas y personas activas, dota de una mayor estabilidad. Disminuye el riesgo de sufrir lesiones y, además, corrige y mejora la higiene postural. Por ello, aporta una mayor seguridad, salud y calidad de vida. Asimismo, en caso de sufrir una caída o accidente, es capaz de proteger nuestro cuerpo de una forma muy profunda y eficaz.

Mente

La mente se ve enormemente reforzada con la práctica deportiva, frente al sedentarismo. El ejercicio físico aporta calma, bienestar y una mayor autoestima. Libera estrés, tensiones y disipa pensamientos negativos y preocupaciones. Además, se ha comprobado su capacidad para aliviar los síntomas en casos de depresión, estrés y ansiedad.

Corazón entrenado

Practicar ejercicio físico cuida la salud del corazón, reduciendo el riesgo de sufrir enfermedades y dolencias cardíacas. Un corazón fuerte y entrenado se consigue a través de una vida activa y en movimiento. No te pongas en riesgo, sé un ejemplo para los tuyos y cuida tu salud.