Hidratarse es algo que tenemos que hacer todos por cuestión de funciones básicas, pero hay que prestar especial atención si eres deportista. Beber agua antes, durante y después de nuestro entrenamiento es muy importante, ¿pero sabrías qué agua es mejor? Hay muchas dudas acerca de la de grifo y la embotellada, por lo que vamos a intentar despejarte esta incógnita.

¿Es mejor el agua del grifo?

Según un informe técnico del Ministerio de Sanidad, en España el 99,05% del agua que sale del grifo es potable. Esto no quiere decir que el agua sea igual en cualquier lugar del país donde abras el grifo. Pese a que siempre es potable, puede llegar a tener distintos sabores y olores dependiendo de sustancias como el calcio o bicarbonatos.

No temas  beber agua del grifo porque es totalmente saludable, ya que previamente pasa unos estrictos controles de salud. El tener elementos químicos es algo normal y de hecho, la embotellada también los tiene presentes.

Vamos a destacar algunas ventajas que tiene la que sale del grifo para que entiendas que no hay nada que temer:

  • Es relativamente gratis. Los españoles pagan aproximadamente 1,57 euros (más IVA) por cada mil litros de agua suministrados. Lo que nos hace pensar que nos sale muy barata en comparación con otros países o, incluso, con la embotellada.
  • Es igual de buena que la de la botella. En España no existen distinciones apreciables entre el agua del grifo y la embotellada. De hecho, existen aguas embotelladas que tienen un tratamiento potabilizador para nivelarlas con el agua del grifo. También debemos tener en cuenta el agua de los manantiales asentados en rocas calizas que contienen altos niveles de calcio y sodio (aguas duras). Durante mucho tiempo se decía que podía provocar problemas renales, pero se ha llegado a demostrar que son beneficiosas para prevenir la osteopórosis y los problemas cardiovasculares. Aunque claro está, si una persona presenta patologías, es mejor que evite su consumo.
  • No contamina. Ahorramos en el embotellado hecho de plásticos derivados del petróleo. Además, la eliminación de ese plástico también libera muchísimos gases tóxicos al medio ambiente. Asimismo, se pueden añadir los costes al extraer el agua, tratarla con costosos procesos y trasportarla por carretera.

¿Y la embotellada?

Por otro lado tenemos el agua embotellada de en 2011, según la Asociación Nacional de Empresas de Agua Envasada España se convirtió en el tercer consumidor europeo al beber 107 litros de agua envasada al año por habitante.

Al igual que el agua del grifo, la de botella contiene ventajas a destacar:

  • Evitamos el cloro. Pese a que en el colegio nos repetían eso de que el agua es insípida, es cierto que dependiendo de las sustancias que contenga puede tener cierto sabor. Por ejemplo, la de grifo puede tener un regusto a cloro, pero la embotellada lo elimina gracias a un proceso de filtración.
  • Nos protege de contaminaciones bacterianas. El agua del grifo contiene numerosos microorganismos que son inofensivos para nosotros. Aunque en España es difícil, existe el riesgo de sufrir contaminaciones por patógenos si las infraestructuras no se han renovado cada cierto tiempo. En el agua embotellada, sin embargo, es casi imposible que esto ocurra.
  • En casos graves, siempre es mejor su consumo. Suponiendo que nos enfrentamos a huracanes o terremotos, las infraestructuras se romperán y el agua del grifo será inexistente. Habrá que tirar de reservas de botellas. Además, también suelen recomendar su consumo cuando nos enfermamos, ya que contiene mineralización débil.

Con todo esto concluimos en que el agua de grifo es igual de buena que la embotellada, siendo cada una particular. En caso de no sufrir ninguna enfermedad que así lo exija, podrás beber de tu cocina tranquilamente. Ahorrarás dinero y ayudarás al medio ambiente.