Existen personas que no tienen sobrepeso aún comiendo poco saludable, porque realizan deporte y mantienen un estilo de vida activo. Es por eso que se ha extendido el falso mito de que si realizamos ejercicio físico podremos comer lo que queramos sin miedo a engordar o tener remordimientos.
La realidad que aunque seamos muy activos en nuestro día a día, una mala nutrición o un metabolismo lento puede seguir causándonos un aumento de peso. ¡No caigas en el error!

¿Por qué engordamos?

Quizá lo primero que deberíamos conocer es la razón de por qué engordamos. Cuando consumimos más calorías de las que quemamos, estaremos favoreciendo el aumento de peso. Es por esto que las dietas para perder peso se centran en un déficit calórico que combina alimentación saludable con deporte.

Si realizando deporte gastas unas 500 calorías y buscas mantener tu peso, podrás ingerir hasta unas 400 calorías más a tus calorías basales. En cambio, si superas esas 500 calorías que has quemado entrenando, lo normal es que aumentes de peso. Por ende, tienes que encontrar un punto medio entre las calorías que ingieres con las que gastas; todo dependerá de tu objetivo: si quieres bajar de peso, mantenerte o subir de peso.

Aun así, no todo lo que importan son las calorías. Debes tener en cuenta de esas 500 calorías hipotéticas puedes ingerirlas en alimentos saludables (las cuales son muchísimas) o en productos ultraprocesados. Fácilmente, un par de donuts podrían aportarte todas esas calorías, pero nutricionalmente el aporte será nulo.

El metabolismo también cuenta

Tu metabolismo también juega un papel importante. Si tienes un metabolismo lento, verás que no quemará tantas calorías como uno rápido; por lo que para “acelerarlo” deberás hacer deporte y combinarlo con hábitos saludables. La alimentación, el descanso y la hidratación serán tus aliados.

Seguro que también conoces a alguna persona que lleva un estilo de vida sedentario y unos malos hábitos de alimentación, pero aun así está delgado, ¿verdad? ¡No le tengas envidia! Su metabolismo es rápido y por eso no engorda como lo harías tú, pero es posible que tenga otro tipo de problemas como una importante desnutrición o niveles altos de colesterol.

Entrenar de manera habitual te hará mantener tus músculos activos, provocando una mayor quema de calorías frente a la grasa. Es por eso que el cheat meal es entendido de otro modo por aquellos que no siguen un plan acorde a un objetivo. Es decir, ese exceso calórico que se realiza una o dos veces a la semana no está sujeto tan solo al deporte, sino también a una alimentación saludable todos los días.

Así que no, hacer deporte no es una excusa para comer más y peor. Puedes consolarte durante los primeros días, ya que no verás resultados negativos al instante, pero a largo plazo te arrepentirás.