Una vez terminado el verano, las alertas de resfriados y gripes comienzan a invadir los centros de salud. Siempre hemos asociado el frío a este tipo de enfermedades, pero lo cierto es que la temperatura poco tiene que ver. A pesar de que es más probable que caigas enfermo en noviembre que en agosto, los científicos creen que la clave está en la humedad del ambiente. Es decir, cuando la humedad es alta, las partículas que dispersamos en estornudos (y que van cargaditas del virus de la gripe) son grandes y pesadas, por lo que pasan menos tiempo en el aire. En cambio, en las estaciones de frío, la humedad es más baja, por lo que es más probable que las partículas se mantengan en el aire durante más tiempo.

¿Qué es la gripe realmente?

Estamos ante un enfermedad infecciosa aguda, que se suele transmitir por vía aérea y con gran incidencia en la población. Su origen está en el virus perteneciente a la familia Orthomyxoviridae y, como te decíamos antes, es más común en los meses de invierno.
La gripe se contagia muy fácilmente, por lo que cada año se toman medidas de seguridad para evitar la epidemia estacional. A cualquier persona sana, en edad adulta, no le supondrá más de unos días de reposo; pero hay otros grupos mucho más sensibles, como los niños y ancianos, que pueden tener complicaciones graves. Por eso se recomienda la vacunación.

¿Por qué deberías vacunarte contra la gripe? (Además de para no contraer la gripe)

¿Cambian los síntomas cada año?

Los síntomas aparecen en el rango de 1 a 5 días después de que el virus entre en el organismo. Algunas personas son infectadas por el virus de la gripe pero no desarrollan síntomas, pero sí pueden ser portadoras del mismo.Por desgracia, los virus de la gripe mutan cada año, por lo que nunca estaremos inmunizados eternamente. No obstante, aunque el virus cambie, sus síntomas siguen siendo los mismos.

La infección de este virus ocasiona una alteración del epitelio respiratorio mucho más severa que cualquier otra provocada por un resfriado. El cuadro clínico inicial suele comenzar de forma brusca con fiebre y escalofríos, unido a dolores de cabeza, congestión nasal, inflamación de garganta, malestar general, dolores musculares, pérdida de apetito y tos seca.
La fiebre y los dolores musculares suelen durar entre 3 y 5 días, mientras que la congestión y la falta de energía se puede extender hasta 2 semanas. 

¿Supone un riesgo importante para la salud?

La mayoría de las personas se recuperan en una o dos semanas, pero en algunos casos pueden desarrollarse complicaciones.

Como mencionábamos anteriormente, la gripe puede ocasionar más gravedad en personas mayores, sobre todo a partir de los 65 años y enfermos crónicos. Seguro que conoces casos de personas que empezaron con el virus y se les complicó en forma de neumonías, bronquitis, sinusitis u otitis.

Puede haber también deshidratación y empeoramiento de enfermedades crónicas que ya la tuvieran, como diabetes, asma o problemas cardíacos. Es normal que se necesite hospitalización y discapacidad para realizar las actividades cotidianas. Aunque en los trabajos se aconseja la baja temporal, cada vez son más las empresas que recomiendan el uso de la vacuna. La vacunación reduce en un 50% las hospitalizaciones y en un 35% la mortalidad.

¿Cómo se transmite?

Es mucho más común que se transmita por vía aérea entre personas que se encuentran en espacios cerrados. También puede transmitirse por contacto directo mediante las gotitas de saliva que emitimos al hablar, besar, toser o estornudar. Incluso, en unas manos contaminadas, el virus gripal puede persistir durante horas, sobre todo si estamos en ambientes fríos y con baja humedad.

Si eres deportista y vas al gimnasio en esta época, tienes muchas posibilidades de caer enfermo tocando cualquier material. Resguárdate en casa si tienes la gripe, y retoma tus entrenamientos cuando estés recuperado al 100%.

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