Lo creas o no, tu supermercado puede tener más gérmenes que un baño público. Así es: desde las bacterias hasta los virus, las tiendas de alimentación pueden exponerte a una gran cantidad de patógenos potenciales. Ya sea que estés tratando de evitar el resfriado común o mantenerse a salvo del nuevo coronavirus, tomar estas cuatro precauciones pueden ayudarte a proteger tu salud cuando salgas a hacer la compra.

Ten cuidado con los carros y las cestas

Lo primero que tocas, el carrito o las cestas pueden ser lo más peligroso cuando se trata de contagiarnos de patógenos.

Un estudio realizado en España encontró que el 41% de los mangos de los carros y el 50% de las cestas de los carritos (donde los niños suelen sentarse) estaban contaminados por enterobacterias (que están asociadas con enfermedades intestinales), mientras que los coliformes (que a menudo se originan en las heces) acechaban casi 26% de los mangos y 46% de las cestas, por investigación de diciembre de 2018 publicada en el Journal of Applied Animal Research.

Otro estudio de diciembre de 2012, publicado en Food Protection Trends, detectó coliformes, incluida E. coli, en el 72% de los carritos de compras. Los investigadores notaron que este hallazgo indicaba niveles bacterianos mucho mayores que los descubiertos en los baños públicos. ¡Argggg!

Según la hipótesis de los autores, estas bacterias pueden haberse originado por el contacto con alimentos crudos (piensa en carne), excremento de pájaros (mientras los carros estaban almacenados en los aparcamientos), las manos sucias de los consumidores y los pañales con fugas.

Esto no solo es súper asqueroso, sino que la exposición a estas bacterias puede causar infecciones. Para evitar este grupo de gérmenes por completo, considera usar tu propio carrito portátil para comprar comestibles. Pero si eso no es posible, aún puede tomar algunas precauciones para reducir tu riesgo.

Limpia el mango del carrito de compras (y el asiento para niños) con desinfectante antes de usarlo, al tiempo que minimizas el contacto mano a cara mientras te desplazas por la tienda. Y al final de tu aventura, lávate las manos con jabón durante al menos 20 segundos o límpialas con un buen desinfectante a base de alcohol.

Omite el autopago

El autopago puede ser muy conveniente, pero también es una forma segura de hacer contacto con microbios entrometidos.

Solo imagina todas las manos sucias que han tocado la pantalla durante todo el día. Esta imagen germinal se vuelve aún más espeluznante si consideras que la mayoría de las personas no siguen las pautas de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, sobre las prácticas adecuadas de lavado de manos.

Lávate las manos con agua y jabón tan pronto como tengas la oportunidad. Los desinfectantes para manos y las toallitas tienen un factor de conveniencia, pero su efectividad puede verse afectada dependiendo de cómo de sucias o aceitosas estén tus manos.

De hecho, un estudio de abril de 2013, publicado en Journal of Environmental Health, encontró que solo un mísero 5% de usuarios que iban al baño se lavó las manos el tiempo suficiente para matar eficazmente los gérmenes que pueden causar enfermedades. Y empeora: un enorme 33% se saltó el jabón y el 10% ni siquiera se molestó en lavarse las manos con agua.

No hace falta decir que esta horrible higiene de manos puede transformar la máquina de autopago en un caldo de cultivo para gérmenes. Pero si tienes problemas y debes usarla, siempre aplica un desinfectante para manos a base de alcohol después. Los desinfectantes con al menos 60 a 70 por ciento de alcohol funcionan mejor contra los virus.

Deshazte del mostrador de delicatessen

Es posible que hayas escuchado que comer fiambres procesados ​​puede aumentar tu riesgo de cáncer, pero es posible que no sepas que los embutidos también pueden enfermarte de otras maneras.

Un estudio de noviembre de 2014, publicado en el Journal of Food Protection, descubrió que casi el 10% de las muestras de 30 delicatessen, incluidas las superficies como cortadoras de carne y mostradores donde se preparan alimentos, dieron positivo para la bacteria Listeria monocytogenes.

Si se ingiere, estas bacterias pueden causar diarrea o malestar estomacal en personas sanas, pero pueden provocar infecciones sistémicas más graves en ancianos, niños, mujeres embarazadas y personas con sistemas inmunes debilitados.

Por esta razón, los expertos recomiendan que aquellos con mayor riesgo eviten comer alimentos como embutidos, fiambres y otras carnes frías (a menos que se cocinen a una temperatura interna de 73ºC).

Di no a las muestras gratis

No hay nada como caminar por los pasillos del supermercado para que tu barriga comience a hacer ruidos. Con el estómago vacío, puedes sentirte tentado a buscar esas muestras de queso gratuitas o hacer una parada rápida en el puesto de ensaladas. Pero esa no es la mejor idea cuando evitas los gérmenes.

A pesar de que la autoridades han determinado una guía que las autoridades de salud pueden usar para garantizar que la población vaya al supermercado, aún puedes no estar a salvo de la contaminación.

Un estudio de agosto de 2016, publicado en el Journal of Food: Microbiology, Safety & Hygiene, descubrió que E. coli puede transferirse fácilmente a las manos de una persona mientras usa pinzas para ensalada. Lo mismo ocurre con esos deliciosos aperitivos gratuitos. Pueden parecer apetitosos a simple vista, pero ¿qué pasa con un microscopio? Simplemente no sabes si alguien con manos impuras las ha tocado, es decir, si están plagadas de bichos que podrían enfermarte.