Diariamente escuchamos a alguien quejarse de la luz azul de sus pantallas. Es normal, la mayoría de nosotros trabajamos mirando un ordenador durante horas, y en nuestro momento de descanso cambiamos la mirada a la pantalla del teléfono móvil. Nuestros ojos no descansan y cuando nos damos cuenta, estamos forzando y agotando la visión. De hecho, se estimó que en 2017 pasamos hasta 9 horas diarias mirando una pantalla, que son muchas más de las que dormimos.

Sabiendo todo el debate que existe con la luz azul, a continuación te explicamos por qué debes evitarla y de qué manera lograrlo.

¿Qué es la luz azul?

La luz solar tiene diferentes tonos (rojo, naranja, amarillo, verde o azul), y va dependiendo de la energía y la longitud de la onda. Cuando todos ellos se combinan, se crea la luz blanca, que también es conocida como luz solar. La luz es algo muy complejo, pero vamos a intentar resumirlo fácilmente para que entiendas qué es la luz azul.

Existe una relación inversa entre la longitud de onda de los rayos y la cantidad de energía que contienen. Los rayos que tienen longitudes de onda largas contienen menos energía (rayos de luz roja), y los que tienen longitudes de onda cortas tienen más energía (rayos de luz azul-violeta). La luz azul se dice que es una luz visible que va desde 380 a 500 nm, por lo que casi un tercio de toda la luz visible se considera luz visible de alta energía o «luz azul».

Así es, la luz azul está en todas partes. De hecho, la luz solar es la fuente principal de luz azul, y estar al aire libre durante el día nos hace estar expuestos a ella. Pero, hay que reconocer que hay muchas fuentes interiores de luz azul creadas por el ser humano, como los fluorescentes, las lámparas LED y la pantalla plana. En concreto, las pantallas de visualización (ordenadores, móviles, tablets, etc) emiten cantidades considerables de luz azul.

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¿Por qué deberíamos reducir el consumo de este tipo de luz?

La principal razón para disminuir la exposición a este tipo de luz es porque el ojo no la bloquea bien. Tanto la córnea como el cristalino son muy eficaces en el bloqueo de los rayos UV para que no lleguen a la retina, pero en el caso de la luz azul visible, esta pasa a través de la córnea y el cristalino, y llega directamente a la retina.

Algo muy comentado es que este tipo de luz también aumenta el riesgo de degeneración macular. Como penetra hasta la retina, la ciencia a comprobado que la exposición excesiva a la luz azul daña las células sensibles a la luz en la retina, provocando cambios que se asemejan a los de la degeneración macular. Aun no existe un número determinado para conocer cuánta luz azul es demasiada, pero es seguro que suficiente tiempo pasamos frente a las pantallas como para que se multiplique la probabilidad.

Pero siendo prácticos y yendo a la evidencia personal, todos estamos de acuerdo en que este tipo de luz favorece a la fatiga ocular. Al tener una alta energía y corta longitud de onda se dispersa más fácilmente y no es tan fácil enfocarla.

Claves para evitar la luz azul de las pantallas

  • Redistribuye tu espacio de trabajo. Si estás en un escritorio, toma las medidas de seguridad, teniendo el monitor a la altura de tus ojos y a una distancia de unos 50 cm. A ser posible, crea cierta luminosidad para evitar forzar la visión con los contrastes de luz. Lo ideal sería estar cerca de una ventana, de manera perpendicular a la pantalla, para que tampoco aporte una luz extremadamente brillante.
  • Reduce el brillo de tu pantalla. Tanto del ordenador como del teléfono, si quieres evitar la fatiga ocular, lo mejor es minimizar el brillo de la pantalla. También puedes dejar que automáticamente nivele el brillo según la luz del ambiente.
  • Usa filtros de luz azul. En los móviles disponemos del modo nocturno, que aporta una luz cálida a nuestra pantalla. Pero lo que muchos no saben es que en los ordenadores también podemos añadir aplicaciones que logren este efecto. En mi caso, uso Screen Shader para navegar por Internet, y la configuración de luz azul de Windows para el resto de aplicaciones. Esto unido a un bajo brillo, hará que notes significativamente el cambio.
  • La regla del 20-20-20. Algunos expertos en la visión recomiendan la regla de 20-20-20. Cada 20 minutos, hacer una pausa de 20 segundos y enfocar los ojos en algo que se encuentra por lo menos a 20 metros de distancia. Esto permite que le des un descanso a tus ojos, reduciendo la fatiga ocular y las presiones que aportan las pantallas.