En los últimos años, el vínculo entre la alimentación y las patologías autoinmunes ha ganado gran protagonismo. Una de las conexiones más comentadas, y también más controvertidas, es la que existe entre el gluten y la salud de la tiroides. ¿Puede esta proteína presente en el trigo y otros cereales afectar el funcionamiento de la glándula tiroidea? ¿Tiene sentido eliminar el gluten si sufres hipotiroidismo o hipertiroidismo?
Aunque no todas las personas presentan el mismo riesgo, la ciencia ha empezado a desentrañar algunas piezas de este rompecabezas. En concreto, el hipotiroidismo autoinmune, también conocido como tiroiditis de Hashimoto, guarda una relación interesante con la celiaquía y la sensibilidad al gluten. A continuación, analizamos en profundidad qué se sabe hasta ahora, cómo puede influir la dieta, y cuándo puede ser conveniente plantearse eliminar el gluten.
¿Qué es el gluten y por qué genera controversia?

El gluten es un conjunto de proteínas de bajo valor biológico que se encuentran en cereales como el trigo, la cebada, el centeno y, en algunos casos, la avena. Aunque no tiene un valor nutricional esencial, sí cumple una función tecnológica importante en la industria alimentaria, proporcionando elasticidad y esponjosidad a panes y pastas.
No todas las personas toleran bien el gluten. En algunas, su consumo desencadena una respuesta inmunitaria anormal, conocida como enfermedad celiaca. Esta patología provoca un daño intestinal grave, afectando la capacidad de absorber nutrientes. También existen casos de sensibilidad al gluten no celiaca, donde los síntomas gastrointestinales y sistémicos aparecen sin llegar a detectarse lesiones visibles en el intestino.
Enfermedades autoinmunes: un terreno compartido
Uno de los puntos comunes entre la celiaquía y muchos trastornos de la tiroides es su origen autoinmune. Esto significa que el sistema inmune, que normalmente protege al cuerpo frente a amenazas externas, interpreta algunas estructuras del propio organismo como enemigas y las ataca.
En el caso de la tiroiditis de Hashimoto, los anticuerpos producidos por el sistema inmunológico atacan la glándula tiroidea, causando una disminución progresiva de su función. Esto deriva en hipotiroidismo, con síntomas como cansancio extremo, aumento de peso, piel seca, intolerancia al frío, caída del cabello o dificultad para concentrarse.
La celiaquía, por su parte, se manifiesta como una respuesta autoinmune contra el gluten, afectando principalmente al intestino delgado, aunque sus efectos pueden ser sistémicos. Lo curioso es que ambas enfermedades comparten predisposición genética y suelen solaparse con otras patologías autoinmunes como el lupus, la diabetes tipo 1 o la enfermedad de Addison.
¿Cuál es la conexión específica entre gluten y tiroides?

Las investigaciones apuntan a una posible mimicria molecular como responsable de esta conexión. Una de las proteínas del gluten, la gliadina, tiene una estructura muy similar a ciertas proteínas presentes en las células tiroideas. Esto puede llevar al sistema inmunológico a confundir una con la otra y atacar a ambas por error.
En distintos estudios se ha observado que entre un 2% y un 7% de la población general puede tener una enfermedad tiroidea autoinmune, pero este porcentaje sube hasta el 25% entre los celiacos. De manera recíproca, algunas investigaciones reflejan que alrededor del 2,7% de los pacientes con hipotiroidismo autoinmune son también celiacos, porcentaje que asciende aún más en niños.
Además, se ha detectado que en algunos pacientes con Hashimoto que también tienen celiaquía sin diagnosticar, el inicio de una dieta sin gluten ha mejorado su sintomatología tiroidea, e incluso ha permitido reducir la dosis de levotiroxina en ciertos casos.
¿Una dieta sin gluten puede mejorar la salud tiroidea?
La gran pregunta es si eliminar el gluten de la dieta puede tener efectos positivos para las personas con enfermedades tiroideas autoinmunes. Aquí los resultados no son concluyentes. Algunos estudios y experiencias clínicas señalan que una dieta libre de gluten podría reducir los niveles de anticuerpos antitiroideos y mejorar ciertos parámetros bioquímicos en algunos pacientes, especialmente si presentan celiaquía o sensibilidad al gluten.
En cambio, otras investigaciones no han encontrado mejoras significativas, lo cual genera debate dentro de la comunidad científica. A día de hoy, no hay suficientes estudios con muestras amplias y controladas que respalden una recomendación universal de dieta sin gluten para pacientes con hipotiroidismo o hipertiroidismo autoinmune.
Lo que sí se ha comprobado es que en pacientes que ya tienen diagnosticada la enfermedad celiaca, seguir una dieta estricta sin gluten mejora la absorción intestinal de medicamentos tiroideos, como la levotiroxina, lo cual puede ayudar a estabilizar los niveles hormonales.
Screening de celiaquía en pacientes con tiroidopatías

Dado que el porcentaje de pacientes con tiroiditis de Hashimoto que también tienen celiaquía es superior al de la población general, muchos endocrinos recomiendan realizar pruebas de detección de celiaquía en estos casos, especialmente si presentan síntomas digestivos persistentes como hinchazón, gases, diarrea o anemia ferropriva sin causa aparente.
Sin embargo, es importante aclarar que nunca se debe eliminar el gluten de la dieta antes de realizar las pruebas diagnósticas, ya que esto podría dar lugar a falsos negativos. Primero se deben realizar análisis serológicos y, si es necesario, una biopsia duodenal. Solo en caso de confirmarse el diagnóstico, se recomienda iniciar y mantener de por vida una dieta sin gluten.
¿Y qué pasa con el hipertiroidismo?
La mayor parte de los estudios se centran en el hipotiroidismo de Hashimoto, pero también se ha detectado una relación, aunque menos frecuente, entre la enfermedad celíaca y el hipertiroidismo, en particular con la enfermedad de Graves. La prevalencia en estos casos es inferior, pero algunos datos sugieren que el gluten también podría exacerbar la respuesta inmunitaria en este contexto.
Sin embargo, no existen suficientes datos científicos que indiquen que una dieta sin gluten tenga un impacto favorable en la evolución del hipertiroidismo. De nuevo, en ausencia de un diagnóstico de celiaquía, eliminar el gluten sin supervisión médica no es recomendable.
Entonces, ¿quién debería plantearse eliminar el gluten?
Basándonos en la evidencia actual, es razonable considerar la dieta sin gluten en los siguientes casos:
- Pacientes con hipotiroidismo autoinmune que han sido diagnosticados de enfermedad celíaca.
- Personas con síntomas digestivos frecuentes junto con hipotiroidismo, incluso aunque no tengan un diagnóstico confirmado de celiaquía (pero siempre deben hacerse las pruebas antes de eliminar el gluten).
- Casos en los que se ha detectado sensibilidad al gluten no celiaca y hay mejoría al retirarlo.
La relación entre el gluten y la salud tiroidea es un campo que aún necesita más investigación, pero ya se han detectado vínculos importantes entre la celiaquía y trastornos como el hipotiroidismo de Hashimoto. Aunque no todos los pacientes con enfermedades tiroideas se beneficiarán de eliminar el gluten, sí existen casos en los que una dieta sin esta proteína puede mejorar notablemente la calidad de vida y el control del tratamiento. Lo más importante es contar con una evaluación individualizada y con el seguimiento de especialistas.