Compartir es vivir, eso dice el refranero popular. ¿Pero compartir todo? A veces no es una cuestión de poca generosidad, sino que existen objetos que no deberíamos dejar que nadie más allá de nosotros usase. Espero que seas muy pocas de estas cosas las que cedes a utilizar con alguien más. Ya no es solo una cuestión de higiene, sino que podríamos contraer alguna infección sin darnos cuenta.

Nunca deberías compartir…

El desodorante o antitranspirante

Si es de spray puede tener cierto pase, pero si nos referimos al de barra… ¡ni se te ocurra!

Aunque lo normal es aplicarnos el desodorante recién salidos de la ducha, la realidad es que usando el de otra persona nos exponemos a hongos, bacterias y gérmenes que viven en nuestras axilas. Es cierto que compartirlo no implica sufrir una infección, pero sí puede afectar a las células de la piel y al vello de la axila.
De hecho, compartir las toallas, el desodorante o la cuchilla de afeitar puede provocar hidradenitis, o también conocido como golondrinos en las axilas.

Las toallas

Las toallas para el gimnasio no suelen ser una duda sobre si las puedes compartir o no, ¿pero y las de higiene? Si no vives solo, es muy común compartir toalla para lavarte la cara, las manos o para secarte la boca después del cepillado de dientes. No es una buena idea puesto que acumulan el sudor y otras sustancias de las personas y pueden provocar infecciones.

Por supuesto, no compartas la toalla de baño, por muy romántico que parezca. Y tampoco uses la misma toalla para secarte la piel y el pelo, ten una para cada cosa.

Los auriculares

Es muy típico pedir a tu compañero unos auriculares cuando estás en público y quieres escuchar un audio de WhatsApp, o cuando quieres recibir una llamada y tener las manos libres. En cualquier caso, la respuesta siempre es no. Aunque confíes mucho en tu amigo, tu pareja o tu hermano, todos tenemos bacterias en el oído y eso puede provocar una acumulación en el interior, provocando una grave infección.

Los vasos, botellas, tazas…

“No soy escrupuloso”, ¿qué tendrá que ver con no querer sufrir alguna infección? A mi tampoco me da asco beber del vaso de un amigo, pero tengo muchos más riesgos de contraer una gripe, herpes, mononucleosis o, incluso, meningitis.

Presta atención también a que en los bares te sirvan la cubertería limpia y sin restos de labial.

Las cuchillas de afeitar

Sería muy extremista afirmar que en una cuchilla de afeitar podemos transmitir la hepatitis (B y C) o el VIH, pero es real. Al igual que, aunque sea entre personas de nuestra confianza, en las maquinillas se acumulan células de la piel que pueden causar infecciones al compartirlas. Incluso, las cuchillas también puede causar infecciones por hongos o transmitir la tiña.

El cepillo de dientes

A mi nunca se me ha ocurrido limpiar mis dientes con el cepillo de otra persona, ni aunque fuera mi pareja. No es lo mismo besarte con alguien que compartir un utensilio de higiene bucal. Aumenta el riesgo de contagio de infecciones transmitidas por la sangre, además de los niveles de bacterias en la circulación.

Y, por supuesto, puede ser un festival de gérmenes y restos de comida.

El jabón sólido

La Universidad de Florida publicó un estudio en el año 2008 que confirmaba que compartir el jabón provocaba padecer infecciones con mas frecuencia. Si quieres repartir jabón, lo ideal es que recurras a uno líquido. El problema de las pastillas de jabón es que tienden a acumular bacterias y no terminan de secarse como para que la bacteria muera.

El maquillaje

Muchas chicas, antes de salir de fiesta o en el vestuario del gimnasio, se animan a compartir maquillaje sin ser conscientes de las infecciones que se pueden contraer. Ya no es solo la acumulación de grasa que pueda haber en las brochas, sino que podemos coger un orzuelo o un herpes labial.