Alguna vez en nuestra vida hemos tenido la incómoda sensación de sufrir gases en el estómago, ¿pero sabes por qué se producen? Normalmente, vemos anuncios de fármacos para evitar la hinchazón abdominal cuando se acercan fechas de comidas copiosas (como Navidad), pero existen otros causantes de este problema.
Te contamos hoy todo lo relacionado con esta molestia tan común y consejos para tratarlo, sin tener que recurrir a los químicos.

¿Qué son los gases que tenemos en el aparato digestivo?

El gas que tenemos en nuestro estómago o intestino es un componente totalmente normal, cuyo origen está en la ingesta de aire, comer muy ráìdo, masticar chicle, fumar, la difusión desde la sangre, las reacciones químicas o la fermentación de hidratos de carbono que no hemos absorbido.
Los principales gases que encontramos son oxígeno, nitrógeno, hidrógeno, dióxido de carbono y metano. Y, en algunos casos, también encontramos pequeñas cantidades de azufre (causantes del típico olor de las flatulencias).

Como decía antes, su presencia es totalmente normal y fisiológica, pero hay personas a las que les afecta demasiado y provoca síntomas graves. Lo común es presenciar en algún momento ruidos en el estómago, hinchazón abdominal, eructos o ventosidades. Aunque también se suele notar un dolor abdominal fuerte conforme pasan las horas del día.

Uno de los mayores problemas es evitar expulsar los gases por vergüenza (muy comprensible). Y debemos tener en cuenta que ni el olor ni el ruido son medidas que determinan si sufrimos algún problema gastrointestinal.

¿Por qué se producen?

Antes hemos mencionado el origen de los molestos gases.
La ingesta de aire mientras estamos comiendo es una de las causas más habituales, puesto que en cada bocado añadimos una pequeña cantidad de gas (además de la incluida en el interior de la comida). Asimismo, el duodeno (parte del intestino delgado) genera dióxido de carbono mediante una reacción química, por lo que aumenta la mezcla de gases internos.

También, existe cierta cantidad de gas en el flujo sanguíneo que se une al intestino. Y, por supuesto, más gas proveniente de una mala absorción de los carbohidratos. Seguro que hay ciertas legumbres, cereales o verduras que te provocan gas después de comer. Incluso, a muchas personas le sucede cuando se trata de alguna intolerancia, como la lactosa, la fructosa o el gluten.

¿Cómo tratarlos?

Realmente, deberíamos tratarlos cuando fuera un problema que nos hace la vida diaria más difícil y no terminamos de conocer su procedencia. Es fundamental tener control de tu alimentación y realizar actividad física.

Es recomendable llevar una dieta más baja en fibra, introducir probióticos en la alimentación, reducir o evitar (temporalmente) el consumo de carbohidratos fermentables y eliminar las bebidas gaseosas y los edulcorantes. Realizar ejercicio físico también mejora el tránsito y la expulsión de gases, por lo que también ayuda a luchar contra el estreñimiento.