La harina refinada no ningún aliado para nuestra salud. Cada vez son más las investigaciones que indican que aumenta notablemente el riesgo de padecer enfermedades o problemas, como el aumento de peso y obesidad, síndrome metabólico, diabetes, hipertensión, enfermedad cardíaca, deterioro cognitivo, adicción a los alimentos, depresión, cáncer y acné. A continuación te los desglosamos y explicamos cada uno de ellos.

Aumento de peso y obesidad

En todo el mundo sufrimos la epidemia de la obesidad. Por ejemplo, en Estados Unidos, 2 de cada 3 personas tienen sobrepeso u obesidad. La harina refinada es uno de los factores que contribuye a este problema, ya que su consumo promueve el almacenamiento de grasa en el cuerpo y altera la oxidación de la misma (proceso en el que el cuerpo usa la grasa como combustible). Además, puede generar una microbiota intestinal infamada; esta inflamación causada por las bacterias del intestino es una condición que fomenta la disfunción metabólica y el aumento de peso.

Síndrome metabólico y diabetes tipo II

Actualmente, el síndrome metabólico afecta a muchísimas personas en todo el mundo, sobre todo mujeres. Una ingesta alta de carbohidratos refinados es un factor de riesgo para crearnos resistencia a la insulina, que es el detector más poderoso del síndrome metabólico y la diabetes. De hecho, las probabilidades de tener síndrome metabólico son 41% más altas entre las personas que comen hidratos de carbono más refinados, en comparación con las que comen menos.

La mayoría de los nutricionistas recomiendan cambiar los productos de cereales refinados por granos integrales, para así reducir el riesgo de síndrome metabólico y diabetes tipo II. Las investigaciones muestran que solo haciendo este cambio se crean mejoras en el control de azúcar en sangre. Una estrategia muy efectiva para controlar el azúcar es eliminando los granos de la dieta por completo (es decir, llevar una dieta Paleo).

Hipertension

Uno de los factores que más contribuyen a tener una presión arterial alta es la resistencia a la insulina. Consumir hidratos de carbono refinados (que tienen un efecto como azúcar en el cuerpo) puede alterar la relación entre la glucosa y la insulina, y esto podría llevar a una presión arterial alta o empeorar la hipertensión que ya tengamos. Eliminar los refinados, como la harina refinada, debe ser uno de los primeros pasos para el tratamiento de la hipertensión.

Cáncer

Parece que existe una conexión entre los hidratos de carbono de la dieta y el cáncer, así lo asegura un artículo de PLOS Biology, que publicó documentos internos que confirmaban que la industria azucarera había tapado intencionadamente la evidencia de la relación entre el azúcar y el cáncer.

Hay investigaciones que avalan la evidencia de que existe un vínculo entre los carbohidratos procesados (como la harina refinada) y el riesgo de cáncer. Una ingesta alta se relaciona con un riesgo moderado (pero significativo) de cáncer de mama, colon y endometrio.

Deterioro cognitivo

La resistencia a la insulina y el aumento de azúcar en la sangre son factores de riesgo importantes para el deterioro cognitivo, Alzheimer y Parkinson. La resistencia a la insulina favorece a la disfunción cerebral al alterarse el transporte de glucosa al cerebro, induciendo a una neuroinflamación y estimulando la producción de compuestos nocivos en el cerebro. Una dieta alta en carbohidratos refinados se relaciona con una mayor concentración de proteína beta-amiloide en el cerebro, algo muy característico en la enfermedad de Alzheimer; a la vez que aumenta el riesgo de deterioro cognitivo leve y demencia.

Adicción a la comida

No es la primera vez que oyes hablar de que hay productos que crean adicción, ¿verdad? Se sabe que los hidratos refinados generan adicción a los alimentos, ya sea por el exceso de sal o azúcar y grasas poco saludables. Lo normal es que se consuman en cantidades que exceden las necesidades energéticas del cuerpo, por lo que se convierte en un problema para la salud.

Depresión

Un consumo alto y habitual de hidratos refinados se vincula con un mayor riesgo de depresión. Es cierto que la relación entre las dos variables es bidireccional (las personas deprimidas tienden a consumir alimentos ricos en carbohidratos), la harina refinada también puede ayudar a promover la depresión e inducir cambios de azúcar en la sangre que alteren el estado de ánimo.

Acné

Durante muchos años hemos pensado que el chocolate era el causante de nuestro acné, pero en realidad todo reside en el azúcar. Los dermatólogos han cuestionado durante mucho tiempo el papel que juega la alimentación en el acné; y ahora hemos sabido que los carbohidratos refinados contribuyen al desarrollo y la progresión de este problema de la dermis. Curiosamente, el acné no aparece entre las personas que antiguamente eran cazadores y recolectores, que además consumían dietas sin carbohidratos refinados. En la actualidad, es muy común la aparición de acné por las alimentaciones con productos industrializados.

Consumir estos alimentos provoca la secreción excesiva de insulina; altos niveles de insulina aumenta la producción de sebo en los folículos de la piel, por lo que se crea una obstrucción de los folículos y aparecen los granos.