Muchas personas padecen molestias estomacales a causa de una mala digestión. Y es que hay muchos hábitos que perjudican el proceso digestivo y que pueden estar ocasionándote algunos síntomas. Si eres de los que se siente pesado tras las comidas, tal vez te interese seguir leyendo.

Unos de los hábitos que suelen conducir hacia una mala digestión, es comer demasiado rápido. Y es que, si comemos nerviosos, con mucha hambre o distraídos, es probable que nos embalemos más de la cuenta.

¿Engulles los alimentos?

Si en lugar de masticar engulles los alimentos, la comida llega al estómago sin triturar y se dificulta mucho el proceso de la digestión. Ésta se vuelve más lenta y pesada y tiene una demanda más elevada de energía. Además, es probable que comiendo de este modo tragues mucho aire y notes una mayor acumulación de gases. Es necesario que sepas que, aunque comas alimentos saludables, si no adquieres la costumbre de comer lentamente no estarás absorbiendo todos los nutrientes que podrían aportarte.

Consejos para comer lentamente

Elige alimentos naturales, poco procesados

Alimentos como frutas, verduras o carnes, requieren una mayor intención por tu parte a la hora de masticar y tragar. Si te alimentas con bollería y otros alimentos menos saludables, es probable que comas con más ansiedad.

Céntrate en el momento presente

consciente de lo que estás comiendo. Observa lo que hay en tu plato, cómo lo coges con el tenedor y lo llevas a la boca. Date cuenta de cómo masticas y tragas, y el alimento pasa de una forma orgánica. Ayuda a tu cuerpo a trabajar mejor y relájate mientras comes. Estar pendiente de la televisión, el móvil o el ordenador distrae tu atención y genera más estrés. Y, por supuesto, olvídate de las conversaciones agitadas en la mesa.

Mastica

Mastica mucho los alimentos. Incluso los más blandos o líquidos. Tritúralos lo máximo posible y estarás facilitando el proceso de digestión.

Haz pequeñas pausas

Si aun prestando atención al momento presente y masticando bien, notas que te cuesta bajar la velocidad mientras comes, hay otros trucos. Puedes probar dejando los cubiertos en el plato cada tres o cuatro bocados. Así tendrás tiempo de respirar y de recordarte a ti mismo, que debes ir con más calma.

¿Agitado antes de comer?

Si ya presientes que vas a coger la comida con muchas ansias, párate y respira. Tómate un tiempo para respirar, dar un pequeño paseo o tomar una infusión relajante. Rebaja tu ansiedad y, una vez notes más calma, siéntate a la mesa.