El dolor en la zona baja de la espalda es una de las molestias que más sufren las mujeres embarazadas, se estima que son entre 50 y el 70% las que lo padecen. Hasta ahora hemos pensado que el dolor era debido a la postura típica de las embarazadas, llamada hiperlordosis y caracterizada por tener una curvatura hacia delante.

Un estudio realizado por la Universidad CEU Cardenal Herrera desmiente que la dolencia se deba a este mito popular y aseguran que la curvatura lumbar se debe más bien a un efecto óptico.

Según la investigación, las mujeres que sufren dolor lumbar (muy habitual en el último trimestre) puede deberse a quedar embarazada activa con más intensidad los músculos lumbares, con la finalidad de que su cuerpo pueda contrarrestar el aumento del volumen abdominal. Ten en cuenta que el útero llega a crecer entre 500 y 1.000 veces su tamaño original, además de cargar con el peso del bebé y la placenta. Estas alteraciones del cuerpo abren nuevas vías para tratar el dolor de espalda durante el embarazo.

En el estudio se comparó la curvatura de la columna y la activación de la musculatura lumbar en 34 mujeres embarazadas, durante el tercer trimestre de gestación, y en otras 34 mujeres no embarazadas.
En las embarazadas, las mediciones se repitieron a los dos meses después de haber nacido el bebé. Con un electromiograma se me dio el nivel de activación de los músculos erector espinal y bíceps femoral, además de la curvatura lumbar.

En nuestro estudio sobre mujeres embarazadas no hemos trabajado con pacientes con dolor lumbar, así que resultaría muy especulativo pronunciarnos sobre sus causas. Pero es verdad que no hemos encontrado cambios en las curvaturas de la espalda con el embarazo, y sí cambios en los patrones de respuesta muscular“, explican los autores.

El cuerpo se adapta perfectamente al embarazo

Lo que se tiene claro en esa investigación es que “los músculos de la espalda se van adaptando progresivamente durante el embarazo ante el aumento del volumen en el abdomen, aumentando la intensidad con la que se activan“. Además, también encontraron que el embarazo modifica la forma en la que se activa la musculatura de la espalda y limita el movimiento de la región lumbar pélvica cuando las mujeres realizan movimientos que implican esa zona (inclinarse hacia delante).
Probablemente, estos cambios biomecánicos se deban a una estrategia que crea el cuerpo de forma natural para intentar proteger las estructuras lumbares que se vuelven más laxos por las hormonas en el embarazo.

Es por eso que, aunque siempre se ha aconsejado que las mujeres realicen ciertos ejercicios para aliviar el dolor de espalda, puede ser que no sean útiles. Comentan los investigadores que “existen muchos tipos de ejercicios para la espalda diferentes, y hasta la fecha había muy poca información sobre qué cambios se producen en la región lumbar durante el embarazo. Los hallazgos de estas alteraciones biomecánicas en las mujeres embarazadas pueden ayudar a orientar el tipo concreto de ejercicio que sería más recomendable para aliviar su dolor lumbar“.