¿Debemos tener miedo al consumo de azúcar? ¿Es tan tóxica como dicen? La sociedad actual vive con un exceso de esta sustancia en la alimentación. Esto provoca problemas cardiovasculares que todos conocemos como el sobrepeso, la obesidad o la diabetes. La ciencia ha estudiado a fondo cómo afectan los azúcares añadidos en nuestro organismo, y hoy te lo desvelamos.

Ataca a tu corazón

No es la primera vez que leerás que el azúcar ataca directamente en la salud de nuestro corazón. Tanto las enfermedades cardíacas como las vasculares están íntimamente relacionadas, siendo los infartos cerebrales una de las principales causas mortales en personas con diabetes tipo II. El vínculo entre esta sustancia y la presión arterial alta es tan significativo que ponemos en peligro la salud de nuestro corazón.

Te hace engordar

El azúcar añadido es uno de los principales factores en el aumento de peso. Es capaz de dañar el hígado y lo activa para ser capaz de almacenar grasa de forma eficiente y en lugares extraños. Con el paso del tiempo, una dieta rica en azúcar añadido puede formar acumulación de grasa alrededor del hígado y convertirlo en un hígado graso no alcohólico.

Evita las bebidas con azúcar añadido, incluso aunque sean batidos saludables. Lo ideal es consumir fructosa de fuentes naturales, como la fruta. Ya que además estaremos consumiendo fibra y mejorando el tránsito intestinal.

Aumenta el colesterol

Hay estudios que afirman que las personas que consumen altas cantidades de azúcar añadido, experimentan un incremento en los niveles de colesterol LDL (malo) y triglicéridos. Es decir, el incremento de esta sustancia puede provocar que tu hígado genere más colesterol malo, a la vez que inhibe la capacidad de tu cuerpo para regularlo.

Crea tensión en los vasos sanguíneos

Un abuso de azúcares crea un exceso de insulina en la circulación sanguínea, y pone en peligro el buen estado de tus arterias. Tener un nivel de insulina alto de manera crónica favorece a que las células musculares que rodean cada vaso sanguíneo crezcan más rápido de lo normal. Y esto provoca tensión en las paredes arteriales, incrementando las posibilidades de sufrir un derrame cerebral o un ataque cardíaco.

Puede crear adicción

¿Has oído hablar de que hay algunas galletas que son igual de adictivas que la cocaína? Pues es cierto, al igual que las drogas de la calle, el azúcar genera la liberación de sustancias químicas que activan placer en nuestro cerebro (opioides y dopamina). Y, como también ocurre con las drogas, las personas crean una tolerancia al azúcar y necesitan incrementar la cantidad para sentirse bien. Es difícil curar la adicción al azúcar, ya que las papilas gustativas tardan más de una semana en adaptarse a un nivel de dulzor más bajo.

Incrementa la ansiedad por la comida

Parece que todo está unido por una cadena. ¿Has sentido hambre incluso después de haber comido algo con azúcar? La ciencia asegura que comer demasiado azúcar afecta a la capacidad que tiene tu cuerpo para decirle al cerebro que está lleno. Tener sobrepeso y diabetes de tipo II puede hacer que tu organismo deje de eliminar adecuadamente las leptinas (que son las que mandan la señal de saciedad).

Te convierte en un zombie de la energía

Al igual que ocurre con las bebidas energéticas, consumir azúcar para reponer nuestros niveles de energía hará que te sientas un zombie cuando no lo tomas. La ciencia demuestra que solo tarda 30 minutos en crearse un pico de insulina, que provoca que quieras cada vez más. Además, el azúcar también provoca la liberación de serotonina, que es un regulador del sueño, por lo que es normal que tengas esas montañas rusas de energía.

Arruina tu cara

Siempre se le ha echado la culpa al chocolate de nuestro acné, pero en realidad el vínculo está en el azúcar. Cuando esta entran en el torrente sanguíneo, se une a las proteínas para formar unas moléculas dañinas llamadas «productos finales de glicación». Estas atacan a las proteínas cercanas (colágeno y elastina), que son los componentes que mantienen tu piel saludable. Por eso, en una dieta con alto contenido de azúcar, lo normal es tener una piel arrugada, acné y flacidez.