Aunque aún no he sido madre, está en mis planes de vida y me parece curioso todo lo relacionado con el embarazo. Escuchamos a las futuras mamás hablar de métodos para inducir el parto de manera natural, como comer picante o bailar; aunque hoy hablaremos de algo totalmente inesperado: los dátiles.

El dátil es una fruta que contiene un alto porcentaje de hidratos de carbono y grasas, así como 15 tipos diferentes de sales y minerales, proteínas y vitaminas, como riboflavina, tiamina, biotina, ácido fólico y ácido ascórbico. Algunos eruditos islámicos interpretan en los versos del Corán que los dátiles eran uno de los mejores alimentos para el parto. Y parece que no estaban muy desencaminados. Hemos encontrado tres pequeños estudios que tratan esta fruta como un método para inducir el parto y otra investigación que cuestionaba a las mujeres sobre la frecuencia en la que comían dátiles.

Los dátiles podrían disminuir el aumento de pitocina durante el parto

En un estudio de control aleatorio de 2017, los investigadores contaron con la participación de madres primerizas de bajo riesgo que estaban dando a luz en un hospital en Malasia. Tenían que estar al menos en la semana 36 de embarazo, no haber roto aguas todavía y tener planeando un parto vaginal. 67 mujeres fueron elegidas al azar para comer dátiles. Se les dio un suministro de dátiles y se les aconsejó que comieran siete al día (unos 80 gramos) hasta que comenzaran el parto, tuvieran 4 centímetros de dilatación o hasta que programaran una cesárea o tuvieran complicaciones. Se les pidió que registraran su ingesta en una hoja, y al grupo de control (77 mujeres aleatorias que no comerían dátiles) se les pidió que se abstuvieran de la ingesta de esta fruta.

Los investigadores no vieron diferencias entre los grupos con respecto a los niveles anormales de azúcar en la sangre, la duración del embarazo, el inicio del parto espontáneo, la dilatación cervical media cuando ingresaron en el hospital o la tasa de cesáreas. Sin embargo, el grupo que tomó dátiles tuvo un menor aumento significativo de parto con pitocina (hormona generada por el cuerpo durante el parto para inducir contracciones uterinas fuertes y duraderas) en comparación con el grupo de control. Solo el 37% de las mujeres del grupo del dátil tuvo un aumento de pitocina en comparación con el 50% en el grupo que no lo comió. No hubo otras diferencias en los resultados maternos o neonatales entre los dos grupos. Estos investigadores concluyeron que el consumo de dátil al final del embarazo podría disminuir la necesidad de aumento de pitocina durante el parto.

Existe una mayor tasa de parto vaginal

Un segundo estudio de control aleatorio analizó los efectos de comer dátiles al final del embarazo en la maduración del cuello uterino en madres primerizas. Este ensayo tuvo lugar en un hospital en Irán e incluyó a madres primerizas de bajo riesgo que estaban entre la semana 37 y 38 de embarazo y planeaban un parto vaginal. 105 personas fueron asignadas aleatoriamente para consumir entre 70 y 75 gramos diarios de dátiles, y se les pidió que continuaran comiendo la fruta diariamente y registrando la ingesta hasta que comenzara el parto. Se pidió a las otras 105 mujeres que no comieran dátiles durante el resto del embarazo y se recomendó la inducción del parto si llegaban a las 41 semanas de embarazo.

Los investigadores descubrieron que las mujeres que tomaron dátiles tenían un cuello uterino más maduro al ingresar. El índice de Bishop, que mide la madurez cervical, fue mayor cuando fueron ingresadas ​​en el hospital, y tenían más probabilidades de estar más dilatadas cuando llegaban (4 centímetros frente a 3 centímetros). También tuvieron una mayor tasa de parto vaginal después de una inducción del parto. Si necesitaban ser inducidas médicamente, tenían más probabilidades de tener un parto vaginal que el grupo que no comió dátiles; en concreto, un 47% tuvo un parto vaginal después de la inducción del parto frente al 28% en el grupo control. Además, menos mujeres del grupo de la fruta necesitaban pitocina para la inducción del parto. Los investigadores concluyeron que sentían que el consumo del dátil al final del embarazo era útil para la maduración cervical.

Los dátiles podrían disminuir la pérdida de sangre

Otro estudio de control comparó los efectos del dátil y la pitocina en la prevención de la hemorragia posparto. Este estudio fue realmente realmente interesante, tuvo lugar en dos hospitales en Irán e incluyó a 62 mujeres que acababan de dar a luz. Fue un estudio pequeño, pero que probablemente podría usarse como datos para un estudio más amplio. Después del nacimiento de la placenta, 31 mujeres fueron elegidas al azar para consumir dátiles. Tuvieron que comer 50 gramos de dátiles después del nacimiento de la placenta. Otro grupo fue asignado al azar para recibir oxitocina o pitocina, y les dieron 10 unidades por vía intramuscular en una inyección de oxitocina.

Después, los investigadores descubrieron que la pérdida de sangre media en la primera hora era menor en el grupo de las mujeres que tomaban dátiles en comparación con el grupo de oxitocina. De media, las mujeres de los dátiles perdieron alrededor de 104 mililitros de sangre en comparación con 142 mililitros de sangre del grupo de pitocina. La segunda y tercera hora no fueron significativamente diferentes entre los grupos, pero después de tres horas, la pérdida de sangre en el grupo de la fruta fue notablmente menor que la pérdida de sangre en el grupo de pitocina, 163 mililitros frente a 221 mililitros. Por tanto, se descubrió que tomar dátiles después del nacimiento podrían disminuir el sangrado más que una inyección de pitocina.

Consiguen una mayor dilatación

Por último, hubo un estudio observacional que analizó los efectos de comer fruta al final del embarazo sobre el parto y los resultados del parto. Este estudio contó con mujeres de bajo riesgo que iban a tener a su primer bebé (o no) y estaban al menos de 36 semanas. Simplemente siguieron a las 69 mujeres que dijeron que estaban comiendo seis dátiles al día durante cuatro semanas a partir de las 36 semanas, y luego las compararon con las mujeres que optaron por no comer esta fruta durante ese período de tiempo. Descubrieron que el grupo del dátil estaba más dilatado cuando llegaba al hospital. Tenían más probabilidades de tener un parto espontáneo (96% frente a 79%), y menos probabilidades de tener aumento de pitocina (28% vs 47%). Las primeras fases del parto para el grupo del dátil fueron 510 minutos frente a 906 minutos en las mujeres que optaron por no comerlos.

En definitiva, los estudios aleatorios han encontrado que comer dátiles al final del embarazo, unos 60-80 gramos al día, puede aumentar la maduración cervical, reducir la necesidad de una inducción o aumento de trabajo de parto médico, y hasta un efecto positivo en la pérdida de sangre posparto. Sin embargo, nadie reparó en estudiar a mujeres con diabetes gestacional, por lo que si tienes este problema, estos resultados probablemente no se apliquen en tu caso.
Además, estos estudios fueron pequeños y tenían limitaciones. En resumen, anímate a tomar dátiles porque seguramente no aporte ningún efecto negativo en tu salud.