Cada vez son más las personas que invierten tiempo de la compra en darle la vuelta al producto para leer las etiquetas nutricionales. Y aunque está muy bien la intención, lo importante es saber interpretar lo que nos quiere decir y entender qué características son las que nos hacen decantarnos por su elección.

Lo ideal siempre va a ser comer lo más básico y fresco posible, con poco o ningún proceso de fabricación para así evitar ingredientes extras como aceite de palma, azúcar o grasas trans. Dicho esto, sabemos que algún procesado o ultraprocesado siempre compramos, por lo que vamos a darte unos pequeños trucos que te harán entender la composición del producto.

Claves para entender las etiquetas nutricionales

Sin azúcar

Esto quiere decir que el producto contiene menos de 0’5 gramos de azúcar, pero que seguramente esté contrarrestado con la integración de otro tipo de edulcorante natural o artificial para potenciar el sabor. Incluso también suelen añadir un mayor contenido en grasas para suplir la falta de azúcar. No siempre es una buena opción elegir productos con la etiqueta “sin azúcar”, puesto que otros de sus componentes pueden tener el mismo efecto en nuestro organismo.

Por ejemplo, algunos chocolates anuncian que no contienen azúcar, pero en sus ingredientes encontramos maltitol, sacarosa o stevia, que al fin y al cabo son similares al azúcar.

Sin azúcares añadidos

Azúcar contiene, pero los que se presentan de forma natural en sus componentes. Seguro que has visto zumos que te advierten de su fórmula mágica “sin azúcares añadidos”, y te tomas varios vasos pensando que no te afectará. La realidad es que sí contiene azúcar.
Digamos que a ese zumo no se le ha añadido más azúcar para darle un sabor dulce, pero tampoco se le ha eliminado el que presenta de manera natural.

Light

Estos productos contienen de entre 30 y 50% menos de calorías que la versión original. ¿Quiere decir que esto es más saludable? No. Hay ocasiones en las que es mejor tomarnos un queso original, sin reducción de calorías, para aportarle a nuestro cuerpo nutrientes saludables. Siempre que sean alimentos con poco proceso de fabricación, no deberíamos optar por opciones menos calóricas.
Otra cuestión bastante diferente son, por ejemplo, las salsas como la mayonesa. Siempre es mejor hacerla casera para evitar consumir extra de azúcares o grasas poco saludables.

Bajo en calorías

Contiene por ración, como máximo, unas 40 calorías. Es posible que la porción que te aconsejan tomar sea tan pequeña que tengas que tomar varias y al final consumas las mismas calorías que si tomases un producto normal.

Sin grasas

Estos productos contienen, como máximo, 0’5 gr de grasas. Tampoco tiene por qué ser una opción más saludable. Existen grasas bastante necesarias para nuestro organismo, como el Omega 3 o 6, y no deberíamos huir de su consumo.

Reducido en grasas

Tampoco tienen que ser saludables. Este etiquetado tan solo anuncia que contiene al menos un 25% menos de contenido en grasas, en comparación con el original. A lo mejor tener un producto con bajo contenido en grasa, nos hace consumir mucha mas cantidad de azúcar para compensar esa reducción.

0% materia grasa

Son productos libres en su totalidad de materia grasa. ¿El problema? Los fabricantes suelen añadir edulcorantes artificales para potenciar el sabor. Esto suele ocurrir muchas veces con los productos lácteos como el yogur.