Padecer problemas de colon irritable o Síndrome del Intestino Irritable es algo crónico que provoca síntomas tan molestos como gases, dolores abdominales o problemas intestinales. Si sufres esta afección, llevar una dieta especial puede reducir significativamente el malestar. Para ello es importante que nuestra alimentación sea equilibrada, completa y variada. Te damos algunos consejos:

¿Hay alimentos que debemos eliminar?

Quizá eliminar no sea el término correcto, pero moderar su consumo sí. Lo cierto es que cada paciente debe tener una dieta personalizada, pero en términos generales existen ciertos alimentos que se deben evitar. El alcohol, la cafeína, el abuso de grasas o alimentos con lactosa, sorbitol y fructosa son algunos ejemplos que suelen molestar a nuestro intestino delgado.

Fue la Universidad de Monsah (Australia) la que diseñó la dieta FODMAP. Sus siglas corresponden a oligosacáridos, disacáridos, monosacáridos fermentables y polioles. Es una dieta que evita la fructosa, la lactosa, los fructanos, los galactanos y los polioles, los cuales encontramos en:

  • Frutas
  • Verduras
  • Legumbres
  • Cereales
  • Frutos secos
  • Lácteos
  • Edulcorantes artificiales: sorbitol (E420), manitol (E421), isomalt (E953), maltitol (E965) y xilitol (E967)…

FODMAP reduce considerablemente los síntomas de colon irritable, aunque dependiendo de la persona se podrá ser más o menos flexible.

¿Cómo tiene que ser una dieta para el colon irritable?

Debes ser consciente de que tienes un problema digestivo y debes ayudar en todo lo posible a tu organismo. Las comidas copiosas y los atracones no son recomendables, por lo que recomiendan realizar al menos cinco comidas al día. Así evitaremos pasar hambre durante el día y distribuiremos las dosis de alimentos.

Los expertos recomiendan que la dieta enfocada al colon irritable debe contener alimentos de todos los grupos nutricionales, siempre que nuestro médico digestivo así nos lo recomiende.

  • Alimentos constructores. Proteínas de origen animal, vegetal y los minerales (lácteos, carnes, pescados, huevos, legumbres y frutos secos).
  • Alimentos energéticos. Hidratos de carbono y grasas saludables que aporten energía al organismo. Los cereales integrales (arroz, harinas, pan, pasta), los vegetales con alto contenido en hidratos (patata o algunas legumbres como el garbanzo). Los aceites saludables también estarían incluidos.
  • Alimentos reguladores. Son los que aportan vitaminas y minerales (verduras, hortalizas y fruta).

Aun teniendo estos consejos, es importante que sea un dietista-nutricionista el que valore tu problema y te asesore en cuanto a los alimentos que te vienen mejor a tu problema intestinal. Por supuesto, cualquier alimento que consideres que te afecta, deberás eliminarlo de tu alimentación para evitar pasar malos momentos.