Ya sea por ansiedad, por gula o por ignorancia al acto de comer, hay ocasiones en las que nos damos un atracón de comida. Si llevas un estilo de vida saludable, es probable que los pensamientos negativos afloren culpabilizándote de lo que acabas de hacer.
¿Qué le ocurre realmente a nuestro cuerpo después de una comilona?
Realmente hasta que no pasan 20 minutos, tu cerebro no recibe la señal de que estás saciado, así que es muy probable que en ese tiempo te hayas puesto hasta las cejas de comer sin tocar techo. El cuerpo es muy sabio y mientras comes, descargas dopamina. Te sentirás especialmente bien, sobre todo si los alimentos son ricos en azúcar o sal.
Esto provoca que, como te sientes tan bien, sigas comiendo sin control. Ahí viene el atracón, y de la sensación genial pasamos al malestar corporal. De hecho, en este punto de fatiga y dolor de barriga, te maldices a ti mismo y juras no volver a comer así. Mentira.
Tu estómago es un órgano que se expande al comer y vuelve a su tamaño conforme realiza la digestión. El problema es que si de forma habitual comemos en exceso, es probable que se agrande de forma permanente. Asimismo, tu ciclo circadiano se modifica y no descansarás igual de bien.
Evidentemente, los atracones también afectan a tu digestión y a la acidez. Convertirlo en un hábito te hará subir de peso y sentir malestar corporal.
No pasa nada por pecar ocasionalmente
Tomar caprichos de vez en cuando no es sinónimo de darte un atracón. Al igual que tampoco estarás tirando por la borda tus objetivos físicos, si una de tus comidas es un poco «menos saludable». Aunque pienses que todo se convertirá de forma inmediata en grasa, la mayoría es líquido y glucosa. Por eso es normal que al día siguiente te sientas más pesado y la báscula marque más. En cuanto vuelvas a tu rutina alimenticia saludable y al ejercicio físico, los valores volverán a estabilizarse.
Consecuencias de los atracones de comida
El trastorno por atracón es un trastorno de la conducta alimentaria grave que puede tener consecuencias a nivel emocional y físico. Se caracteriza por sufrir episodios de ingesta de grandes cantidades a alimentos en un corto periodo de tiempo. Estos episodios, denominados atracones, generan un fuerte sentimiento de culpa y arrepentimiento.
A nivel emocional, supone un importante desgaste para la persona que lo sufre. La incapacidad para controlar los atracones genera sentimientos intensos de culpa, vergüenza y frustración. Se vive como «falta de voluntad» y son continuos auto reproches. Con el tiempo, estos sentimientos pueden ir minando la autoestima y surgen sentimientos depresivos que varían en su intensidad. En algunos casos, pudiendo llegar a autolesionarse y a tener ideaciones suicidas. Cuanto más tiempo pase antes de reconocer que hay un problema y más se tarde en pedir ayuda, peor será la evolución.
A nivel físico, la alimentación descontrolada suele desembocar en obesidad, con los consiguientes problemas de salud que puede comportar: hipertensión, riesgo cardiovascular, diabetes. A diferencia que en la bulimia, en el caso del trastorno por atracón, no se realizan conductas compensatorias como el vómito, uso de laxantes, ejercicio físico, etc., en un intento nada saludable de contrarrestar los efectos de la ingesta.
Desde el punto de vista clínico se valora la gravedad del trastorno por la cantidad de atracones. Se considera leve cuando hay entre 1-3 atracones por semana, pudiendo llegar a situaciones graves o extremas cuando se suceden más de 8 o más de 14 atracones por semana.
¿Qué se considera un atracón de comida?
El trastorno por atracón de comida se caracteriza por episodios de ingesta compulsiva de alimentos en grandes cantidades, sin control y de forma recurrente. La persona llega a ingerir muchísimas más calorías de las necesarias para saciar su apetito, ya que no responde a la sensación de hambre, sino a su malestar e inestabilidad emocional.
Por eso la persona come de día, de noche, en secreto, dulce, salado, … no es capaz de parar hasta que se siente mal físicamente (indigestión, náuseas). Es entonces cuando se da cuenta de lo que ha ocurrido y llega la culpa y la vergüenza.
A diferencia de la bulimia, que es otro trastorno de la conducta alimentaria, cuando hablamos de trastorno por atracón, tras una sobre ingesta no necesariamente aparecen conductas compensatorias como vómitos.
Causas del trastorno por atracón
Las causas del trastorno por atracón son multifactoriales y pueden incluir:
- Factores biológicos: Algunos estudios sugieren que determinados desequilibrios en los neurotransmisores cerebrales, como la serotonina, pueden contribuir al desarrollo del trastorno por atracón.
- Factores emocionales y psicológicos: Problemas para afrontar situaciones estresantes, la ansiedad, la depresión, las dificultades en las relaciones sociales, la falta de autoestima, pueden hacer que la persona recurra a la comida como una forma de aliviar estos sentimientos.
- Factores sociales y culturales: La presión social para alcanzar ciertos ideales corporales y de belleza puede contribuir al desarrollo del trastorno. Las dietas restrictivas o los antecedentes de acoso por el peso también son factores de riesgo.
Diagnóstico del trastorno por atracón
Un trastorno alimentario puede ser difícil de controlar o superar sin ayuda. Cuanto antes recibas tratamiento, más probabilidades tendrás de una recuperación completa. Si tienes comportamientos alimentarios problemáticos que te causan angustia o afectan tu vida o tu salud, o si crees que tienes un trastorno alimentario, busca ayuda médica.
Consecuencias del trastorno por atracón
Los atracones pueden provocar complicaciones tanto a nivel físico como emocional, las cuales incluyen:
- Obesidad: Los atracones de comida implican la ingesta de grandes cantidades de alimentos, llevando a un aumento de peso excesivo y, a largo plazo, a la obesidad.
- Problemas de salud: Con el tiempo pueden desarrollarse enfermedades crónicas como diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares y trastornos gastrointestinales.
- Impacto emocional: Los atracones a menudo provocan sentimientos de culpa y vergüenza, afectando negativamente la autoestima y llevando a la depresión y ansiedad.
- Problemas sociales: La vergüenza puede llevar a la persona a aislarse socialmente, evitando situaciones que pueden involucrar la comida.
Tratamiento del trastorno por atracón
El tratamiento del trastorno por atracón incluye una combinación de:
- Psicoterapia: Terapias como la cognitivo-conductual pueden ayudar a identificar patrones de pensamiento negativos y desarrollar hábitos alimentarios más saludables.
- Medicamentos: Antidepresivos y otros medicamentos pueden ser recetados para ayudar a tratar los síntomas asociados, como la ansiedad o la depresión.
- Asesoramiento nutricional: Trabajar con un nutricionista para desarrollar un plan alimentario que apoye la salud física y mental.
Prevención
Es importante abordar el problema del atracón lo antes posible. Algunos consejos para prevenir el trastorno por atracón incluyen:
- Fomentar una alimentación balanceada: Mantener una dieta equilibrada y evitar la restricción excesiva de alimentos puede ayudar a prevenir episodios de atracones.
- Identificar y gestionar desencadenantes: Reconocer situaciones o emociones que pueden provocar un atracón y desarrollar estrategias de afrontamiento.
- Promover actividades saludables: Fomentar el ejercicio regular y otras actividades que no estén relacionadas con la comida para manejar el estrés.


