El yodo es uno de los minerales a los que debemos de prestar atención en nuestra alimentación. Este mineral posee ciertas funciones importantes en nuestro organismo. Sin embargo, la deficiencia o el exceso de este mineral puede conllevar problemas asociados. Por lo tanto, en este artículo, vamos a mencionar algunos alimentos ricos en yodo para que puedas aumentar la ingesta en caso de deficiencia de yodo o controlar su ingesta en caso de exceso.

¿Qué es el yodo? ¿Por qué lo necesitamos?

Hace unos días hablábamos sobre el calcio, un macromineral fundamental para el organismo en diversas funciones.

Ahora toca el turno de otro macromineral cuyas funciones también son muy importantes en nuestro organismo, el yodo. Este macromineral tiene un papel fundamental en la síntesis de hormonas tiroideas. Estas hormonas tienen funciones muy importantes en cuanto a regulación del organismo (frecuencia cardiaca, síntesis del glucógeno, metabolismo, temperatura corporal, etc.)

Alteraciones en los niveles de estas hormonas pueden producir ciertos problemas. Por ello, un correcto aporte de yodo favorecerá un correcto nivel de hormonas tiroideas.

Problemas asociados a la deficiencia de yodo

En primer lugar, el correcto aporte de yodo durante el embarazo es esencial. Una deficiencia de yodo durante el embarazo puede provocar un incorrecto desarrollo del feto.

Por otra parte, un déficit de yodo durante la infancia puede provocar cretinismo, lo que provoca un retardo en el crecimiento físico y mental. Además, otra de las posibles consecuencias de la deficiencia de yodo es el bocio, un crecimiento excesivo de la glándula tiroides.

Además, en situaciones de deficiencia de yodo, puede causar hipotiroidismo, con los problemas asociados que ello conlleva (fatiga, depresión, ganancia de peso, disminución de metabolismo, disminución de la temperatura basal).

Problemas asociados al exceso de yodo

Anteriormente comentábamos que una deficiencia de yodo podría causar hipotiroidismo. Sin embargo, un exceso de yodo en nuestra alimentación puede conducir a una producción excesiva de hormonas tiroideas (hipertiroidismo) con sus correspondientes problemas asociados (pérdida de peso, abundante apetito, ansiedad, insomnio, nerviosismo, etc.)

Aunque estos problemas suelen ser menores que la deficiencia de yodo, siempre se aconsejará acudir a un médico para obtener datos concretos de nuestros niveles de yodo.

Ingesta recomendada de yodo

La cantidad diaria recomendada de yodo varía en función de la edad. Las cantidades que voy a señalar a continuación son las cantidades recomendadas por el NIH (Institutos nacionales de salud) de Estados Unidos. Las cantidades recomendadas (expresadas en microgramos) son las siguientes:

  • Bebés hasta los 6 meses. 110 mcg.
  • Bebés de 7 a 12 meses. 130 mcg.
  • Niños de 1 a 8 años. 90 mcg.
  • Niños de 9 a 13 años. 120 mcg.
  • Adolescentes de 14 a 18 años. 150 mcg.
  • Adultos. 150 mcg.
  • Mujeres y adolescentes embarazadas. 220 mcg.
  • Mujeres y adolescentes en período de lactancia. 290mcg.

Alimentos ricos en yodo

Las principales fuentes de yodo son el pescado y el marisco. Sin embargo, este macromineral también puede ser obtenido mediante otras fuentes, aunque en menor medida.

  • Sal yodada. 1900mcg.
  • Arándanos. Aproximadamente 300mcg.
  • Algas marinas. 150-300mcg.
  • Bacalao fresco. 170mcg.
  • Mejillones, almejas, berberechos, bogavante y langosta. Aproximadamente 100-135mcg.
  • Atún, mero, lenguado y ostras. 50mcg.
  • Sardina. 29mcg.
  • Frutos secos (almendras, nueces, anacardos). 3-10mcg
  • Verduras. 2-16mcg, siendo las espinacas de las que más contienen.
  • Cereales. 3-9 mcg.
  • Huevo. 9,5mcg.
  • Carnes y productos lácteos. Varían entre 3 y 7mcg.