El otro día terminé una sesión de entrenamiento de alta intensidad, me miré al espejo y tenía la cara roja. Lógicamente no me asusté, soy consciente de que el esfuerzo puede tener este efecto, ¿pero por qué solo les pasa a alguna personas? Y lo más interesante: ¿por qué ocurre al terminar y no durante el entrenamiento?

¿Debemos preocuparnos?

No se trata de que te haya dado el sol (aunque también podría ser otra causa). Si tu cara de pone de un color rojo brillante cuando te ejercitas, es completamente normal. Tus pulmones están trabajando más para darle más oxígeno al flujo sanguíneo y el ritmo cardíaco se acelera para llegar más rápido a los músculos.

Sabemos que el sudor es el mecanismo natural del cuerpo para regular la temperatura, pero el calor también es necesario eliminarlo del cuerpo para evitar tener una temperatura muy elevada. El cuerpo es una máquina perfecta que funciona igual que un sistema de refrigeración de una máquina. Cuando haces ejercicio físico, los vasos sanguíneos y los poros se ensanchan para llevar oxígeno a los músculos, es normal que la cara se ponga roja porque los capilares de debajo de la piel transportan más sangre. Este proceso se llama vasodilatación. Básicamente: al aumentar la temperatura, el cuerpo redirige el calor a la piel.

Es muy importante que nos mantengamos bien hidratados en todo momento, tanto antes como durante y después del entrenamiento. Así evitamos la fatiga y la deshidratación.

Lógicamente, si el color rojo es muy intenso y dura más de media hora después de haber terminado el ejercicio, es posible que tengamos algún problema hepático. Podría estar relacionado con una mala alimentación, un exceso de proteínas o un elevado consumo de bebidas alcohólicas.

No tienes que preocuparte si ocurre entrenando

Tu cara puede volverse tan roja como un tomate, pero es tan solo un efecto natural del cuerpo al realizar su enfriamiento. Es decir, es algo bueno, puesto que está reaccionando de la manera adecuada. Tan solo deberías preocuparte si ese enrojecimiento fuera acompañado de mareos, respiración irregular o un pulso elevado.

Presta también especial cuidado cuando realizas deporte a alta temperatura. Ahí es más necesario beber bastante agua antes y después de los entrenamientos.