Normalmente, los deportistas son personas que cuidan su imagen y se someten a entrenamientos para mantenerse en forma. Esto no quiere decir que de vez en cuando les apetezca saltarse la alimentación saludable y tomar alguna copa de alcohol. Es por eso que vamos a contarte cómo el alcohol afecta a tu rendimiento deportivo. No es necesario obsesionarse si pecamos pocas veces, pero si lo tenemos como costumbre, es posible que no avancemos en nuestro entrenamiento.

Contiene calorías vacías

Las calorías vacías son las que no aportan ningún valor nutricional. Cada gramo de alcohol contiene 7 calorías, por lo que ya puedes imaginar cuántas habrá en una copa. Si además, a la copa le añadimos unos frutos secos salados o unas gominolas, el combo de calorías innecesarias aumentará. Creemos que no es necesario mencionar ni los refrescos ni las bebidas energéticas que les echamos… ¡Ahí sí que hay peligro!
Empieza a echar cálculos de cuánto tiempo necesitarás en el gimnasio al día siguiente de una fiesta en la que tomas, mínimo, 2 copas…

El alcohol te deshidrata

Puede parecer paradójico que una bebida te deshidrate, pero es verdad. Las bebidas alcohólicas incitan a que se cree más excreción de agua a través de los riñones. Muchas de las sales fundamentales se pierden al ir a orinar, por lo que puede afectarnos a nuestro equilibrio mineral y facilitar que tengamos calambres musculares.
Si bebes, te recomendamos que entre copa y copa, tomes un vaso de agua para mantenerte hidratado.

Ralentizará tu recuperación

A pesar de que se dice que una cerveza después de entrenar es sano, no le estarás haciendo ningún favor a tu cuerpo bebiéndola. La cerveza es una bebida alcohólica, no lo olvidemos, y retrasa el proceso de recuperación de los depósitos de glucógeno. Es bastante negativo tomar alcohol justo después de hacer alguna actividad intensa, en ese momento necesitas recuperarte con alguna bebida isotónica.

Afecta a tu descanso

Cuando nos tomamos alguna copa, con el tiempo notamos cómo nos sentimos más bajos de energía, ¿verdad? Consumir grandes cantidades de alcohol no solo te perjudica la salud, sino que también tu calidad y la cantidad de sueño. Descansar correctamente es fundamental para mejorar tu rendimiento, ya que es el momento que tu cuerpo necesita para recuperarse y darlo todo al día siguiente.

La resaca, tu peor enemigo

Lógicamente, después de unas copas de más, al día siguiente lo que menos te apetece es salir a entrenar. Tu amiga, la resaca, se apodera de tu energía y te provoca un malestar físico que no te favorece en absoluto. La deshidratación, las alteraciones ácido-base o en el metabolismo de la glucosa, aumento de la frecuencia cardíaca, visión borrosa, dolor de cabeza, aumento de la tensión…

No hay duda de que nos provoca un deterioro de nuestro funcionamiento. Consumir alcohol de vez en cuando, como algo especial, puede estar medianamente permitido. Si buscamos lograr unos objetivos de peso o de rendimiento, lo mejor es dejar apartado su consumo y focalizar nuestras energías en lograr metas.