¿Qué seríamos los españoles sin nuestra costumbre favorita? Cierto es que cada vez es más difícil sacar un hueco entre semana para dormir la siesta, pero en los días de descanso no hay quien la evite.
Seguro que no sabías que es una tradición romana, cuyo nombre significa “hora sexta” y que tenían como hábito realizar al terminar la comida para así seguir adelante con el resto de la jornada llenos de vitalidad.

 

Aunque parezca una tontería, hacer un pequeño descanso a mitad del día aporta varios beneficios físicos y mentales. Te contamos todas las curiosidades de la siesta. ¿Serás capaz de saltártela un día más?

¿Cuánto debe durar la siesta?

Muchos aprovechan para dormir más de una hora, pero realmente no debería ser tan duradera. Según los expertos, para disfrutar de los beneficios, es necesario dormir entre unos 10 minutos y 1 hora. Si bien, una siesta de unos 20 minutos, añadida a las 8 horas de descanso normal, es la medida perfecta.

Debes tener en cuenta que antes de acostarte, tienes que esperar unos 15 minutos para no tumbarte recién comido. Y procura que no dure más de media hora tu siesta. En cuanto pasamos los 30 minutos, entramos en la fase REM (etapa profunda de sueño) y despertarse no es tan fácil.

 

Principales beneficios que nos aporta

Tanto mental como físicamente, la siesta provoca numerosos beneficios en nuestro organismo.

Físicos

Puedes pensar que al igual que se recomienda cenar unas dos horas antes de irnos a dormir, con la siesta ocurre igual, ¿verdad? Te equivocas. Después de almorzar, nuestro cuerpo necesita unos minutos de descanso para reponer energía y seguir con el resto de la jornada. Echar una cabezadita en este tiempo no es nada contraproducente ni estarás engordando.
Nos ayudará a reducir las tensiones físicas que llevemos acumuladas desde la primera hora de la mañana y nuestro corazón se tomará un descanso para regular el ritmo cardícaco. 

Mentales

Después de dormir media hora, estarás menos estresado y serás capaz de tener un nivel mental mucho más relajado y con ideas despejadas. Seguro que tú también te has notado ese cansancio mental a mitad del día; dale tiempo a la siesta y recupérate.

Nuestros reflejos se ven agudizados, tendremos mejor capacidad para razonar y pensar, estaremos más resueltos frente a los problemas y nos podremos concentrar mucho mejor.

 

¿Existen contraindicaciones?

A nadie le amarga un dulce, ¿no? El problema de la siesta aparece cuando la realizan personas con problemas de insomnio y que tengan dificultad para dormir en la noche.
Tampoco se recomienda en personas que tienen turnos rotativos en su trabajo o lo hacen de noche. De forma puntual, no hay problema, pero convertirlo en costumbre puede dificultar nuestro sueño y hacernos estar más cansados.