Al igual que muchas decisiones que tomas durante el embarazo, decidir si montarte en un sillín es extremadamente personal. Hay mujeres que siguen practicando ciclismo hasta el día del parto, aunque se deberán cambiar las rutas y se aconsejarán no hacer ninguna ruta extrema de montaña. No tienes por qué sentirte desequilibrada o insegura, así que deja de darle vueltas a la cabeza.

El Colegio Americano de Obstetricia y Ginecólogos (uno de los más clásicos) no destaca el ciclismo como un peligro durante el embarazo. Lógicamente, hay que ser coherente y no es recomendable hacer rutas todoterreno debido a su riesgo. No obstante, el ciclismo en el embarazo (incluso en la versión estática) es una de las mejores opciones para no poner en peligro el equilibrio conforme que tu barriga crece.

El sentido común debe gobernar siempre. Si eres una buena ciclista que ha estado montando durante años y te sientes cómoda en la bicicleta, sigue montando. Solo presta mucha atención a cómo te sientes una vez que salgas del primer trimestre más o menos. Algunas mujeres se sienten desequilibradas a medida que cambia su centro de gravedad.

Una cosa debes tener clara: todo tu entorno te criticará. Por suerte, nosotros te apoyamos, y queremos darte una serie de consejos para mantenerte segura si quieres practicar ciclismo en el embarazo. Obviamente no es un sustituto del consejo médico. Cada embarazo es diferente, hay embarazos de alto riesgo en los que hacer cualquier actividad puede no ser seguro.

Practica ejercicio moderado

El consejo general sobre cuánto ejercicio (incluido el ciclismo) hacer depende de lo que estabas haciendo antes de quedarte embarazada. Para un triatleta de nivel Ironman, montar en bicicleta durante dos horas es algo que suelen hacer antes del desayuno. Para alguien que quiere empezar a cuidar, dos horas en bicicleta puede ser la muerte. Lo ideal es mantenerse dentro de tu zona de confort y no intentar batir ningún récord ni superar tus límites. Los médicos ya no establecen límites de frecuencia cardíaca (hace años, pusieron el límite en 140), sino que recomiendan que mantengas tus esfuerzos moderados.

Ve trimestre a trimestre

Una vez más, cada embarazo es diferente y te irás sintiendo diferente durante todo el embarazo. En general, el primer trimestre es cuando hay un caos en todas tus hormonas; tu cuerpo está trabajando horas extras para establecer el embarazo y crear la placenta, por lo que lo más probable es que estés plagada de náuseas, fatiga y malestar general.

Puede parecer contradictorio subirte a la bicicleta durante el primer trimestre cuando te sientes cansada y con náuseas, pero hay mujeres que aseguran que el movimiento les ayuda a controlar las náuseas y aumentar los niveles de energía.

Por lo general, ese malestar de la primera hora del día desaparece con el paso de los trimestres. Pero te empezarás a encontrar otro hándicap: tu barriga crece y el centro de gravedad varía, así que mantente en sintonía con cómo te sientes.

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Date más tiempo y espacio

No hace falta decir que vas a ser un poco más lenta a medida que la barriga crece, y que hay menos espacio para tu respiración profunda. Hay una pequeña persona creciendo dentro de ti, que consume algo de esa energía extra que podrías usar para pedalear. Tus rutinas habituales comenzarán a tomar más tiempo, así que planifica en consecuencia y acórtalas según sea necesario.

Serás más grande y más pesada físicamente, y es algo que afecta al manejo de tu bicicleta. Necesitarás más tiempo para reducir la velocidad y parar. Los senderos para bicicletas, los caminos abiertos tranquilos y los senderos ferroviarios pueden ser tu mejor amigo durante los últimos meses de embarazo.

Ajusta tu bicicleta a tu nueva figura

A medida que tu barriguita se agranda, es posible que tengas más dificultades para inclinarte sobre el manillar. Vas a tener que ajustar tu bicicleta para mantenerte cómoda en el sillín. Elevar el manillar puede ayudar al colocarte en una posición más vertical. Pero recuerda que te vas a sentir más pesada en el sillín, por lo que es posible que también desees usar uno más ancho como las de las bicicletas de confort, que están diseñadas para sentarte más erguido.

El suelo pélvico sufre muchos cambios durante el embarazo, además de un nueva distribución de peso y laxitud de los ligamentos, debido a la hormona relaxina, por lo que es posible que necesites diferentes ajustes durante los nueve meses. Muchas consideran que una bicicleta de montaña es útil en los últimos meses para una mayor estabilidad y una posición vertical más cómoda.

De igual manera, es probable que debas plantearte una nueva selección de ropa. Un par de pantalones cortos más grandes o un forro acolchado en tus mallas de maternidad favoritas deberían ser el truco.

No te olvides de tus líquidos y alimentos

No subestimes tus necesidades de energía. Hacer las mismas rutas que antes tienen mucha diferencia. No importa que hayas desayunado contundentemente, es muy posible que tengas hambre al poco tiempo. Lleva siempre comida y bebidas para poder saciar tu apetito y no desvanecerte en mitad de un paseo.

Es aún más importante mantenerse bien hidratada durante el embarazo. No solo necesitas más agua para que el cuerpo realice todas las funciones habituales, así como las relacionadas con el embarazo, sino que también es más fácil sobrecalentarse durante el embarazo porque tu tasa metabólica es más alta y el cuerpo no puede deshacerse del calor tan fácilmente.