¿El apéndice es necesario o no?
Sofía Pacheco

Todos nacemos con un apéndice en la esquina inferior derecha de nuestro abdomen, pero muy poca gente sabe para qué sirve, si funciona o no, si se puede hacer vida normal después de la extirpación y por qué surge la apendicitis. Son muchas las preguntas que queremos responder en este texto, por eso vamos a ir paso a paso para que todo comprendamos qué pasa con el apéndice.

Son muchas las veces que hemos visto, leído y oído que el apéndice es un órgano inútil y que si nos lo quitamos nada cambia y podemos hacer vida completamente normal. Hay una parte de verdad en todo eso y también un pequeño mito. Por eso nos hemos propuesto tumbar toda la información falsa que corre sobre el apéndice y mostrar la información veraz y auténtica.

Veremos cómo es un órgano más importante de lo que muchos creen y como de importante es tener una dieta equilibrada, variada y saludable, para que el postoperatorio no se convierta en un síndrome de abstinencia de quiero comer carne, dulces, chocolate, etc.

Pero no entremos en drama, si nos van a quitar el apéndice, muy pronto podremos volver a nuestra vida normal. Eso sí, hay que tomarlo con calma y seguir siempre las recomendaciones de los médicos, tanto en lo referente a practicar ejercicios y a los tipos de comidas que podemos hacer. Cada paciente es un caso diferente y si tenemos algún problema en sistema digestivo, o el hígado o los riñones, son situaciones que cambian por completo el postoperatorio, la dieta y la vuelta a la rutina.

¿Qué es el apéndice y para qué sirve?

El apéndice está situado en el interior de nuestro abdomen, concretamente en la esquina inferior derecha. Tiene forma como de tubo y, biológicamente hablando, es un órgano vestigial y esto quiere decir que perdió sus funciones con la evolución humana. El apéndice del que hablamos está unido al ciego, que es el primer tramo del intestino grueso.

Técnicamente, todos los médicos coinciden en que el apéndice no sirve para nada, pero en la edad adulta. Cuando somos bebés y niños (antes de los 10 años), este órgano cumple una función importante y es reforzar el sistema inmunitaria evitando las infecciones y enfermedades.

Asimismo, el apéndice parece más útil aún, y es que algunos expertos creen que desempeña un papel importante en el sistema inmunitario y en el desarrollo embrionario. A las pocas semanas de vida (dentro del vientre de la madre) surge una migración de células glandulares que llegan a la membrana mucosa del apéndice. Allí produce señales de aminas y péptidos, que, dicho de otra forma, afecta al crecimiento organizado del feto.

En las paredes del apéndice hay gran cantidad de células linfáticas (en cualquier rango de edad, incluso en adultos), lo que se traduce en una barrera de defensa del organismo. Sin embargo, si el apéndice se inflama hay que realizar una operación de urgencias. Algo muy similar a cuando las amígdalas se inflaman.

Durante los primeros años de nuestra vida, en el apéndice maduran miles de linfocitos que nos protegen creando anticuerpos, pero el apéndice es una especie de órgano linfático temporal, por lo que un día dejará de ser útil y por eso se extirpa.

Un hombre con dolor de apéndice

¿Por qué sufrimos apendicitis?

Ya sabemos qué es el apéndice y que realmente tiene una función, aunque no por ello nos funcione a todos, también es cierto. El apéndice tiene una fecha de caducidad y es que podemos sufrir apendicitis entre los 10 y los 30 años de edad. Podría darse después, pero es bastante inusual.

La apendicitis surge cuando se crea un bloqueo en el órgano, aumentando así la presión, problemas de circulación sanguínea en esa zona e inflamación y dolor. Lo más curiosos de todo es que el apéndice cuando se inflama «no tiene» límites y a veces se infla tanto que puede romperse y lejos de ser gracioso es bastante grave, ya que por esas grietas saldrán gases, sangre, heces, mucosidad, pues y otras que pasarán al resto del abdomen (peritonitis).

Si eso sucede trasportaría la infección a todo el interior del abdomen con el riesgo que eso supone para nuestra salud y nuestra vida. Por eso, en cuanto empiezan los primeros síntomas, los médicos suelen extirpar el apéndice con urgencia.

Los síntomas principales son: hinchazón del abdomen, dolor, pérdida de apetito, vómitos, mareos, estreñimiento o diarreas, mucha acumulación de gases y dificultad para eliminarlos, fiebre, entre otros. A la apendicitis se llega por varias causas que se desconocen y su inflamación es irreversible, por eso se decide eliminar de raíz antes de sufrir peritonitis.

¿Se puede hacer vida normal sin apéndice?

La respuesta es SÍ, pero hay ciertos detalles a tener en cuenta. Por ejemplo, la alimentación hay que cuidarla después de que nos extirpen el apéndice. Hay una serie de alimentos prohibidos, o al menos que no deberíamos ingerir si no queremos hincharnos.

Partiendo de la base, tras una apendicetomía no es necesario cambiar nuestra alimentación, que eso quede claro, es decir, que no requiere de una dieta especial, lo que si se recomienda es evitar en la medida de lo posible alimentos insanos o al menos no consumirlos con tanta frecuencia, sobre todo durante el primer mes postoperatorio. Después podemos ir volviendo a la normalidad poco a poco.

  • Bollería industrial.
  • Galletas no caseras.
  • Dulces, pasteles y otros ultraprocesados azucarados.
  • Comidas altas en grasas como leche entera, quesos curados, helados, embutidos, etc.
  • Reducir al máximo o eliminar de la dieta las carnes rojas.
  • Las legumbres y todo lo que provoque gases.
  • Bebidas azucaradas o altas en cafeína como las bebidas energéticas.
  • Nada de alcohol, ni café ni tés fuertes.

Siempre hacemos hincapié en llevar una dieta variada, equilibrada y rica en frutas, verduras, vegetales, legumbres, semillas, cereales, etc. y alejarnos lo máximo posible de las bebidas azucaradas, la bollería industrial, las carnes, las grasas trans, etc. Y ahora que hemos sido intervenidos quirúrgicamente, con más razón. Al menos durante el primer o segundo mes tras la extirpación del apéndice.

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