En España estamos viviendo épocas complicadas con la alerta de listeria en carne mechada y toxina botulínica en atún del supermercado Día, por lo que algunos están psicóticos comprobando los envases de los alimentos y la fecha de caducidad. Todos hemos pasado por una situación en la que nos abastecemos de una tonelada de productos frescos (con toda la buena intención), pero al final acabamos consumiendo antes la comida para llevar porque es la opción más rápida y sencilla. Así que acabamos con un frigorífico repleto de comida a punto de caducar.

Si eres como la mayoría de las personas, que trata de determinar si la comida ha pasado ya por su mejor momento al mirar las etiquetas de fecha, puede que no estés tan seguro de qué decisión tomar. A principios de este año, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos anunció que apoyaba los esfuerzos de la industria alimentaria para estandarizar el término «consumir preferentemente» en su envase si la fecha se refería a calidad y frescura, no a la seguridad.
Este esfuerzo tiene como objetivo evitar el desperdicio de alimentos y ayudar a los consumidores a evitar la confusión sobre si sus alimentos aún están en buenas condiciones.

¿Cómo entender las etiquetas de recomendaciones de consumo?

Sin ser demasiado dramático, hay un pensamiento general de que si comes un alimento después de la fecha en la etiqueta, empiezas a dar rienda suelta a todo tipo de enfermedades. Las etiquetas más comunes son:

  • La fecha de «Mejor consumir antes de» indica cuándo un producto tendrá su mejor sabor o calidad. No es una fecha de compra o seguridad.
  • Una fecha de «Vencimiento» le dice a la tienda cuánto tiempo puede mostrarse el producto para la venta, lo que ayuda con la gestión del inventario. Tampoco es una fecha de seguridad.
  • La fecha de «Usar antes de» es la última fecha en que la que el producto tendrá la máxima calidad. No se trata de una fecha de seguridad, excepto cuando se usa en fórmula infantil.
  • Una fecha de «congelación» indica cuándo se debe congelar un producto para mantener la máxima calidad. Tampoco es una fecha de compra o seguridad.

Existe mucha confusión en todo este tipo de frases que aparecen en las etiquetas de los envases de alimentos. Consumir preferentemente es uno de los que mejor entiende la población, ya que se trata de un indicador de frescura, pero no se seguridad alimentaria.

¿Nos tenemos que preocupar por la fecha de caducidad?

En lo que respecta al etiquetado de fechas, no hay regulaciones estatales, excepto para la fórmula infantil, que está etiquetada bajo la seguridad alimentaria. Es decir, los fabricantes pueden etiquetar voluntariamente sus paquetes para ayudar a los consumidores a comprender cuánto tiempo durarán sus productos con la máxima calidad o frescura.

Existe una gran variedad de factores que afectan a la seguridad de los alimentos, incluida la temperatura, el tiempo que los alimentos están en distribución, cuánto tiempo están en la tienda o cuánto tiempo están en tu frigorífico, por lo que es realmente difícil para los fabricantes predecir cuándo, exactamente, un alimento ya no es seguro. La verdad es que tú siempre vas a ser la mejor herramienta para determinar eso, con la ayuda de la nariz.

Según el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, alrededor del 30% de los alimentos se pierden o desperdician en las tiendas o en casa. Una gran parte de ese problema es la confusión de las etiquetas de fecha en los alimentos. Los términos, como la fecha de vencimiento, es confuso para los consumidores que no saben si eso significa calidad o seguridad. Y la respuesta es que no indica nada de eso.

¿Podemos consumir alimentos después de haber pasado la fecha de «consumir preferentemente»?

Afirmativo. Si la fecha pasa durante el almacenamiento en casa, un producto aún debe ser seguro y saludable si se maneja adecuadamente hasta que el deterioro sea evidente. Hay formas simples de determinar si realmente necesita tirar la leche que ha estado en tu frigorífico durante un par de semanas; por ejemplo, el olor es un muy buen indicador de si un producto sigue estando en buenas condiciones.
También puedes buscar moho y mirar la textura; la leche, por ejemplo, puede ser más sólida o grumosa cuando se echa a perder. Por supuesto, una prueba rápida de sabor puede ayudar enormemente, aunque la mayoría no estará dispuesto a probar un alimento que pueda estar en mal estado.

Si quieres reducir el desperdicio de alimentos, te recomiendo evitar comprar artículos perecederos a granel, así como no realizar compras por impulso en las tiendas de comestibles y congelar frutas y verduras si no las ha usado en unos días después de la compra. Las verduras las puedes usar para una sopa o guiso, y las frutas para hacer un batido.