Estoy segura de que muchos de nosotros nos hemos planteado alguna vez el por qué nos sentimos tan cansado después de comer. Cuando no tenemos nada que hacer después, no es mucho impedimento dormir una pequeña siesta; pero en el caso de tener que ir a trabajar o a clase, la cosa se complica. Esa sensación de letargo puede volverse una auténtica tortura cuando el sueño se apodera de todas tus energías. Como en la mayoría de las ocasiones no tenemos la posibilidad de dormir unos minutos, necesitamos buscar unas alternativas.

Lo primero que debemos hacer es entender por qué ocurre esta somnolencia después de comer demasiado. Y para eso, la ciencia tiene una buena explicación.

Todo reside en la digestión

La digestión es un proceso que genera multitud de reacciones en el cuerpo, siendo estas las que acaban provocando que tengas más sueño de lo habitual. Por ejemplo, los hidratos de carbono con alto contenido en azúcar aumentan la cantidad de insulina que produce el páncreas. Cuando se elevan los niveles de esta hormona, aumenta la actividad del triptófano (aminoácido esencial) en el cerebro, y se genera una mayor producción de serotonina y melatonina. Estos dos son neurotransmisores que se encargan del control del sueño y de la sensación de bienestar.
Por eso, la cantidad que ingerimos de hidratos en una comida puede ser determinante para la cantidad de sueño que sientes al finalizar. Esto ocurre cuando, por ejemplo, el cuerpo absorbe rápidamente el almidón y el azúcar, elevando los niveles de glucosa en sangre y provocando cansancio.

Además, debes tener en cuenta que el cuerpo utiliza una buena parte de la energía para digerir los alimentos que hemos ingerido, sintetizarlos y absorber los nutrientes. Así que imagina la cantidad de energía que se gasta cuando realizamos una comida abundante o atracones con alimentos muy calóricos. Es un bucle: cuanta más comida ingiramos, más trabajo le estamos dando al organismo y más energía necesita para realizar sus funciones básicas.

Asimismo, hay algunos alimentos saludables que pueden afectar más a la somnolencia porque poseen una mayor cantidad de triptófano. Por ejemplo, las cerezas, las espinacas, el queso, los huevos o el tofu.

¿Cómo podemos evitar que esto suceda?

Más o menos habrás entendido cuál es el origen de que tengas sueño después de comer mucho, ¿verdad? Aun así, hay algunos consejos que te pueden ayudar a evitar la somnolencia.

  • Realiza comidas equilibradas y con todos los nutrientes. Cuanto más equilibrado y variado comas, más saludable te encontrarás. Debes tener presente siempre los grandes grupos nutricionales (proteínas, hidratos y grasas) y en un adecuado equilibrio. Así ayudaremos a que la digestión sea más liviana y fácil de asimilar. Evita todos los alimentos ultraprocesados con alto contenido en aceites y azúcares, y apuesta por la comida real rica en fibra.
  • Escucha a tu cuerpo. Si no tienes hambre, ¿por qué vas a continuar comiendo hasta empacharte? Escucha las señales que el organismo lanza y para de comer cuando estés saciado. Si no paras a tiempo, además de ingerir calorías de más, el cuerpo trabajará más para sintetizar los alimentos.
  • Reduce el consumo de azúcar. Todos los alimentos o productos que poseen altas cantidades de azúcar, sobre todo si son añadidos, disparan los niveles de glucosa en sangre de manera rápida. Es cierto que esto aporta energía de manera rápida, pero durante un breve periodo de tiempo. Pasado este tiempo aparecerá el cansancio.
  • Mantente activo. Una buena idea es salir a caminar de manera relajada durante 10 o 15 minutos después de comer. Estarás activando la circulación y evitando caer en la somnolencia. Eso sí, nada de sobre esfuerzos, o puedes sufrir un corte de digestión.