El desayuno es la comida más importante del día, ¡no te lo puedes saltar!

¿Quién no ha oído esa frase alguna vez? Muy probablemente tus padres también te hayan echado la bronca por ir a clase con el estómago vacío, o algún médico te ha recomendado desayunar cuando te sometes a una dieta, incluso tu entrenador no te ha dejado hacer deporte al saber que venías sin comer. Si te ha pasado, te desvelamos por qué te han estado confundiendo todos estos años.

Des-ayunar

Parece algo bastante obvio, pero pocas personas se han parado a conocer el verdadero significado de desayuno. “Des” es el prefijo que usamos para poner fin a nuestro ayuno después de dormir. ¿Se puede hacer un desayuno a media mañana? Se puede, y a medio día o por la tarde, también. Estamos sometidos a unos cánones donde la sociedad nos ha enseñado a desayunar por la mañana, ya que es la primera comida que realizamos en el día al levantarnos; pero realmente puedes desayunar cuando mejor se adapte tu rutina.

Como lo habitual es desayunar por la mañana tras el ayuno nocturno, si realizas el ayuno intermitente (16/8), tu desayuno sería el almuerzo o la merienda. Recuerda: des-ayuno = primera comida del día que realizas. Deja a un lado el pensamiento de que desayunar solo puede ocurrir en la mañana.

¿Es la comida más importante del día?

Pese a que nos lo han repetido tantas veces que nos lo hemos llegado a grabar a fuego en nuestro cerebro, no hay bases científicas que respalden ese mito. Se piensa que es importante rellenar los niveles de energía a primera hora de la mañana, después de haber estado varias horas sin nada en el estómago. Es por eso que se aconseja desayunar fuerte para quemar la energía durante el día y terminar el día con una cena ligera.

Como decíamos, no existen estudios que certifiquen que desayunar es la comida más importante del día. Si has probado el ayuno, verás que no hay problemas de energía, ni rendimiento, ni mal humor. Por experiencia, soy de las personas que prefieren realizar el desayuno después de entrenar (por la mañana temprano) para no sentirme fatigada durante el ejercicio. Incluso, rindo mucho mejor.

El hábito hace al monje, y si llevas toda la vida desayunando nada más levantarte, muy probablemente te sea difícil quitarte este hábito. Muchas personas piensan que se van a desmayar si no comen o que no rendirán al 100% en clase, en el trabajo o en el gimnasio.
Si quieres desayunar, ¡adelante! Pero si no desayunas, no tengas miedo. Escucha a tu cuerpo y valora lo que te sienta mejor o peor.