¿Por qué debes tomar ácido fólico en el embarazo?

Hoy vamos a aprender todo sobre el ácido fólico, también conocido como vitamina B9. Este compuesto es de vital importancia durante el embarazo, y, a decir verdad, durante toda nuestra vida. El ácido fólico tiene diversas funciones que tienen graves consecuencias si no tomamos suficiente durante el embarazo, y esas consecuencias recaen directamente sobre el futuro miembro de la familia.

El ácido fólico aparece en multitud de alimentos y tiene un gran peso en nuestra salud, salud que comienza desde que somos embriones. A lo largo de este texto vamos a descubrir por qué es tan importante tomar vitamina B9 antes, durante y después del embarazo, qué consecuencias tiene no tomarlo, las cantidades que debemos tomar las embarazadas y si nos arriesgamos a tomarlo de forma natural u optamos por suplementos.

Son muchas dudas las que hay alrededor del ácido fólico y vamos a intentar resolverlas todas de forma sencilla y rápida para que de un solo vistazo todo los quede clarito. Esta información es de vital importancia tanto para quienes buscan un hijo, como para los que ya han dado la noticia y para todos aquellos que no entienden por qué se habla tanto del ácido fólico.

Traer un hijo al mundo es de las mayores responsabilidades que el ser humano decide tener. El bienestar de esa vida comienza cuando lo estamos buscando y debe endurecerse cuando ya tenemos claro que queremos seguir adelante y darle la oportunidad de cambiar el mundo y mostrarle el lado bonito de la vida.

Una embarazada acompañada de su perro

¿Por qué es importante la vitamina B9?

El ácido fólico es importante porque estimula la producción de glóbulos rojos, aparte de contribuir al desarrollo y crecimiento de todas las células del cuerpo. También ayuda a descomponer las proteínas, colabora en la creación del material genético. Además, colabora estrechamente con otras vitaminas importantes como la C y la B12, de ahí que la B9 sea tan importante en nuestro organismo.

Durante el embarazo o la búsqueda de éste, las mujeres tenemos que aumentar la dosis de folato o ácido fólico para que el crecimiento, formación y desarrollo del feto vaya perfectamente.

Asimismo, el ácido fólico debe existir en nuestro día a día, ya que muchos estudios científicos afirman que esta vitamina ayuda a prevenir enfermedades degenerativas, e incluso la diabetes, el cáncer de mama, de próstata y de útero, así como ayudar a reducir la presión arterial.

Como sabemos, el organismo funciona en cadena, y si falta o falla una vitamina o mineral, el resto del proceso se puede ver gravemente afectado. La vitamina B9 se encarga de crear todas las células del cuerpo, pensemos en el pelo, las uñas, nuestra piel, los órganos, las neuronas, los óvulos, el ADN, los glóbulos, etc.

¿Cuándo hay que empezar a tomarlo?

Los expertos recomiendan, por las razones que hemos dado en el apartado anterior, que nunca falte folato en nuestro día a día, pero la dosis debe aumentarse si estamos buscando un bebé o si ya estamos embarazadas.

Lo más recomendable es empezar cuando estamos buscando un bebé. Podemos aumentar las cantidades de los alimentos que cuentan con B9 o podemos suplementarnos con folato. Esa decisión recae sobre nuestro médico.

Para que sea útil de verdad, se debe comenzar antes de la concepción o, en su defecto, en las primeras 3 semanas desde que sabemos que estamos embarazadas. Este orden no es capricho, sino que se debe a la formación del tubo neural (la parte del embrión a partir de la cual se forma el cerebro y la médula espinal) que se desarrolla en las primeras 4 semanas de embarazo.

Si no se forma adecuadamente, puede dar lugar a alteraciones neuronales, defectos en el cerebro o en la médula espinal. Por esto, muchos expertos recomiendan tomar vitamina B9 en edad fértil si estamos casi convencidas de que queremos tener hijos, si no queremos, no hace falta reforzar esa vitamina, ya que en una dieta equilibra hay suficiente ácido fólico para una mujer adulta.

Una embarazada de gemelos que toma ácido fólico

Dosis diaria y cómo tomarlo

Lo más cómodo, para asegurarnos las cantidades necesarias durante el embarazo o mientras buscamos al bebé es tomar suplementos. En el mercado hay decenas de marcas, solo tenemos que elegir una y mejorar nuestra alimentación aumentando las cantidades de frutas (plátanos, melón, naranja, fresas, limón y pomelo); vegetales de hojas verdes, legumbres y cereales como lentejas, guisantes y alubias; y frutos secos de todo tipo (no crudos).

Una embarazada normal debe tomar unos 400 mg de ácido fólico al día. Ya será el médico quien indique si se toma más o menos, dependiendo de si ha habido abortos, embarazos anteriores, si es gemelar o trillizos (o más), si es fecundación natural o no, etc.

Según la OMS la cantidad estimada de ácido fólico durante el embarazo debe estar entre los 60 mg al día y los 800 mg al día, aunque la cantidad diaria y exacta para nuestro caso concreto solo nos lo puede decir un médico.

Consecuencias de no tomar ácido fólico

Las consecuencias, tanto para embarazadas como para las mujeres que no lo están, son muy negativas, al igual que para los hombres. En una dieta equilibrada se consume una media de 200 mg de ácido fólico al día, pero claro debe ser una dieta muy variada con lentejas, cacahuetes, espinacas, garbanzos, brócoli, hígado de ternera, acelgas, apios, tomates, espárragos, semillas de girasol, lechuga, almendras, etc.

Si surge un déficit de B9 en el organismo tendremos problemas renales, problemas cognitivos; dolores de huesos y músculos; poca resistencia al realizar ejercicio físico; piel pálida; llagas en la boca; lengua dolorida e hinchada; pérdida del sentido del gusto; menstruación irregular; anemia; falta de apetito; sensación de fatiga; irritabilidad; episodios de diarreas, entre otras consecuencias que afectan a todos, hombres y mujeres.

Si no tomamos suficiente folato antes y durante el embarazo, nos exponemos a que nuestro bebé tenga malformaciones; posible parto prematuro; probabilidades de parto espontáneo; problemas en su sistema nervioso; anomalías cardíacas; hará que su cerebro no se forme bien; mala estructura ósea; columna vertebral con malformaciones, entre otras graves consecuencias.

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