En verano es muy común salir de rutas por el bosque o estar unos días de relax en medio de la montaña. Ya que nos mimetizamos con el ambiente rural, algunos se arriesgan a beber agua directamente de manantiales o de pozos, ¿pero puede resultar esto peligroso para la salud? Pensando en nuestros antepasados, en la prehistoria no existían aguas tratadas, ni filtros para hacerla «mineral», así que podría no ser tan dañino para la salud, ¿no? No estés del todo confiado, porque esto es similar al debate de las vacunas.

Sabemos que hay muchas personas que en la actualidad quieren volver a los orígenes de la humanidad, donde se llevaba la dieta paleo, donde no nos vacunábamos y donde el agua se bebía directamente de donde hubiera. En realidad, beber agua «cruda» tiene numerosos problemas para nuestro organismo y hoy te los desvelamos.

Findaspring para encontrar tu manantial

Findaspring es una página de referencia para las personas que quieren buscar sus puntos de agua sin tratar. En ella podemos encontrar tanto manantiales o pozos cercanos a nosotros, como subir alguno que conozcamos. El fundador de la web, Daniel Vitalis, explica en un vídeo que «al igual que sucede con los animales, estamos biológicamente adaptados al agua cruda. No estamos más adaptados al agua refinada de lo que estamos a los carbohidratos refinados«.

Sin embargos, los expertos de la salud no están de acuerdo con estas declaraciones. Por ejemplo, Val Curtis hablaba en la BBC sobre su preocupación por esta moda de beber agua cruda: «esto me parece un paso hacia atrás. Hemos hecho todo lo posible en la sociedad para resolver el problema de la contaminación del agua potable mediante su purificación y su suministro en buenas condiciones. La hemos mejorado al ponerle cloro y flúor para matar a todos los insectos y cuidar los dientes… estos argumentos fueron ganados hace años y años. ¿Realmente queremos volver a la Edad de Piedra?«.

No sé si alguna vez habéis tenido la experiencia de probar un agua sin tratar, pero os confirmo que no es una maravilla para el olfato ni para el paladar. En la actualidad se usan diferentes métodos para filtrar el agua y eliminar cualquier sabor extraño, así que es una tontería volver al tipo de agua que nuestros antepasados consumieron, por muchas bacterias «saludables» que aporten. Y no, el agua del grifo no está contaminada con sustancias antibióticas, ni tienen cloro o fluoruro como para que afecten a la salud.

Val Curtis compara esta absurda moda con la de no vacunar a los niños: «Una de las razones por las que no me enfermo muy a menudo es porque no ando bebiendo agua sucia. Pero si lo hiciera y me enfermara, sería un riesgo no solo para mí, sino para mi entorno. Si uno bebe agua cruda, tiene que asumir la responsabilidad de que esta también podría ser una fuente de riesgo para los demás, no solo para uno«.