La mayoría de los alimentos envasados vienen recubiertos de un plástico que nunca intentarías comerte. Es lógico, no vas a darle mordiscos a tu botella de agua, como si fueras un perrete. No obstante, resulta que aun así podrías estar consumiendo microplásticos y podrían influir en tu salud. Estos microplásticos son pequeños trozos de plástico (obvio) que se introducen en el cuerpo mediante los alimentos o las bebidas que consumimos. Según un estudio, publicado el mes pasado en la revista Environmental Science & Technology, los adultos de EE UU consumen una media de 70.000 microplásticos al año.

La ciencia defiende que los químicos de estas pequeñas sustancias tienen el potencial de alterar tu salud y tu peso.

¿Qué son los microplásticos?

Los microplásticos son diminutas partículas de plástico que se producen en el medio ambiente como resultado de la contaminación. Pueden ser casi imperceptibles para el ojo humano, o llegar a ser tan grandes como una semilla de sésamo. Su origen puede ser de artículos grandes que contienen plástico (botellas, envases, fibras de poliéster) y que no se desechan adecuadamente. Estos pueden desprenderse también de boyas o flotadores de plástico, así como de exfoliantes o cosméticos de limpieza.

No se sabe cuánta cantidad de microplástico hay, pero es muchísima. Los investigadores estiman que hay unas 270.000 toneladas de partículas flotando en la parte superior del océano, y es imposible determinar cuánto más hay en el fondo, según un artículo de PLoS One.
Sin importar la cantidad exacta, es suficiente para que la vida marina pueda engullirlos en abundancia, y entrar en nuestro organismo de manera indirecta.

¿Los microplásticos te hacen engordar?

Vale, sabemos que estamos ingiriendo microplásticos continuamente, ¿pero es cierto que nos hacen subir de peso?

Según los expertos, los plásticos contienen una mezcla de aditivos como el bisfenol-A, los ftalatos y el nonilfenol, que podrían favorecer a una alteración endocrina. Estas sustancias químicas pueden imitar las hormonas que el cuerpo ya produce y, potencialmente, modificar su funcionamiento.

En un estudio, publicado en la Revista Internacional de Investigación Ambiental y Salud Pública, este desequilibrio hormonal podría resultar grave para la salud, generando enfermedades de corazón. Incluso, algunos estudios también lo han relacionado con la infertilidad en las mujeres.

Los disruptores endocrinos de los microplásticos parecen tener el poder de aumentar tu riesgo de obesidad. Otra investigación, publicada en Current Obesity Reports, demuestra que los químicos pueden interferir en tu peso de varias maneras, incluyendo el aumento del número de células de grasa en el cuerpo, así como un aumento del tamaño de las células de grasa y un desequilibrio en las hormonas que regulan el hambre y la saciedad. También pueden alterar la sensibilidad a la insulina, disminuir el metabolismo y estimular al cuerpo a almacenar más calorías.

¿De qué manera los consumimos?

No se ven, pero los estás ingiriendo continuamente.

Para el análisis del mes pasado, que anteriormente hemos nombrado, los investigadores revisaron 26 estudios. Querían determinar la cantidad de microplásticos de algunos alimentos y bebidas comunes, como el pescado, mariscos, azúcares añadidos, sal, alcohol, agua de grifo y agua embotellada.
Después, examinaron qué cantidad de estos alimentos consumen los estadounidenses según las recomendaciones dietéticas actuales, para así estimar la cantidad de microplásticos que la mayoría ingerimos. ¡Entre 74.000 y 121.000 partículas por año! Una auténtica barbaridad, aunque esos números podrían incluso ser realmente bajos.

El el agua embotellada fue una de las principales fuentes de ingesta, tal vez porque los microplásticos de las botellas se desprenden en el agua. Los peces y los mariscos también eran potenciales, ya que en el océano albergan grandes cantidades de plástico (por desgracia). Faltaría por examinar detenidamente a la carne, las frutas, las verduras y los cereales para conocer realmente la cantidad de microplásticos que consumimos sin saberlo.

¿Se puede evitar su ingesta?

Mas allá de si podemos evitar subir de peso con estas partículas, lo que más nos debe interesar es evitar los plásticos en el organismo. Aún no existe una respuesta definitiva, pero si no te hace especial gracia la idea de comer partículas de plástico, seguro que ya estás pensando en cómo evitar su ingesta.

Los expertos todavía no pueden hacer recomendaciones de ciertos alimentos a evitar, pero tan solo tienes que ser un poco inteligente. Si está envuelto en plástico, huye. Ni bolsas, ni envases, ni botellas. Lo más recomendable es almacenar los alimentos en envases de vidrio o envueltos en papel.
Por otra parte, deberías limitar el consumo de agua embotellada, aunque pienses que es mejor que la del grifo. Los investigadores aseguran que reducirías su consumo en más de 100.000 partículas al año.

En cuanto a los peces y mariscos, los estudios demuestran que son la principal fuente de microplásticos en nuestra alimentación, pero no por ello tenemos que eliminarlos de la dieta. Tanto como los mariscos como los peces ofrecen una valiosa serie de beneficios para la salud. Se necesitaría mucha más investigación para conocer si existe una gran diferencia entre los animales de agua y los terrestres. ¿Existirán más partículas en un salmón o un pollo?

Por último, apuesta por manera de reducir el uso de plástico en general. Hazte con bolsas reutilizables, envuelve en papel o cartón y no pagues por bolsas de plástico. Una gran idea es llevar tus bolsas de papel o de tela al supermercado para pesar los alimentos.