Según la Organización Mundial de la Salud, muchos de los problemas de salud que sufrimos son debido a nuestra alimentación. Los productos procesas contienen gran cantidad de químicos, aditivos, conservantes, etc. Te vamos a ayudar a conocer algunos de los aditivos alimenticios que debemos evitar para tener un bien funcionamiento de nuestro organismo.

Los productos procesados, los principales focos

La industria alimentaria se ha visto obligada a abastecer a una población cada vez más inmensa. Por eso recurren a ciertos químicos que den mejor sabor a los alimentos y ayude a mantenerlos durante más tiempo. La existencia de los aditivos son un milagro para estas empresas que solo piensan en hacer dinero y alimentar al mayor número de personas, pero perjudiciales para los consumidores

A ver, todos los alimentos que vemos en el supermercado han pasado por un control de calidad, no nos asustemos. Incluso la mayoría de los aditivos son inofensivos si no los consumimos en exceso. El problema viene cuando abusamos de ellos y nuestro organismo los acumula, llegando a producir auténticos problemas de salud.
Lo recomendable es no abusar nunca de ningún producto que tenga alguno de los aditivos que vamos a nombrarte a continuación. Puedes consumirlos en dosis pequeñas y no a diario para darle tiempo a nuestro cuerpo para que los elimine.

Aditivos alimenticios a evitar

Estos son algunos de los aditivos que debemos controlar su consumo porque, en cantidades extremas, pueden ser perjudiciales:

  • Aspartamo ( E-951). La mayoría de los productos bajos en azúcar o light usan este edulcorante químico. Los chicles, los refrescos Zero, zumos sin azúcar y otros productos engañosos lo contienen. Aumenta la posibilidad de padecer cáncer.
  • Glutamato monosódico ( E-621). Te contábamos en un articulo dedicado a este aditivo todas las desventajas de este potenciador del sabor. Se suele utilizar en la comida asiática, snacks salados, refrescos, sopas en polvo, carnes… Hay que tener especial cuidado porque destruye neuronas y afecta a nuestro sistema neuronal.
  • Galato de propilo ( E- 310). Es difícil verlo por su nombre en el listado de ingredientes, pero sí por su número químico. Este antioxidante se usa para evitar que las grasas no se oxiden ni produzcan olores desagradables. Lo podemos tener presente en la leche y sopa en polvo, aceites vegetales (excepto el de oliva), puré de patata, chicles… No está nada recomendado para embarazadas ni niños. Puede provocar asma, problemas digestivos, urticaria, insomnio…
  • Amaranto ( E- 123). Este colorante se usa en la pastelería, bollería industrial, caramelos o frutas confitadas. Puede provocar asma en los niños y tiene efectos mutagénicos.
  • Nitrito de sodio ( E- 250). Se usa para prevenir la proliferación de bacterias y microbios y conservar las carnes curadas y embutidos salados. Se considera cancerígeno para el organismo.

Lo ideal para evitar el consumo de estos aditivos es apostar por alimentos frescos, orgánicos y nada industrializamos. Sabemos que puede resultar difícil llevar una alimentación así, pero reducir su consumo te ayudará a prevenir enfermedades.