Todos hemos vivido ese momento en el que tienes una cita y miras todos los platos de la carta, mientras piensas «ni ajo, ni cebolla, ni picante». Es muy arriesgado pedir alguno de estos alimentos si luego quieres lucir una buen olor bucal. Pero, ¿te has preguntado alguna vez por qué ocurre esto? ¿Qué es lo que provoca el mal aliento en tu boca? En un reciente artículo de Time se analiza este efecto, y queremos sacarte de dudas de por qué hay sabores que pueden permanecer en la lengua tanto tiempo.

¿Qué es lo que causa el mal aliento?

Parece que los efectos secundarios son causados ​​por pequeñas partículas de los sabor reales que pueden permanecer en nuestra boca. Es decir, restos físicos de los alimentos que se quedan en la boca o moléculas que permanecen en la saliva o mocos.

Hay alimentos potentes, como el ajo y la cebolla, que pueden causar un retrogusto más duradero de lo normal, debido a que las moléculas asociadas con su sabor y olor pueden entrar en el torrente sanguíneo y circular por todo el cuerpo. Por eso, alguna vez hemos dicho eso de «esta comida se me repite». Una vez que están en la sangre, las sustancias pueden salir a través de los fluidos entre las células (como la saliva y el sudor), por lo que contribuye potencialmente a un sabor u olor duradero.

Los compuestos también pasan a través a los pulmones y la garganta antes de salir por la boca, así que esta es otra forma en la que pueden contribuir a ese regusto. La ciencia muestra que las sustancias viajan por todo el cuerpo, tanto que el líquido amniótico de las mujeres embarazadas puede incluso tener un olor diferente después de comer ajo.
El ajo crudo y picado y las cebollas son los peores aliados para lucir un buen aliento. Cuando masticas algo como el ajo o las cebollas, dañas las células. Las plantas evolucionaron para protegerse de ser mordisqueadas, así que cuando las comemos suelan unas enzimas con propiedades apestosas.

¿Hay alguna forma de deshacerse de este problema?

Cepillarnos los dientes y usar hilo dental son buenas líneas de defensa contra el mal aliento, ya que pueden eliminar las partículas físicas de alimentos que se quedan en la boca. El problema es que si esos compuestos entran en el torrente sanguíneo, no servirá que te cepilles los dientes. Una vez que está en la sangre, es posible que huelas a ajo durante un tiempo.

También puedes intentar bloquear el regusto con otros olores o sabores, aunque corres el riesgo de hacer una mezcla que resulte totalmente explosiva para tu aliento. Hubo un estudio de 2016 que sugería que las manzanas, las hojas de menta y la lechuga son los mejores alimentos para deshacerte de ese regusto, ya que contienen sustancias que pueden contrarrestar las que aportan mal olor en tu sangre. El perejil y la leche también pueden funcionar, de hecho son muy recomendados en comidas picantes.