El cólico nefrítico es una de las patologías más frecuentes del riñón. Entre el 2% y el 5% de las urgencias de los hospitales son debido a esto, llegando a afectar a más de 2 millones de españoles entre 35 y 50 años. Seguramente tú mismo o alguien de tu alrededor ha padecido una obstrucción en la vías urinarias causada por piedras, y que general un dolor agudo en la zona cercana al abdomen.

Te contamos qué es, cómo detectarlo, su tratamiento y la dieta que deberías seguir después de sufrir un cólico nefrítico.

¿Qué es un cólico nefrítico?

Estamos ante el dolor que se produce a la altura del riñón o de las vías urinarias como consecuencia de una obstrucción aguda en estas zonas, generalmente provocada por una piedra. Ese bloqueo hace que la orina no avance por su recorrido adecuado y se queda retenida. Esto favorece a que aumente la presión dentro de la vía urinaria y se cree el dolor tan agudo que acompaña al cólico.

No solamente las piedras son las causantes de este problema, cualquier otra sustancia que ocupe las vías y obstruya el riñón puede generar un cólico. También puede ocurrir si padecemos enfermedades de benignas como la fibrosis retroperitoneal o dilataciones vasculares (aneurisma de aorta).

Aunque es muy importante no confundirnos con otros problemas que provoquen también dolor lumbar.

En cuanto a los tipos, no están muy definidos, pero si puede ser diferente la zona dolorida dependiendo de dónde se encuentre la piedra. Por ejemplo, en los cólicos renales, el dolor se presenta de forma más aguda en la fosa renal y se extiende hacia el abdomen. En cambio, los cólicos ureterales irradian el dolor hacia los genitales.

¿Cuáles son sus síntomas y tratamientos?

Como decíamos antes, el síntoma más claro es el dolor en la zona abdominal-lumbar, que aparece de forma muy aguda e intensa. Normalmente, el dolor se extiende a la vejiga y a los genitales, teniendo una trayectoria descendente aunque dependerá de dónde esté la obstrucción exactamente.

En ocasiones, el dolor está acompañado de malestar, náuseas, vómitos y sudoración. Aunque también pueden darse episodios de fiebre, sangre en la orina, dificultad a la hora de orinar, aumento de micciones diarias, etc.

La prevención es de forma muy general. Los cólicos nefríticos se general porque una piedra se desplaza por las vías urinarias, así que deberíamos destruir esas piedras antes de que lleguen al riñón. Incluso, en algunos casos hay que optar por la cirugía.

Una vez detectado el cólico, lo recomendable es tratarlo en la mayor brevedad posible para evitar cualquier complicación y gravedad. Los médicos suelen recetar analgésicos antiinflamatorios no esteroideos para combatir el dolor y la inflamación. Es posible que si el dolor es muy agudo, el especialista decida introducirlos en forma de inyección.

Si el dolor no se mitiga con los analgésicos, el médico puede optar por colocar un catéter dentro del uréter, y así ayudar a expulsar las piedras que provocan la molestia.

Consejos para una dieta tras sufrir un cólico nefrítico

Una vez superado el cólico nefrítico, es importante que tomes en cuenta los siguientes consejos para evitar otra repetición y poder retomar tu vida lo más normal posible.

  • Mantente bien hidratado y bebe mucha agua

El agua es vital para el correcto funcionamiento de nuestro organismo. Cuando realizamos esfuerzos muy grandes o sudamos en exceso por la climatología, debemos hidratarnos con mayor consciencia. Al beber más, la concentración de orina será menor y evitaremos cualquier obstrucción.

Evita la cafeína, la teína y el alcohol, ya que no ayudan a la hidratación y tienen a deshidratar.

  • No abuses del consumo de sal

Lo primero que debes hacer es comer lo más fresco y saludable posible, por lo que cualquier producto ultraprocesado está fuera de tu alimentación. Aprende a ser tú mismo el que añada la sal en las comidas y disfruta del sabor natural que presenta cada plato.

  • No olvides las frutas y las verduras, pero aprende a escogerlas

Dependiendo del cólico, es preferible evitar el consumo de ciertos alimentos que contienen propiedades saludables, pero desaconsejables en algunos casos. Si sufrimos cálculos de oxalato cálcico, es mejor evitar las espinacas, remolacha, gelatina, zanahoria, acelgas, albaricoque, melocotón, ciruelas, fresas, naranjas y mandarinas.
Y en el caso de los cálculos de ácido úrico, se recomienda no tomar espinacas, espárragos, setas, champiñones, coliflor y rábanos.

  • Disminuye la cantidad de proteína animal

Comer proteínas de origen animal puede aumentar la probabilidad de tener piedras en los riñones. Tan solo un especialista debe aconsejarte sobre la cantidad que debes tomar al día, pero sé consciente de que tendrás que disminuirla en mayor medida.

Por supuesto, es mucho más saludable tomar carnes magras, como las del conejo, pollo o ternera. Y también tienes que prestar atención al consumo de pescado y huevos.

Lo recomendable (cada caso es personal) es que limitemos a una ración de entre 120 y 150 gramos de alimentos con alto contenido proteico cada día. Una buena idea es conseguirlo de origen vegetal, pero debemos saber combinarlas para no tener un déficit.

  • Puedes seguir tomando lácteos y cereales

Si ya has padecido algún cólico por sales de calcio, es aconsejable disminuir la ingesta de alimentos ricos en calcio, pero en ningún momento eliminarlos. También debes aumentar el consumo de cereales como el maíz, centeno, avena, soja y el arroz integral.