En algunas ocasiones nos obsesionamos con el entrenamiento, dejando a un lado la importancia que tiene la alimentación. El catabolismo muscular es más común de lo que pensamos y debemos evitar caer en este proceso de desnutrición. A continuación te contamos qué es y cómo puedes evitarlo.

¿Qué es el catabolismo muscular?

Estamos ante un proceso metabólico que destruye nuestra masa muscular. Es difícil llegar a este nivel de desnutrición, pero podemos caer en pequeñas dosis. Dependerá de nuestros hábitos (entrenamientos excesivos, alimentación débil y falta de descanso) para provocar este catabolismo.

No os alarméis, el entrenamiento intenso no produce efectos negativos en nuestra salud. Los que sí lo provoca es la realización seguida sin darle un respiro al cuerpo. Así que el catabolismo muscular suele ocurrir más en deportistas profesionales que trabajan constantemente con su cuerpo.

Nuestros músculos son la parte fundamental para nuestro cuerpo funcione y nos podamos mover con normalidad. Podríamos compararlo como el relleno de un cojín, sin ese relleno no tendría forma ninguna. Al entrar en un proceso de catabolismo muscular, acabaremos con la fuerza concentrada en los músculos y nos veremos con una imagen poco sana.

¿Cómo podemos evitarlo?

Es importantísima nuestra alimentación. No nos cansaremos de decir que debe ser variada y equilibrada, sin eliminar ningún grupo alimenticio. Los expertos recomiendan que un 20% de la dieta sea proteína; otro 20% tiene que estar compuesto por grasas insaturadas (salmón, aguacate, frutos secos o aceite de oliva). Y por supuesto, tenemos que tomar frutas y verduras, ya que nos aportan micronutrientes vitales para el funcionamiento de nuestro cuerpo.

En cuanto a los entrenamientos debemos seguir ciertas indicaciones para evolucionar sin desgastar nuestros músculos. Cuando levantemos peso, debemos que ser capaces de realiza unas 8 repeticiones de una forma más o menos cómoda. No es necesario forzar a nuestros músculos porque podríamos dañarlos. Con 3 o 4 series sería suficiente.
Si realizamos entrenamientos cardiovasculares, debemos prestar atención a no superar los 30-40 minutos. Una vez sobre pasado ese tiempo, nuestro cuerpo empieza a buscar energía en los músculos, en vez de en las grasas.

Evidentemente, descansar es vital. Son muchos los que no le dan la importancia correspondiente y acaban lesionados. Los expertos recomiendan que descansemos 8 horas al día, preferiblemente seguidas, pero también valdrían tomar pequeñas siestas.
El descanso es fundamental para reparar las fibras musculares que se han dañado durante el entrenamiento. De lo contrario, el sobreentrenamiento acabará creándonos este catabolismo muscular.

Hay quien aconseja tomarse una semana de descanso después de 6 semanas de entrenamiento.