Muchas veces has oído sobre el SPM, pero ¿sabes qué es?

Casi todas las mujeres tenemos la menstruación mes tras mes, luego hay casos concretos con ciclos irregulares o muy irregulares, pero cuando la menstruación se acerca hay una serie de síntomas que se conocen como el SPM o Síndrome Premenstrual y que todas creemos conocer hasta que llegamos nosotros y soltamos toda la lista de causas, síntomas e incluso tratamientos para apaciguar el SPM.

El Síndrome Premenstrual acoge a una serie de síntomas que a su vez son causados por una serie de factores que no hacen otra cosa que prepararnos para la menstruación. Es algo así como una alarma que nos alerta de que en unos días necesitaremos compresas, tampón, la copa menstrual, braguitas menstruales o el método de contención que use cada una.

Todas, o casi todas, las mujeres hemos tenido al menos uno de los síntomas de este síndrome en las vísperas de la regla. Solo las embarazadas, menopausias y otras circunstancias concretas se libran del SPM.

A lo largo de este texto vamos a aprender todo sobre el SPM, las causas que tiene, cuáles son los síntomas más comunes, qué podemos hacer para aliviarlos, etc. Este texto no pretende ser una guía médica ni mucho menos, es solo información para conocer un poco más sobre el cuerpo femenino. Si tenemos molestias, sangrado irregular, ciclos irregulares, dificultad para orinar, mareos, vómitos o cosas similares es muy importante que acudamos a un médico en lugar de buscar remedios en Google.

¿Qué es el Síndrome Premenstrual?

Se trata de un trastorno recurrente, ya que es la antesala de la menstruación en edades fértiles. Suele suceder entre 7 y 10 días antes de la llegada de la regla, o sangrado menstrual. Con la llegada de la menstruación, los síntomas del SPM solo se desvanecen un poco, pero no desaparecen del todo hasta casi el segundo día de la regla.

Se le conocen numerosas causas o factores contribuyentes, así como los síntomas concretos, aunque varían dependiendo de la edad de la mujer, e incluso puede que una misma mujer experimente unos síntomas y luego otros en su siguiente regla. Todas estas anomalías debemos consultarlas con un especialista, ya que podrían ser indicativo de que algo no funciona del todo bien.

Por norma general el SPOM no suele interferir demasiado en nuestras vidas, más allá de acné, mucha hambre y barriga hinchada, pero existe otro SPM algo menos común que sí que consigue interferir gravemente en la vida de las mujeres que lo sufren.

Este síndrome se llama trastorno disfórico premenstrual y no se le toma todo lo en serio que se debiera. Solo un especialista puede diagnosticar esta variante y recomendar el mejor tratamiento para paliar el malestar, dolor, irritabilidad, ansiedad, fatiga, desánimo, etc.

Mujer con dolor del SPM

Principales causas del SPM

No existe una causa concreta y como tal, solo se sabe que los cambios hormonales desencadenan los síntomas del Síndrome Premenstrual. Entre las causas más probadas están, como ya hemos dicho, los cambios hormonales, que son cambios cíclicos y estos desaparecen con la menopausia o los embarazos.

Otras causas demostradas son los cambios químicos del cerebro. Y es que las variaciones de serotonina, un neurotransmisor responsable de las emociones, puede desencadenar los síntomas del SPM y crear esos cambios de humor y desajustes que sentimos y sufrimos muchas mujeres.

Cuando hay cantidades insuficientes de serotonina, pueden surgir síntomas de depresión durante el SPM, de ahí deriva también la fatiga, los antojos de comida, el insomnio y demás. Son muchas las mujeres que sufren depresión, no diagnosticada, durante los días que dura el Síndrome Premenstrual y es que recodemos que son entre 7 y 10 llegando incluso a ser 15 días en algunos casos. Lo que supone un fuerte cambio hormonal y emocional en un periodo de tiempo considerable.

Síntomas del Síndrome Premenstrual

Los síntomas del SPM sí que son más claros y todas los conocemos perfectamente, aunque no conocemos toda la lista, ya que no todas las chicas sufrimos los mismos síntomas. Por ejemplo, entre los más comunes están la distención abdominal, la ansiedad por la comida, los antojos, el dolor de pecho, el aumento del deseo sexual, tristeza, cambios de humor, irritabilidad, insomnio, etc. Pero la lista es bastante más larga y se separa en signos físicos y signos emocionales o de conducta:

Cambios físicos

  • Dolor articular llegando incluso a potenciarse en zonas lesionadas.
  • Dolor muscular e incluso contracturas.
  • Estreñimiento.
  • Diarrea.
  • Acné en cara y espalda.
  • Aumento de peso.
  • Retención de líquidos.
  • Hinchazón de la zona abdominal.
  • Poca intolerancia al alcohol.
  • Dolor de cabeza que se intensifica si sufrimos de migrañas.
  • Fatiga.
  • Dolor de pechos.

Donut y una manzana

Cambios conductuales

  • Tensión.
  • Aumento del estrés.
  • Ansiedad.
  • Signos de depresión.
  • Decaimiento y tristeza.
  • Cambios de humor.
  • Irritación y mal carácter.
  • Cambios en el apetito.
  • Muchos antojos con la comida.
  • Insomnio.
  • Aislamiento social.
  • Falta de concentración.
  • Mayor deseo sexual.

Tratamiento para disminuir los síntomas

A veces basta con alguna pastilla tipo ibuprofeno o aspirina, pero eso ya depende del caso de cada mujer. Recordamos que la aspirina no se debe tomar cuando ya tenemos la menstruación puesto que tiene un compuesto que vuelve la sangre más ligera, aunque no afecta a todos por igual. Para salir de dudas lo mejor es consultar con un especialista en la materia o con nuestro ginecólogo de confianza.

Otras veces, el SPM se trata con pastillas hormonales, pero también hay otro tratamiento gratuito y eficaz como hacer deporte de forma moderada varias veces por semana, mantener relaciones sexuales, comer de forma variada y saludable haciendo pequeñas comidas, evitar el estrés, evitar ciertos alimentos y bebidas como los productos azucarados, el café, los fritos y el alcohol, descansar bien, ir a terapia, etc.

Hay especialistas que recomiendan suplementos vitamínicos para contrarrestar el SPM como la vitamina B6 y la vitamina E. Las terapias cognitivo-conductual son bastante beneficiosas si nuestro estado es muy desesperante y nos sentimos muy decaídas y tristes viendo cómo afecta a nuestra vida personal y nuestro trabajo.

La clave está en ser sinceras con nuestro ginecólogo y explicarle qué sentimos, cómo es nuestra dieta, si tenemos o no relaciones sexuales, si hacemos deporte, si el SPM afecta a nuestra vida personal de forma severa o no, etc.

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