Hacer ejercicio en la piscina es muy recomendable para una gran diversidad de objetivos. Ya sea para la recuperación tras una lesión, para mejorar alguna patología o, simplemente, para estar en forma. Durante el embarazo, muchas mamás y futuras mamás, se preguntan qué ejercicio pueden realizar sin riesgo. La natación es una gran opción. ¡Te lo contamos!

El embarazo no es un motivo para tener que estar paradas y dejar a un lado el deporte. Es cierto que hay que tener cuidado con los sobreesfuerzos y con cierto tipo de actividades. Pero, con la ayuda, consentimiento y recomendaciones del especialista, podemos continuar con una vida activa.

Ejercicio en el agua y embarazo

Practicar ejercicio dentro del agua, ayuda a que las futuras mamás se sientan ligeras y relajadas aún con el peso de la tripita. Es ideal para dejar de sentir la carga en la espalda, ya que, en el agua, durante ese ratito, se adquiere una mayor comodidad. Ya que el cuerpo pesa menos, se pueden realizar ciertos movimientos y ejercicios que fuera del agua resultaría más complicado. Además, la presión del agua impide hacer movimientos demasiado bruscos y esto evita ciertos riesgos.

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Natación en el embarazo

Aunque la natación es una de las disciplinas deportivas más recomendadas para embarazadas, es imprescindible que, antes de iniciarte, consultes con tu especialista. El médico es quien tiene siempre la última palabra, pero, en el caso de que no ponga impedimento, nadar puede resultar muy positivo. Conforme la barriga vaya cambiando, habrá que adaptar ciertos estilos de nado para que resulte más agradable. Por supuesto, no se trata de una actividad con ningún fin competitivo. Se debe realizar de una forma tranquila, relajada y placentera, sin sobrecargas ni sobresfuerzos.

La natación te permitirá relajarte y liberar la tensión ocasionada por el peso que soporta tu cuerpo. En el agua, con un nado suave, las articulaciones se relajan y tu cuerpo puede “descansar”. Además, adquirirás una mayor flexibilidad y resistencia de una forma natural, sin cansarte ni llevar tus posibilidades al límite. Tiene muchos beneficios para la circulación, por lo que es un método que previene la aparición de varices, estrías, hinchazón y calambres.

Bienestar físico y mental

Además de aportarle tonificación, descanso y resistencia a tu cuerpo físico, tu mente también se nutrirá de las ventajas de nadar. El bienestar mental es muy importante durante los meses de gestación. Nadando disminuye el estrés y los nervios, y se dota a la mente de una paz ideal para tu salud y la del bebé. Además, dejar al descubierto tu cuerpo, en constante cambio, te hará ser consciente del periodo tan maravilloso que estás atravesando. Lucir la tripita y mantener las relaciones sociales que te aporta el deporte, contribuye a un aumento de la autoestima y la seguridad en ti misma.

Así que ya sabes, si estás a punto de ser mamá no tienes por qué dejar de estar activa. Recuerda consultar siempre con tu especialista y entra en el agua a disfrutar de este maravilloso momento.