A todos nos entristece que los alimentos que más nos gustan sean los que más engorden. Aunque quizá lo más preocupante es conocer que algunos de ellos pueden aumentar el riesgo de padecer cáncer. No obstante, no existe ninguna comida que genere cáncer por sí sola, sino que están relacionadas con la enfermedad; por lo que sería interesante limitar su consumo en tu dieta. Según una investigación, publicada en JNCI Cancer Spectrum en este mes, tener una mala alimentación es el factor determinante en la mayoría de diagnósticos de cáncer prevenibles.

El cáncer es una enfermedad que no se puede controlar, ya que no discrimina en alimentos, pero es cierto que las versiones frescas y naturales favorecen a tu salud. Evidentemente, tienes que tener hábitos saludables a lo largo del tiempo, de poco te servirá hartarte de brócoli en una sola comida. Para conseguir un equilibrio saludable, intenta que en cada comida estén presentes frutas o verduras, un poco de proteína y un poco de hidratos de carbono.
Si tienes un mayor riesgo de padecer cáncer (o quieres reducirlo), puede empezar por reducir o eliminar estos 10 alimentos relacionados con la enfermedad.

Alimentos con baja calidad nutricional

El año pasado se realizó un gran estudio con datos de 471.495 personas del Instituto Nacional Francés para la Salud y la Investigación Médica, y se encontró que aquellos que comían alimentos con baja calidad nutricional tenían un mayor riesgo de desarrollar cáncer. Concretamente, los hombres que siguen dietas pobres en nutrientes eran más susceptibles al cáncer colorrectal, el cáncer del tracto aerodigestivo superior, estómago y de pulmón. Además, en el caso de las mujeres, se aumentaba el riesgo de padecer cáncer de hígado y de mama posmenopáusico.

Y te estarás preguntando cuáles son esos alimentos con baja calidad de nutrientes. Básicamente, son todos aquellos que se consideran poco saludables, con miles de calorías y pocos nutrientes. Por ejemplo: snacks ultraprocesados, bebidas endulzadas con azúcar, cereales refinados, azúcar refinada, alimentos fritos, alimentos con alto contenido de grasas saturadas y grasas trans, o alimentos con alto índice glucémico. Compre siempre alimentos naturales y frescos (mínimamente procesados), como frutas, verduras, cereales integrales, grasas saludables y proteínas magras.

Alimentos procesados

Un estudio, publicado recientemente en BMJ, vinculó a los alimentos ultraprocesados (como los pasteles, los nuggets de pollo y el pan) con el cáncer. La causa más probable es que las personas que consumen la mayoría de los alimentos procesados ​​tienen más probabilidades de sufrir sobrepeso. La obesidad daña físicamente el esófago y provoca mutaciones en las células que puede acarrear serios problemas de salud.
Además, la grasa también produce estrógeno, y tener unos niveles elevados puede causar cáncer de mama y endometrio.

Tampoco se trata de que elimines estos alimentos, pero sí debes consumirlos muy pocas veces. Opta siempre por snacks saludables, frutas, frutos secos, hummus con verduras o yogur.

Carne procesada

Esta noticia se volvió viral en 2015. Después de revisar más de 800 estudios en animales y humanos, la Organización Mundial de la Salud (OMS) anunció que las carnes procesadas, como perritos calientes, jamón, tocino, chorizo, salchichas y salami, son cancerígenas. Muchas personas entraron en pánico, sin entender las condiciones de esta afirmación.
Sí, la carne procesada y roja está relacionada con el cáncer, pero si se consume con gran asiduidad y en grandes cantidades. Aunque no se sabe aún por qué se relaciona con esta enfermedad, parece que se debe a que el sodio usado para la conservación se combina con aminas (compuestos químicos) y forman compuestos cancerígenos que estimulan el crecimiento de bacterias intestinales y causan cáncer.

Los expertos recomiendan limitar la ingesta de carne procesada, ya que solamente 28 gramos diarios podría aumentar el riesgo de cáncer de mama y colorrectal.

Carne roja

Decíamos anteriormente que la OMS también alertó en 2015 del consumo de carne roja, como la carne de res, cerdo y cordero. Posiblemente estén relacionadas con la aparición de cáncer, aunque no se sabe por qué. La Organización Mundial de la Salud decía que: «la evidencia más sólida, pero aún limitada, de una asociación con el consumo de carne roja es el cáncer colorrectal. También hay evidencia de vínculos con el cáncer de páncreas y el cáncer de próstata«.
No obstante, un consumo moderado de carne roja magra puede ser una buena fuente de proteínas, vitaminas B y hierro. Se recomienda no superar la ingesta de 310 gramos a la semana.

Carnes cocinadas

Muchos chefs se presumen de marcas de hamburguesas y filetes, pero no son tan buenas para la salud como parece. Cuando se cocinan todos los tipos de carne (incluidas las aves, la carne de res y el cerdo) a temperaturas muy altas, se liberan sustancias químicas que se han relacionado con cáncer en los animales.

La carne carbonizada tiene dos componentes relacionados con esta enfermedad: las aminas heterocíclicas y los hidrocarburos aromáticos policíclicos, ambos productos químicos mutagénicos (causan cambios en el ADN). Las aminas heterocíclicas se forman cuando el azúcar y las sustancias en el músculo de la carne reaccionan al calor, y los hidrocarburos aromáticos policíclicos se generan cuando la grasa y los jugos caen a la superficie y causan humo. Ese humo luego sube y se pega a la carne.

Aprovechando las barbacoas que harás este verano, ve dando vueltas a la carne con frecuencia y evita marinarlas con azúcares.

Alimentos enlatados

Los alimentos enlatados con bajo contenido de sodio pueden ser una forma saludable de incluir vegetales en la alimentación. Sin embargo, en algunos envases está muy presente el bisfenol A, que no solo interfiere en la producción de hormonas humanas, sino que una alta exposición se ha relacionado con cánceres de mama, próstata y ovario. Un estudio, realizado por el Journal of Environmental Research, descubrió que las personas que tenían una dieta con gran presencia de alimentos enlatados, padecían niveles más altos de bisfenol A en la orina.
En lugar de consumir alimentos enlatados, decántate por verduras frescas o congeladas. Además de ser más saludable, tienen más nutrientes.

Salmón de piscifactoría

Todo el mundo sabe que el salmón es uno de los pescados que mayores beneficios aporta a la salud. Es perfecto para el corazón y tiene ácidos grasos Omega-3 que controlan la inflamación, además de aportar vitaminas D y B. Sin embargo, el problema de los peces de piscifactoría es que también tienen bifenilos policlorados que se han relacionado con el cáncer.

En un informe de 2003, se encontró que el salmón de piscifactoría tenía 16 veces más bifenilos policlorados que las especies silvestres y cuatro veces más que la carne de res. Es mucho más recomendable consumir peces silvestres, o peces criados de manera sostenible.

personas bebiendo té

Té y café demasiado caliente

Hace unos meses te comentábamos el estudio que aseguraba que tomar té muy caliente aumentaba el riesgo de padecer cáncer de esófago. Si se quema, enfríalo, tanto el té como el café.
La temperatura elevada mata las células que pueden mutar a medida que son reemplazadas, por lo que se puede promover la aparición de cáncer.

Alcohol

Beber alcohol en exceso aumenta el riesgo de que desarrolles cáncer en la garganta, la caja de la voz, el esófago, el hígado, el colon y el recto, sobre todo si fumas. Esto puede deberse a que el alcohol destruye las células que se reemplazan a sí mismas, y pueden ocurrir mutaciones genéticas. No existe ninguna bebida alcohólica que sea segura para la salud, ni la cerveza ni el vino.

Leche entera

Según el American Journal of Clinical Nutrition, los productos lácteos se han relacionado con el cáncer de próstata. Una ingesta excesiva de leche entera ha demostrado que aumenta el riesgo de mortalidad por cáncer de próstata. El vínculo probablemente esté en que los altos niveles de calcio pueden bloquear la capacidad del cuerpo para producir vitamina D. Pero en realidad, es bastante complicado alcanzar altas dosis de calcio, ya que normalmente solo lo lograrías con un suplemento que rozara los 1.500 mg al día.

De hecho, los productos lácteos aportan una gran cantidad de calcio, proteínas, yodo y vitamina D, y Annals of Oncology encontró que los productos lácteos tenían un efecto protector contra el riesgo de cáncer colorrectal en hombres y mujeres. Así que, en vez de deshacerte de los productos lácteos, elige versiones bajas en grasa y busca fuente de calcio en vegetales como la espinaca, la acelga, la col rizada y el tofu.