El ritmo de vida que llevamos nos hace que apenas tengas tiempo para degustar tranquilamente de nuestra comida. Seguro que en más de una ocasión has tenido que desayunar de pie a toda prisa, o comer algo rápido en la barra de un bar. Sabemos que no es saludable comer deprisa ni dedicar unos minutos a centrarnos en esta acción. Por ello, es normal que en algunas ocasiones suframos malestar, indigestión, aumento de peso o poca saciedad.

Se estima que debemos dedicar unos 20 minutos a cada comida, masticando mucho los alimentos y evitando ingerir demasiado aire. Evidentemente, muy pocas personas llevan a cabo estos consejos, a lo que además le añaden el comer de pie. ¿Es realmente una práctica peligrosa para nuestra salud? Nos hemos acostumbrado durante siglos a comer sentados, pero nunca nos hemos planteado lo qué sucede al hacerlo de pie.

¿Por qué relacionamos comer de pie con hacerlo deprisa?

Estamos acostumbrados a comer de pie cuando vamos justos de tiempo y, según dice la creencia popular, no es un hábito saludable. En un estudio realizado por la Universidad de Chester, se demostró que las personas que se alimentaban en esta postura tendían a hacerlo a mayor velocidad y masticando menos. Por ende, sufrían malas digestiones y no se terminaban de saciar. Pero, sin duda, el problema reside en que falta tranquilidad y solemos relacionar el estar sentados con comer de manera relajada.

Es decir, comer de pie no es un factor de riesgo para nuestro organismo. ¿Cuál es la mejor forma que crees que te produce mayor tranquilidad? Normalmente suele estar implicado el sentirnos cómodos, cosa que de pie suele ser una comida más improvisada y a la que no le prestamos demasiada atención. De hecho, cuando estamos en un bar, las personas que están en la barra terminan mucho antes que aquellas que degustan los platos en una mesa.

Otro punto que puede ir en contra de esta manera es que los músculos no consiguen relajarse. Mantener una tensión constante se traslada al estómago y puede generar dolores después de terminar. Esto se debe a que nuestro cuerpo envía más cantidad de sangre a los músculos de las piernas, que son los que nos mantienen estables. Por lo que se produce una disminución de flujo sanguíneo en aquellos músculos que participan en la digestión y tracto intestinal.

Además, cuando comemos de pie en un bar, solemos optar por un tipo de comida mucho más calórica. Así que se favorece a un aumento de peso. Sin embargo, hay otros estudios que aseguran que hacerlo de pie también quema unas 50 calorías, no bloqueamos la circulación y mejoramos la circulación de la hormona del estrés.

¿Haces daño a tu organismo por comer de pie?

Tampoco es que sea una cuestión que te esté quitando años de vida, pero sí parece que mantener este hábito puede ser perjudicial para la salud. Uno de los principales problemas es la dispepsia (aire en el sistema digestivo), que es un conjunto de síntomas que sucede en el tractogastrointestinal. Suele tener dolor, hinchazón abdominal, náuseas y acidez como síntomas. Comer de pie suele estar vinculado con hacerlo deprisa y estresados, por lo que la ingesta de aire aumenta.

Los expertos recomiendan comer sentados y en un lugar tranquilo. Lo ideal es evitar distracciones de televisión o tecnología, que pueda evadir nuestra concentración de la comida. Dar bocados moderados, masticar muy bien y saborear nos ayudará a reducir la ansiedad y a controlar el apetito.