Nuestro estilo de vida, el estrés, los problemas intestinales o las intolerancias alimenticias pueden provocar diarrea. A pesar de que la mayoría de personas piensa en “dieta” como una palabra relacionada con la pérdida de peso, también existen otras pautas alimenticias para prevenir la deshidratación y cortar la diarrea. La dieta astringente es la solución a este tipo de problema gastrointestinal.

Es un tipo de dieta que se recomienda cuando una persona sufre diarrea, sin importar el origen. Hoy analizamos qué es la diarrea, por qué se origina y cuáles son los alimentos recomendados.

¿Qué es la diarrea?

Para conocer la importancia de una dieta astringente, es necesario que sepamos qué es la diarrea y por qué sucede. La diarrea es el incremento anormal (tanto en calidad como en cantidad) de las deposiciones teniendo de referencia un ritmo intestinal normal. Es decir, una diarrea puede ser un incremento en la frecuencia a la que vamos al servicio, un aumento en la cantidad de deposición o, incluso, un cambio en la textura de las heces (más líquida).

Todas las personas tenemos un ritmo intestinal único, y es por eso que hay quienes tienen tendencia a padecer estreñimiento (por un ritmo lento), una frecuencia baja de deposiciones o varias al día. En este último caso no tenemos que alarmarnos si la textura es normal.

De manera fisiológica, la diarrea es un mecanismo de autodefensa del intestino que se provoca cuando detecta algún elemento “peligroso” e intenta expulsarlo vía anal lo antes posible. Se incrementa la presencia de agua para protegerse y evitar que el elemento perjudicial no se absorba.
Por esa razón, es conveniente no tomar ningún medicamento que corte de forma radical la diarrea. Esto hace que se erradique el síntoma, pero no la causa. De hecho, puede provocar que permanezca más tiempo en el interior esa toxina “peligrosa” para el intestino.

Así que es muy importante los alimentos y bebidas que tomemos cuando estemos en este proceso. Ni es beneficioso cortar la diarrea de forma radical con fármacos, ni introducir en nuestro cuerpo cualquier alimento que pueda agravar la situación. Es fundamental tener un control de la dieta para evitar también la deshidratación, que puede suceder en pocas horas.

¿Qué provoca la diarrea?

Existen multitud de causas que originan la diarrea. Seguro que todos la hemos sufrido en algún momento de nuestra vida. Es muy incómodo sentir una necesidad mayor de ir al servicio y no poder controlar la deposición. Una diarrea puede durar entre un día y tres semanas (casos muy agudos), por lo que es necesario acudir al médico para conocer el origen.

Origen con infección:

  • Algunos parásitos, como los que causan la giardiasis y amebiasis.
  • Virus. Destacan el enterovirus o el virus de la hepatitis.
  • Por la ingesta de alimentos o agua, o por contaminación de una persona a otra.
  • Bacterias. La salmonella, shigella, clostridium E.coli.

Sin infección:

  • Síndrome del intestino irritable
  • Enfermedad de intolerancia al gluten, o sensibilidad.
  • Intolerancia a la lactosa
  • Enfermedades inflamatorias del intestino (colitis ulcerosa o la enfermedad de Crohn)
  • Cirugía en el intestino delgado o extirpación de la vesícula biliar
  • Problemas de páncreas
  • Enfermedad isquémica del intestino
  • Algunas enfermedades del sistema endocrino

dieta astringente patata cocida

¿En qué consiste una dieta astringente?

La dieta astringente es una planificación de alimentos cuyo objetivo es mejorar el sistema digestivo cuando sufrimos algún problema estomacal o diarrea. En este caso, las personas introducen alimentos de fácil digestión, con los que el organismo no necesita demasiada energía para procesarlos. Además, es necesario consumir aquellos que tengan un alto contenido en micronutrientes (minerales y vitaminas), sin mucha fibra y que ayuden a retener líquidos. La dieta astringente es idónea a cualquier edad, incluso para niños.

En el momento en el que comencemos a tolerar los líquidos (caldos, sopas, té), será el momento de comenzar con la dieta sólida (astringente). Sé que es difícil tener apetito cuando nos encontramos mal y sin ánimos de nada. Debemos comenzar por comer alimentos suaves, sin fibra, sin grasa y en cantidades pequeñas. Los típicos, que la mayoría conocen, son: el arroz, la sopa con fideos, la patata cocida, pollo y pescado a la plancha, manzana sin piel, plátano, etc. Y por supuesto, mantener una correcta hidratación con agua.

Cuando superemos esta fase, tenemos que empezar a introducir alimentos normal y con fibra, pero gradualmente y sin prisa. Los últimos en incorporarse deben ser las legumbres enteras, las frutas crudas, las ensaladas, los cereales integrales y la leche.

Al sufrir un episodio de diarrea, es importante que tengamos en cuenta:

  • Es frecuente que pasemos por un periodo de «estreñimiento». De forma natural, se ha producido una lavativa en el intestino y hasta que recupere su funcionalidad con normalidad, le tomará un tiempo. Si comienzas a meter demasiada fibra, el intestino dañado puede volver a recaer.
  • La flora intestinal también se ve afectada debido al torrente de agua desplazado hacia el final del intestino. Para reponerla, te recomendamos que leas el artículo especial sobre la recuperación de la flora intestinal.

Recomendaciones para seguir la dieta adecuadamente

  • La cantidad que consumamos debe ser pequeña.
  • Comer con más frecuencia
  • Beber abundante líquido, en pequeños tragos, para evitar la deshidratación. Por favor, NO tomes Aquarius.
  • Evitar alimentos con alto contenido en fibra.
  • Comer de manera tranquila y masticando bien para favorecer la digestión.
  • No ingerir alimentos que provoquen gases.
  • Lleva una alimentación variada.

Fases de la dieta contra la diarrea

Cuando alguien realiza la dieta astringente, las heces se vuelven más duras de forma progresiva, por lo que nuestra alimentación también debe ir variando gradualmente. Esta dieta se compone de cuatro fases claves:

  • Fase uno. Es la fase inicial en la que no tomamos alimentos sólidos. En los adultos suele durar unas 12 horas, mientras que en los niños solo 4. Es una situación en la que se produce una gran pérdida de minerales y líquidos, por lo que se recomienda ingerir bebidas especiales, como el suero oral.
  • Fase dos. Pasada la primer fase, es posible que empecemos a incorporar alimentos, como el arroz hervido, la patata o la zanahoria hervida, la pasta hervida, el pollo hervido, o la manzana al horno y sin piel.
  • Fase tres. En esta fase de la dieta astringente, el puré de verduras (calabacín, patata, zanahoria, calabaza), los zumos de fruta, verduras, las legumbres hervidas, el arroz blanco, el pollo o pescado hervido o el pan blanco tostado, son los alimentos que más favorecen la recuperación.
  • Fase cuatro. Por último, empezaremos a introducir progresivamente los alimentos con contenido en fibra hasta mantener una alimentación normal.

Alimentos recomendados y prohibidos en la dieta astringente

Como bien habrás podido entender, hay una serie de alimentos que no debemos consumirlos, al menos, en las primeras fases. De forma gradual se irán introduciendo algunos de ellos para valorar cómo influyen en nuestro cuerpo.

Los que actúan de forma positiva son:

  • Lácteos. Yogur natural.
  • Pescados. Blancos al horno o hervidos.
  • Carnes. Todas las magras: pavo, pollo, ternera, jamón cocido, lomo de cerdo.
  • Huevos.
  • Cereales. Arroz, pasta y pan (en sus versiones blancas).
  • Frutas. Manzana (sin piel), plátano, membrillo.
  • Hortalizas. Zanahoria y patatas cocidas.
  • Bebidas. Agua, suero oral, infusiones, limonada alcalina.

En cambio, los alimentos que debemos evitar son aquellos ricos en grasa y fibra. Asimismo, tampoco se recomiendan los productos ultraprocesados, ni el alcohol, ni alimentos fritos, ni lácteos. Algunos ejemplos son:

  • Bebidas. Refrescos con gas, bebidas alcohólicas.
  • Alimentos y especias picantes.
  • Salsas.
  • Frutos secos.
  • Legumbres.
  • Todas las frutas que anteriormente no nombramos.
  • Cereales y pasta integral.
  • Bollería industrial.
  • Pescado azul.
  • Carne de cordero, pato y embutido.
  • Lácteos como la leche, quesos grasos o lácteos con cereales.